Tus pensamientos crean tu realidad

Por Victoria Gimeno

La tía abuela de una amiga mía se pasó toda la vida sufriendo, por ejemplo cuando empezó la guerra civil española, pensaba que a su marido, Paco, le iban a llevar al frente, y que en el frente le iban a matar, y que sus hijos se iban a morir de hambre y ella también. Al final ni a Paco le mandaron al frente a luchar, ni se murieron de hambre, ni nada de nada, pero vivió todo el tiempo en un mar de sufrimiento y así fue todo el resto de su vida.

Las personas, como seres humanos, nos pasamos 24 horas pensando, y se calcula que tenemos unos 70 000 pensamientos diarios siendo el 80% de los mismos negativos.

Sabemos que los pensamientos generan reacciones químicas capaces de modificar los circuitos que conectan las neuronas, por lo que sabemos que los pensamientos, nuestros diálogos internos, además de generar emociones continuamente, conforman nuestra realidad.  Así entendemos cómo ante un mismo suceso, dos personas reaccionan de manera completamente distinta, uno puede hundirse y por el contrario otro puede salir adelante y fortalecido, dando lugar a dos realidades distintas.

Nos podemos preguntar que si nosotros somos capaces de cambiar nuestros pensamientos negativos  y convertirlos en positivos para  generar una realidad que nos satisfaga más, ¿por qué no lo hacemos?  Una respuesta a esta pregunta es porque las emociones que surgen de estos pensamientos son adictivas. En este sentido, la tía abuela de mi amiga era adicta al sufrimiento. Al igual que ella, nos podemos mover al ámbito de la empresa y ver adictos a emociones como, enfado, tristeza, no valer nada, ser incapaz… Pero la buena noticia es que podemos acabar con nuestras adicciones.plensa2

Al final, salir de nuestras emociones es salir de un territorio en el que podemos predecir, tenemos certeza y entrar en un territorio de incertidumbre. Salir de la zona de confort (que yo llamo en la mayoría de las ocasiones de “desconfort”) y entrar en una zona de riesgo, que puede producir pánico, pero que es donde están las oportunidades.

Al igual que en el blog de Ava hemos hablado otras veces de entrenamiento, también podemos entrenarnos en cambiar nuestros pensamientos, no siempre es fácil porque hay unos mecanismos automáticos que producen pensamientos inconscientes, pero por eso, voy a daros unos consejos que damos a nuestros coachees y que yo misma trato de poner en práctica:

  1. Observa tus pensamientos, incluso te vas a dar cuenta de los inconscientes y vas a ver que todos tus pensamientos tienen efectos, y si siempre piensas lo mismo, siempre vas a conseguir los mismos resultados y siempre vas a vivir en la misma realidad. Recuerda que la química que genera tus pensamientos, te hacer reaccionar siempre de la misma manera.
  2. Aprende, el aprendizaje genera nuevas conexiones neuronales.
  3. Medita. La respiración no va a hacer que desaparezcan tus pensamientos, pero si va a mantenerlos a raya. No hay nadie que después de meditar, de respirar profundamente unos minutos, o una hora si puedes, no se encuentre tranquilo, sereno, de buen humor.
  4. Ríete, no dramatices. Ríete de ti y de lo que piensas. El sentido del humor es un gran aliado. Además si pones una sonrisa en tu cara, el cerebro no distingue si la sonrisa es verdadera o ficticia.
  5. Ánclate, busca recuerdos y pensamientos que te hagan feliz, y vuelve a ellos. Momentos en que has conseguido un logro importante, vuelve a él, vuelve a vivirlo. Los coaches ayudamos a nuestros coachees a buscar anclajes. Visualizar momentos felices del pasado genera endorfinas.
  6. Cambia tu diálogo interno, háblate de otra manera, no te digas que estas “fatal” porque te estás dañando. El lenguaje, lo hemos dicho en este blog muchas veces, no es inocente, puede ser destructivo. No seas duro contigo mismo.

“Pienso, luego existo”, pero, ¿cómo quieres existir? Haz que tus pensamientos te empoderen.

Coaching

Y para vacaciones… ¿Qué hay mejor que un libro?

Queridísima lectora/ Queridísimo lector,

Nos vamos de vacaciones hasta la primera semana de septiembre, por eso queremos darte una lista de lecturas que te recomendamos para tu crecimiento personal y tu desarrollo profesional, que estamos seguras de que te van a encantar, como a nosotras.

Son libros muy entretenidos y que enganchan rápido. No te preocupes que son un perfecto acompañamiento a la tumbona de la playa.

Vamos a cargar pilas y volveremos  en septiembre con mucho más.

