Por Victoria Gimeno

Podemos detenernos cuando subimos, pero nunca cuando descendemos. Napoleón Bonaparte

“No he aceptado la invitación a dar una conferencia por miedo a hacer el ridículo”. “ No voy a  dar mi opinión en la reunión por miedo a meter la pata”, “No vuelvo a poner en marcha una empresa después de la mala experiencia, buscaré un trabajo fijo” en definitiva , mejor no me expongo al fracaso.

El fracaso en nuestra sociedad está mal visto, tanto que lo ocultamos, nos justificamos, buscamos otros culpables. El fracaso nos hace sentir vergüenza, nos tachan de inútiles y generamos desconfianza. Tampoco el éxito está bien visto. Sin embargo en los países anglosajones es algo natural, de hecho  en  Sillicon Valley el fracaso es un orgullo y forma parte de la idiosincrasia  exhibirlo.

Quería traer al blog de Ava algunos ejemplos de hombres y mujeres que fracasaron, pero no dejaron de intentarlo nuevamente, la lista es enorme, baste con algunos que me parecen muy significativos: Thomas Alva Edison, después de fallar mil veces logró el filamento de carbón que se utiliza en las bombillas, Albert Einstein a quien su profesora consideraba mentalmente lento, insociable y  con sueños tontos, echaron de su escuela,  Walt Disney a quien despidieron de un periódico por no tener buenas ideas y por su falta de imaginación,  Joseph Rudyard Kipling a quien le dijeron que no dominaba la lengua inglesa, Abraham Lincoln  que perdió 8 veces las elecciones, Vincent van Gogh quien vendió un solo cuadro en toda su vida, Michael Jordan a quien en secundaria echaron del equipo de baloncesto,  J.K. Rowling, a quien varias editoriales le dijeron que su libro  Harry Potter no tendría éxito ya que a los niños no les gustaban los cuentos largos, y  John Lennon y Paul McCartney a quienes su profesora de música les dijo que no tenían talento.  También en el mundo de la empresa todavía  hay más ejemplos, baste citar Henry Ford, Anita Roddick, Steve Jobs y Bill Gates quien aseguró que “el éxito es un mal maestro. Seduce a la gente inteligente a creer que nunca puede perder”.

Todas las personas que he mencionado, tienen un punto en común y es que a pesar del fracaso han vuelto a intentarlo. Nos podríamos preguntar entonces si el fracaso es positivo, y solo hay una respuesta, lo es para aquellos que están dispuestos a convertirlo en una oportunidad, en un aprendizaje. Para que esto suceda, te recomiendo:

  1. Que reconozcas el fracaso. Cuanto antes lo hagas, menos perderás y antes podrás actuar
  2. Que aceptes el fracaso y asumas la responsabilidad, alguna tendrás tú, ¿no?
  3. Que te pongas en acción. Analiza qué ha fallado, qué te ha faltado, cómo puedes generar recursos para que esto no vuelva a pasar

Si eres capaz de levantarte, saldrás fortalecido.

Me gustaría que en las entrevistas de trabajo, además de preguntar por los éxitos conseguidos, preguntasen a los candidatos por los fracasos, ya que el que ha fracasado alguna vez al menos demuestra que sabe enfrentarse a la adversidad.Imagen

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