Quejarte no es la solución

Por Victoria Gimeno

En mi anterior post, veíamos como Pablo tenía un jefe que era muy simpático pero no era empático y que no se daba cuenta de que Pablo no se siente reconocido, no le lleva a las reuniones, no le aumenta el sueldo ni le promociona.

Y Pablo se queja y se queja con el mismo, en su diálogo interno. Pero esa queja no le lleva a resolver su problema, solo le lleva a intoxicarse más y más. Entra en la espiral de la queja donde esta se autoalimenta,  crece, le hace más daño y le merma cada vez más sus posibilidades para encontrar una solución.Queja Mafalda

A corto plazo, no hablar con su jefe, le da a Pablo una cierta comodidad, delega su responsabilidad en su jefe, pero a largo plazo se convierte en una víctima de su realidad.

Nosotros, lectores, sabemos cómo es la situación porque la vemos desde fuera. Sabemos que Pablo es muy valioso para su jefe, también que si no hablan, las cosas no van a cambiar y que Pablo se va a acabar yendo de la empresa. Y también sabemos que su jefe está contento con él, pero al no ser empático no va a dar un paso.

El otro día, le recomendamos a su jefe que entrenase la empatía, hoy vamos a recomendar a Pablo que hable con su jefe, que deje de quejarse en ese diálogo  que sostiene consigo mismo y que pase a la acción,  que mantenga con su jefe un diálogo reparador, porque sabemos  que si le pide a su jefe lo que él considera justo, este le va a intentar mejorar todos  los aspectos que el siente que se merece, porque su jefe le necesita y le gusta cómo trabaja y no le quiere perder.

Si, sé que es muy fácil desde fuera saber lo que tiene que hacer Pablo, porque no estamos dentro de su realidad. Pero esto es el coaching, sacar a Pablo de su realidad y conseguir que la mire desde fuera, que observe con otras lentes lo que le pasa. En el coaching queremos que deje de ser una víctima, que tome las riendas de su futuro, que sea responsable y que prepare esa conversación que tiene que mantener con su jefe.

Para ello, le vamos a dar a Pablo algunos consejos:

  1. El primero que analice las creencias que tiene y le impiden dar el paso. Por ejemplo, ¿por qué piensa que su jefe no le da pie?, ¿qué le lleva en el fondo a pensar que no tiene que hablar con él?, etc…
  2. Que el mismo sea empatico
  3. Que piense detenidamente qué es lo que reclama
  4. Que busque el mejor contexto, lugar y momento para hablar con él
  5. Que no pierda la serenidad en la conversación
  6. Y que busquen entre los dos la mejor alternativa

Muchas veces nuestros juicios nos llevan a no intentarlo y entramos en la queja silenciosa, y vivir en la queja es vivir en la amargura.

Para terminar, me viene a la memoria este proverbio oriental: Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?

Coaching

Atrapado en tus quejas

Por Arantza Ríos

¡Qué fácil es quejarse y que difícil es cambiar!

Constantemente escucho a personas de mi entorno quejarse continuamente de su situación.

He aquí un ejemplo. Se trata de una persona, empresaria, con un negocio muy exitoso, que cada vez que hablo con ella se queja de que está desbordada de trabajo, que llega tardísimo a casa y que se siente muy cansada. El otro día me decía: “no puedo más, resulta que para colmo esta semana ha estado mi madre enferma y he tenido que ocuparme de llevar y traer a mí hija de todas las actividades extraescolares, cosa que hace siempre mi madre; y con el trabajo que tengo, estoy desbordada, no puedo más, me siento fatal”. Entonces le pregunté: ¿y tú que puedes hacer? Y ella me contestó: pues nada. Y seguí preguntándole: ¿y por qué no coges a alguna persona más en la empresa para que te ayude? No, eso no. ¿Y por qué no dices que no a alguno de los nuevos clientes que solicitan tus servicios? No, no puedo hacer eso, ¿Y por qué no estableces algún acuerdo de colaboración con alguna otra empresa o persona? No, tampoco. Y ya le dije, ¿y qué pasaría si te pones enferma y te tienen que hospitalizar? Pues trabajaría desde el hospital. ¿Y si no puedes trabajar? Pues que tendría que cerrar el negocio.espiralweb[1]

Como podéis ver esta persona no está dispuesta a hacer ningún cambio, pero continúa quejándose día tras día. Está presentando un estado de QUEJA, en el que se resiste a cambiar y se siente víctima de las circunstancias que está viviendo, produciéndose además en ella emociones negativas tales como la rabia, la tristeza, la angustia, etc. Sin embargo, ella no es consciente de que está en ese estado de queja. Ella está criticando una circunstancia que le está afectando, sin más.

Estamos de acuerdo en que si uno no quiere cambiar tiene que asumir las consecuencias que esto tiene en tu vida. En el caso de esta persona podría ser hasta perder su negocio después de tantos años de éxito.

¿Qué podemos hacer cuándo nos encontramos ante este estado?

Lo primero sería darnos cuenta de que estamos en ese estado. Esto es lo que precisamente se hace en un proceso de coaching: ayudar a las personas a que sean consciente de su situación de queja. Y después, tendríamos que averiguar qué es lo que le provoca la queja. Por ejemplo, en este caso, tendríamos que ver si es la falta de apoyo de su madre, el tenerse que ocupar de tareas que haría un tercero, el hecho de estar desbordada, etc.

A continuación preguntarnos: ¿Queremos cambiar esta situación?

Si decidimos que queremos cambiarla, la siguiente pregunta a hacernos sería: ¿Cuál sería tú situación ideal?

En el caso de esta persona la respuesta podría ser: tenerlo todo organizado para casos de emergencia o imprevistos.

Y por último tendríamos que preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para llegar a esa situación?

Siguiendo con el ejemplo, le preguntaríamos: ¿Qué puedes hacer para tenerlo todo organizado para casos de emergencia o de imprevistos?

A partir de esta pregunta se abren una serie de alternativas que la persona en cuestión tendría que ir valorando para elegir la mejor de ellas.

Haciendo este ejercicio le habremos ayudado a esta persona por un lado, a que sea consciente de su situación de queja y por otro, a qué vea un abanico de nuevas posibilidades de actuación que hasta entonces no era capaz de ver por sí sólo.

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