Por Arantza Ríos

Hace algún tiempo conocí a Raquel, una artesana, que vendía accesorios hechos por ella con cuero (bolsos, carteras, collares, etc.).

Me contó que ella había estudiado una licenciatura y tenía un trabajo, como diseñadora gráfica, en un despacho de arquitectura que funcionaba estupendamente. Ella trabajaba sentada enfrente de un ordenador, con un programa, diseñando proyectos y estaba muy contenta,  pero el estudio no pudo aguantar la crisis y muy a su pesar, tuvo que salir de la compañía.

En ese momento, decidió dedicarse a trabajar el cuero, actividad que a ella siempre le había gustado y realizaba como hobby. Y esa decisión  le llevó a dejar la ciudad y trasladarse a un pueblo pequeño, en la costa, donde cada día ponía su puesto, en frente del mar. Raquel me seguía contando que con el tiempo, había aprendido a valorar lo que tenía, a disfrutar de los paseos por la mañana desde su casa hasta su puesto en la playa, disfrutando de la vegetación, de los olores, a vivir de una manera más sencilla y al final me dijo: me he dado cuenta de que para mí, Menos es más.

Y yo recojo hoy esta máxima, que comparto, y añado otra mía que he ido aprendiendo con el paso de los años, que Más es menos. Y ¿En qué me baso? En que a lo largo de la vida vamos adquiriendo cosas materiales: casa –algunos otra en la playa o en el campo-, uno o dos coches, dos cuentas bancarias, varios seguros (de salud, hogar, etc.) y si vamos al  capítulo ropa y complementos, allí nos encontramos con que tenemos gran número de zapatos, corbatas, relojes, pulseras, etc.

Asimismo, con los años nos damos cuenta de que estar con la familia, la salud, hablar con los amigos, la tranquilidad, escuchar música, practicar deporte son las cosas o actividades cotidianas que verdaderamente nos hacen sentirnos bien. Sin querer, lo material va pasando a un segundo plano.

Por ello, el tener Más cosas no me hace más feliz; porque si quiero tenerlas bien para disfrutar de ellas, tengo que dedicarles muchas horas y energía en su mantenimiento, cuidado, gestión, etc. y ese tiempo y esfuerzo, ahora, lo quiero dedicar, principalmente, a las tareas que más felicidad me aportan.

Así que, a partir de ahora tendré bien presente estas dos máximas, que me ayudarán a que mi Felizómetro, que está en un siete,  suba a una puntuación mayor.

“Más es menos” y “menos es más”.

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