¡Gracias por seguirnos y por tu fidelidad!

El hombre que se atrevió a soñar

El hombre que se atrevió a soñar

 Javier Carril

Se trata de 20 relatos cortos, que se pueden leer en el orden que a uno le apetezca, en los que se tratan los temas de la felicidad, la motivación y el liderazgo personal. La conclusión a la que llega Carril es que la solución está siempre en nuestro interior. Este libro te animará a vivir una vida mejor.

http://www.popularlibros.com/libros/el-hombre-que-se-atrevio-a-sonar/690593/978-84-941229-9-6

Reinventing you

Reinventing you

Dorie Clark

Si Herminia Ibarra en Working Identity, te ayuda a definir tu nueva identidad, a responder a la pregunta, quiero cambiar, pero ¿qué puedo hacer, Dorie Clark te da herramientas prácticas que te ayuden a reposicionarte en el mercado y en definitiva a “vender” de forma eficaz todo lo que vales

http://www.amazon.es/Reinventing-You-Define-Imagine-Future-ebook/dp/B00B6U63XQ/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1406544510&sr=8-1&keywords=dorie+clark

En busca del sentido de la vida

El hombre en busca de sentido

Viktor Frankl

Especialmente recomendado si  estas sufriendo por algo o si estas en un momento complicado de su vida, porque te ayudará a ver el camino y sacar fuerzas para seguir adelante. A través de su propia historia (un ejemplo claro de superación), Viktor Frankl te ayudará a reflexionar sobre el sentido de la vida.

http://www.amazon.es/El-hombre-en-busca-sentido/dp/8425423317

working identity

Working Identity

Herminia Ibarra

Si ves que tienes que dar un rumbo a tu vida porque aquello que haces no te llena, te consume más energía que la motivación que encuentras y no sabes en qué reinventarte, este libro puede ayudarte, a través de ejemplos de otras personas que lo han hecho, a explorar y buscar la vía de conseguirlo. Sobre todo a definir nuestro próximo objetivo

http://www.amazon.es/Working-Identity-Unconventional-Strategies-Reinventing-ebook/dp/B004OEIQ7C/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1406544155&sr=8-1&keywords=working+identity

sabiduría emociones

La sabiduría de las emociones

 Norberto Levy

El Dr. Norberto Levy, médico psicoterapeuta, muestra en este libro cómo las emociones son una señal que alerta de un problema particular. En esta obra, el autor presenta un análisis de las emociones básicas y universales: el miedo, la ira y la culpa. Además también trata la envidia, prototipo de emoción negativa y la vergüenza que inhibe la posibilidad de expresarse de un modo espontáneo y creativo. Desarrolla un análisis de cada una de estas emociones y muestra cuál es el problema que cada una de estas emociones señala. Asimismo afirma que solemos creer que las emociones son el problema, y sin embargo se convierten en el problema cuando no sabemos cómo aprovechar la información que nos ofrecen.

http://www.amazon.es/sabiduria-las-emociones-Norberto-Levy/dp/8401013232

Amargarse la vida

El arte de no amargarse la vida

 Rafael Santandreu

El psicólogo Rafael Santandreu nos indica en este libro que “no nos afecta lo que nos sucede sino lo que decimos sobre lo que nos sucede”. En este sentido, tenemos creencias “irracionales” que nos llevan a mantener un diálogo interno con nosotros mismos que nos produce un malestar emocional y nos amarga la vida. En estas páginas nos da claves  para detectar estas creencias, cambiarlas y formular otras racionales más sensatas y alegres. La clave, afirma, es transformar la manera de pensar, la filosofía personal y el diálogo interno. El libro tiene ejemplos, lo que genera un aprendizaje más fácil del “arte de no amargarse la vida”.

http://www.amazon.es/arte-amargarse-vida-psicol%C3%B3gico-transformaci%C3%B3n/dp/849754546X

Carreras

¡No te atiborres de responsabilidad!

Por Arantza Rios
Especialmente dedicado a aquellas personas que sufren por exceso de responsabilidad. En muchos casos, su excesiva entrega les lleva a soportar además de sus problemas, los de sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus familiares, sus colaboradores, sus jefes, etc. He conocido casos de personas con este comportamiento que les ha llevado a una situación de stress, que a su vez ha desencadenado enfermedades importantes. A todos ellos, les sugiero que prueban a compartir sus problemas.

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“¡Qué bueno es tener un jefe!” me comentaba el otro día una persona durante un proceso de coaching y continuó diciéndome: “aquella noche me fui a dormir muy preocupado por la dificultad que suponía una actividad que tenía que hacer al día siguiente. Al levantarme pensé: ¿para qué tengo a mi jefe? , voy a compartir con él mi preocupación. Así que, en cuanto entré en la oficina, lo primero que hice es ir directamente a hablar con él. Después de la conversación con mí jefe, me sentí escuchado, comprendido y con más confianza y nuevas aportaciones para asumir la tarea”.  “Yo solo no hubiese podido”, me comentó este cliente.

