¿Para qué me habrá pasado esto?

Por Arantza Ríos

A veces, nos pasan cosas que sin ellas nunca hubiéramos llegado a ser lo que hoy somos.

Esta es la historia de un empresario que, desde que finalizó su etapa de formación, se dedicó a trabajar en su empresa familiar, hasta llegar a heredarla. Dedicó su vida, en cuerpo y alma, a hacer crecer dicha empresa y lo consiguió. Hace cuatro años la crisis, no paso de largo por su negocio.

Coaching

Dos no se hablan si uno no quiere

Por Arantza Ríos

El jefe no lo podemos elegir, pero lo que sí está en nuestras manos es hacer todo lo posible para construir el tipo de relación que queremos mantener con él.

Por las experiencias compartidas con directivos he llegado a la conclusión de que no se consiguen grandes éxitos teniendo una mala relación con tu jefe.

Conozco varios directivos que teniendo una carrera profesional de éxito prolongada, dentro de su compañía, un cambio de su jefe directo ha supuesto el fin de su carrera profesional, dentro de dicha organización. Y estudiando los casos, en muchos de ellos pude ver que su forma de trabajar continúo siendo la misma antes y después de la llegada del nuevo jefe; dieron por hecho que “siendo buenos profesionales” lo seguirían siendo también con el nuevo jefe. No cabe duda que son buenos directivos, pero no supieron ver las necesidades del nuevo jefe ni adaptarse a ellas y esta actitud, les ha generado grandes dificultades en su carrera profesional, dentro de su organización.

Mortadelo y Filemon 1

Para evitar estas situaciones, lo primero que tienes que hacer es “conocer muy bien a tu jefe”. Pues bien, ¿y qué hay que saber del jefe?:

  • Cuáles son sus objetivos tanto personales como profesionales. ¿Para qué ha sido designado a ese puesto? ¿Cuáles son sus aspiraciones?
  • Sus puntos fuertes, es decir, aquello en lo que brilla y sus puntos débiles, aquello que no domina tanto o en lo que es menos hábil. Los puntos fuertes y débiles puede tratarse tanto de conocimientos como de habilidades directivas.
  • Cómo le gusta trabajar. Para profundizar sobre esta cuestión debo poder contestar a las siguientes preguntas:
  1. ¿cómo le gusta recibir la información? Por ejemplo, a través de informes que él pueda leer y estudiar, o mediante conversaciones personales en las que pueda realizar preguntas, o vía llamadas telefónicas, o por email, etc.
  2. ¿le gusta trabajar en equipo o individual?
  3. ¿comparte información?
  4. ¿delega tareas (empowerment)?
  • Cómo se comporta ante los problemas: disfruta con ellos o trata de evitarlos.
  • Las tensiones a las que está sometido, por la propia organización, por sus superiores, por sus iguales, etc.
  • También te será muy útil, para conocer a tu jefe, preguntar a otros que han trabajado con él y a tus compañeros, cómo lo perciben. Ojo con las fuentes, que sean neutrales.

El principal objetivo es conocer muy bien a tu jefe, para poder elegir la forma más eficaz y eficiente de relación.

Otro tema muy importante, a tener en cuenta, es la gestión de las expectativas. Es muy arriesgado pensar que vamos a sobrevivir en nuestra posición sin saber lo que nuestro jefe espera de nosotros, sobre todo, cuando tenemos un nuevo jefe.

Como resumen, estoy convencida de que “es responsabilidad del colaborador indagar para conocer a su jefe y para saber qué espera su jefe de él”.

No te quedes de manos cruzados: se curioso y averigua la mayor información posible sobre tu jefe. Esta es la clave: ¡alíate con él!

Coaching

El poder de la visión para alcanzar tus sueños

Por Victoria Gimeno
Si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable
Cartas de Séneca a Lucilio, carta LXXI

¿Por qué se alcanzan los sueños? Primero porque son realizables, segundo porque los definimos y tercero porque nos comprometemos y nos movilizamos para alcanzarlos. Todo ese camino es más corto si lo visualizamos.

La visión es un ejercicio de reflexión que te proyecta al futuro, hacia el lugar donde vas a vivir el resto de tu vida, que te ayuda a salir de tu zona de confort, y que te obliga a poner en palabras tus objetivos. El mero hecho de decirte a ti mismo a dónde quieres llegar, cuál es tu objetivo, es ya asumir un compromiso que te mueve a la acción. En ese moverte a la acción está todo lo que tú mismo sabes que te falta, lo que tienes que aprender, los recursos con que cuentas, y los lastres que tienes que soltar para conseguir tus sueños.
Visualizar el camino es la manera de llegar a un puerto. La visión, se convierte pues en una herramienta imprescindible, que nos ayuda a conseguir nuestros objetivos. Los entrenadores deportivos conocen muy bien el poder de esta herramienta que se basa en ver la meta, ver como construyes tu camino, ver cómo llegas al final y como alcanzas el éxito. Ves la dureza del esfuerzo, lo que si tienes que hacer, lo que no debes hacer, ver lo que te impulsa a seguir a pesar del esfuerzo, lo que te da energía para afrontarlo. La visión se convierte en una parte más del entrenamiento de los deportistas que se puede aplicar a cualquier profesional.
Un directivo sin visión es un directivo a la deriva. Todos tenemos talento, todos podemos llegar, pero ¿por qué no lo hacemos?, algunas de las razones son:
• Falta de definición de un objetivo
• Necesidad de aprender nuevas cosas como idiomas, un curso de especialización, etc.. , pero no lo sabemos, o sabiéndolo nos da pereza
• Falta de confianza en nosotros mismos que nos incapacita para llegar a la meta
• Miedo al fracaso
• Creencias que nos limitan
• Ataduras que nos unen al presente
• Falta motivación, no tenemos algo claro por qué luchar
• El victimísmo que nos lleva a que son otros o las circunstancias los que deciden por nosotros
• La comodidad y la complacencia
• Temor al futuro

Visión
Y si ahora, tienes un objetivo y quieres conseguirlo, atrévete a hacer tu visión, se sincero y ponte en acción:
1. Pon un plazo para conseguir tu visión (te recomiendo 5 años)
2. Define tu sueño alcanzable
3. ¿Qué te falta aprender?, y , ¿qué vas a hacer para aprenderlo?
4. ¿Qué te bloquea o lastra y cómo te lo vas a quitar de encima?
5. ¿Qué te da la energía para alcanzar tu objetivo?
Y por último, cuéntaselo a alguien a quien quieras y respetes. La palabra es acción.

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