Atrévete a compartir tus problemas de trabajo con tu jefe o con tus compañeros. Ábrete a tu familia, a tus amigos, a tus hijos y descubrirás con cualquiera de ellos otras perspectivas, que por tu cuenta, no eres capaz de ver. Esto es como una carrera de fondo: “Si corres solo corres más rápido pero si corres en compañía, llegas más lejos”.

Te sorprenderás de que, en general, a todo el mundo le gustará ayudarte pero para ello, tienes que dejar un hueco. Resérvate un espacio para recibir, no lo absorbas todo tú. De esta manera, compartirás tus preocupaciones, aligerarás tu mochila y verás como el viaje resulta más cómodo y más completo.

 

Coaching

Atrévete, no tienes nada que perder

Por Arantza Ríos

A muchas personas nos cuesta mucho pedir aquello que deseamos o necesitamos. Pensamos que los que nos conocen (nuestros jefes, compañeros, amigos, etc.) van a saber qué necesidades tenemos y nos las van a satisfacer porque nos aprecian, pero desafortunadamente esto no funciona así. En muchas ocasiones, no conseguimos lo que necesitamos pero no porque no quieran dárnoslos, sino porque ni siquiera saben que queremos algo.

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Las peticiones nos las decimos a nosotros mismos, pero no se lo decimos a nadie más, por lo que no les damos la opción de complacernos.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer para que la gente sepa lo que queremos? Lo primero de todo pedirlo. Pidiendo las cosas que uno desea no tienes nada que perder y sí, mucho que ganar. Veámoslo con un ejemplo. Un ejecutivo estaba deseando realizar un máster y no se atrevía a pedírselo a su jefe. Pensaba que le iba a responder a su petición con argumentos tales como “que ahora no es el momento”, “hay otras personas en el departamento que también van a querer hacerlo”, “estamos en época de recortes”, etc. Sin embargo, se atrevió, se lo pidió a su jefe, argumentándole los motivos que le movían a realizar ese máster y los beneficios que supondrían tanto para él como para la compañía y cuál fue su sorpresa, cuándo su jefe le respondió: ¿por qué no? Vamos a intentarlo, lo voy a proponer en el Comité.

Cuándo pides, pueden pasar dos cosas: que te digan que sí o que te digan que no. Si te dicen que sí, sales ganando respecto a tu situación inicial, y si te dicen que no, te quedas exactamente en la misma posición. Por lo tanto, atrévete, y pide. Eso sí, prepárate bien las razones y argumentos que sostienen tu petición.

A continuación, te muestro un ejemplo de cómo una persona le pide un cambio de comportamiento a su jefe, de forma eficaz, por sus reiterados retrasos a las reuniones:

“CUANDO TÚ llegas tarde a las reuniones, YO ME SIENTO defraudado. NECESITO sentirme valorado. Por ello, TE PIDO por favor que llegues pronto a las reuniones”.

En esta petición es clave, los aspectos señalados en negrita:

  1. Indicar objetivamente lo que el otro hace, debe de tratarse de un hecho observable, nunca de una impresión personal nuestra.
  2. Explicar brevemente como tú te sientes (triste, decepcionado, rabioso, etc., habla de tus emociones)
  3. Indicar la necesidad que necesitas cubrir, esto es muy importante para que el otro entienda para qué necesitas ese cambio.
  4. Realizar la petición de cambio

Verás que si utilizas esta técnica, obtendrás buenos resultados en tus peticiones.

Coaching

El sabio aviso del miedo

Por Arantza Ríos

Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma. Facundo Cabral

El miedo es una emoción, que se produce ante una determinada situación. Es algo natural, que no podemos evitar sentir, pero sí somos -cada uno de nosotros- responsables de permanecer en esta emoción.

El miedo, además, esuna señal que alerta acerca de un problema, nos facilita información sobre una carencia. Veámoslo con un ejemplo: recientemente un excelente profesor, con muchos años de docencia, me dijo: el día que deje de ponerme nervioso antes de dar la clase, estoy perdido, me saldrá mal. ¡Esa es su señal!

Esta señal, como dice Norverto Levy, nos indica que hay desproporción entre la magnitud de la AMENAZA a la que nos enfrentamos y los RECURSOS que tenemos para resolverla. Haciendo uso de las matemáticas podríamos representarlo con esta ecuación:

AMENAZA>RECURSOS = MIEDO

Es decir, que el miedo se produce cuando la amenaza ante la que me enfrento es mayor que los recurso de los que dispongo para hacerla frente.

Veámoslo con un ejemplo: imaginemos a un domador de leones y a mí, metidos en una jaula de un circo y de repente, entra un león (el león es la AMENAZA). ¿Quién tendrá más MIEDO el domador o yo? Probablemente yo, porque los RECURSOS que dispongo para enfrentarme al león son mucho menores que los que dispone el domador, que sabe cómo tratar a los leones, conoce sus movimientos, sus reacciones, y sabe como domarlos.

Estas mismas situaciones de miedo se dan en el entorno laboral. ¿Qué podemos hacer cuando estemos en una situación de amenaza, que nos produce miedo? Revisar los recurso que disponemos para enfrentarla, identificar aquellos que nos faltan y trabajar para adquirirlos (por ejemplo formación, desarrollar habilidades de comunicación, de negociación, asertividad, etc.).

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Por otro lado, lo que nosotros nos decimos, nuestro lenguaje interior, también influye en el miedo. “El lenguaje no es inocente”.

Por ejemplo, supongamos que tenemos que impartir una conferencia, y ante la AMENAZA que supone impartirla, podemos actuar hablándonos a nosotros mismos, con estos dos tipos de lenguaje:

  • Lenguaje negativo (cuando me digo frases como seguro que me va a salir mal; me pondré nervioso como siempre, etc.)
  • Lenguaje positivo (cuando me digo: seguro que me va a salir bien, es una oportunidad para practicar y para detectar áreas de mejora).

Sin duda, en la segunda situación, hablándonos con lenguaje positivo, la probabilidad de que nos salga mejor la conferencia es mucho mayor que si utilizamos lenguaje negativo.

Como conclusión final: ¿qué podemos hacer para afrontar el miedo?

Lo primero de todo, Alíate con el miedo, te está alertando de una carencia.

Y después, ante situaciones de miedo:

  1. Haz caso a tu señal
  2. Revisa tu ecuación para fortalecer los recursos que necesites y
  3. Cuida tu lenguaje interior, hablándote siempre en positivo.
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No dejes que tus emociones te amarguen el día

Por Victoria Gimeno

El lenguaje tiene una fuerza muy grande, es como una piedra que se tira a un lago y salen ondas expansivas, mucho más allá del lugar donde ha caído.

Tanto lo que nos dicen los demás como lo que pensamos y nos decimos a nosotros mismos en nuestras conversaciones interiores, desata nuestras emociones que podríamos definir como reacciones psicofisiológicas. Así pues, si nuestro jefe nos dice que algo que pensábamos que nos había salido bien, ha sido un fracaso, reaccionaremos con angustia, enfado o tristeza; y si, aunque nadie nos lo diga, pensamos que no hemos hecho bien un trabajo, tendremos probablemente las mismas emociones.

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Las emociones, no solo pueden ser disfuncionales o negativas, como la ira, el temor, angustia, rencor, tristeza, celos, odio…; sino también pueden ser funcionales y positivas, como la alegría, felicidad, amor, plenitud, abundancia, serenidad, gratitud… Pero además son efímeras, aunque si no cambiamos la emoción en el caso de las negativas, podemos convertirlas en crónicas y que acaben siendo un estado de ánimo y lo que es peor una enfermedad. Por ejemplo si lo que nos dicen y/o lo que nos decimos a nosotros mismos, nos lleva a la tristeza y no nos apartamos de ella, sino que seguimos en esa emoción, podemos acabar en una enfermedad como la depresión, que es un estado de ánimo y como tal se vive en él de manera permanente. Las emociones no se eligen, son mecanismos de adaptación, pero lo que si se elige es continuar en la emoción.

Por eso, cuando tengo una emoción negativa, tengo que definirla, ponerle nombre, etiquetarla, hablarme a mí mismo sobre su procedencia, darme, también a mí mismo, un feedback en lenguaje positivo, elegir si quiero estar bien y cambiarla, valorar todo lo que tengo con gratitud, utilizar la empatía , ponerla en un contexto más amplio.. . y con aprendizaje. Además, siendo consciente de que si nuestras emociones negativas tienen su origen en otra persona, en nada pueden afectarle, a lo sumo pueden incomodarle, pero a los que si afectan es a nosotros mismos.

Es curioso, los seres humanos nos focalizamos en lo negativo y nos olvidamos de todo lo demás, por eso hacemos tan grandes los pequeños problemas.

Afortunadamente las emociones nos permiten también abrazarnos, decir te quiero, desearte un buen día y expresar nuestro agradecimiento.

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