¿Quieres ser una víctima?

Por Victoria Gimeno

“He llegado tarde porque me han pillado todos los semáforos en rojo”, “me tienen manía y por eso he suspendido”, “me han despedido por la crisis”, “es un pelota y por eso le han ascendido”,  “con tanto paro no es el momento para ponerme a buscar trabajo”,  “Con la experiencia que yo tengo no voy a encontrar nada”, “A mi edad a dónde voy”,   ¿te suena aluna de estas frases?

Estas son algunas de las explicaciones que se dan las víctimas. Son los demás, o las circunstancias, los culpables de lo que les pasa y también de sus emociones. En definitiva, ellos no pueden actuar para cambiar y mejorar su situación porque lo que les sucede depende de factores ajenos a ellos, y por tanto se declaran inocentes, quedando exentos de cualquier responsabilidad.

Pues bien, a corto plazo culpar a los demás o a nuestro entorno de lo que nos sucede y por tanto ponerlo fuera de nuestro control, puede tener algún efecto positivo como quitarnos ansiedad y aliviar el dolor, pero cuidado, el victimismo  puede crear adicción y en el medio plazo renunciar a la posibilidad de cambiar las cosas es recorrer el camino hacia la infelicidad, al aislamiento, falta de credibilidad, resentimiento, es cerrar las puertas a una vida mejor, a llevar tus propias riendas, perder el poder de decidir sobre ti mismo y tu capacidad de acción y por tanto anular cualquier posibilidad de solución. Además, si esto no te parece suficiente,  te lleva a no aprender, sobre todo aprender de tus errores y no ver nuevas posibilidades, en definitiva,  bloquea el camino del crecimiento y desarrollo personal además de profesional.

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Cuando los Coaches encontramos detrás de nuestro coachee a una víctima, le hacemos tomar conciencia de las causas que han generado que él se considere una víctima y que se sienta incapaz de afrontar un problema, solo cuando es capaz de mirar como otro observador su situación, cuando es capaz de encontrar y entender otros puntos de vista, se produce su transformación personal y es capaz de buscar soluciones y actuar y de esa forma cambiar su realidad.

Si te has identificado con este post y mantienes una actitud de víctima, cuida tu lenguaje, deja de justificarte y quejarte, no te des explicaciones que te impidan actuar y mírate como si no fueses tu, sino como si fueses otro, asume tu responsabilidad, aunque no la tengas toda, comprobarás que algo tendrás tu que ver. Y recuerda, si no formas parte del problema no formas parte de la solución.

Coaching

Quiero buscar otro trabajo. Paso 3: Define tu “Valor”

Ana Herranz

En el paso dos hemos visto como hacer nuestra prospección de mercado. Esto es como un proceso de venta, esta mañana lo hablaba con una antigua alumna que tiene experiencia en desarrollo de negocio. Le decía, tú ¿Cómo buscas clientes, como prospectas el mercado, como determinas a quien vender tus servicios? Bueno, pues a aquellos a quienes mi producto les solucione un problema. Vale, perfecto. Pues esto es lo mismo, tú, como profesional, ¿Qué problemas solucionas?

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Hemos llegado a la conclusión de que su valor era su capacidad para detectar clientes potenciales, aproximarse a ellos y cerrar negocios. En definitiva, generar ventas para la compañía de forma rápida y rentable en el mercado latinoamericano (que es donde tenía experiencia). Esa frase tan concreta define su valor. Ya está. Es lo que todo el mundo entiende. Luego a partir de ahí lo podemos adornar. Y decir, consigo mis negocios porque me rodeo de un buen equipo, porque investigo mucho a mi cliente y porque soy buena generando confianza. Vale, estos son los pilares en los que te apoyas y con los que explicas como consigues tu objetivo principal. Pero tienes que dejar nítidamente claro que lo que consigues es generar negocio, ventas, facturación. Esto es con lo que la mayoría de la gente se lía tremendamente, te empieza a contar su vida y milagros de lo que ha hecho en su vida y quien está escuchando, o desconecta en el minuto uno, o se pregunta ¿y a mí qué?

Cuando tienes la propuesta de valor clara, el paso siguiente es fácil. ¿Qué empresas quieren desarrollar negocio en Latinoamérica? Siguiendo el ejemplo.

Con ir a google en una hora tienes un listado de empresas a quienes tus servicios le pueden interesar simplemente poniendo algo como “empresas españolas en Latinoamérica

¿de esa lista como priorizo? Hazte un Excel, en una columna pones el listado de empresas, en otra miras en Linkedin si tienes algún contacto de 1er o de 2do nivel y pones 0 si no tienes, 1 si tienes contactos de 2do nivel y 2 si tienes contactos de primer nivel, en otra columna miras en linkedin si tienen algún puesto publicado y le pones 0 si no tiene nada, 1 si hay algo y 2 si hay mucho (independientemente del tipo de puesto, país o región. Lo que queremos valorar es si la empresa contrata. En una última columna y sumas las 2 anteriores. Finalmente te ordenas la lista de mayor a menor. Ahí tienes tu lista priorizada.

Y el próximo día veremos el  a esas empresas

Ahora, averigua tu propuesta de valor y redáctala en una frase.

Carreras

Dos no se hablan si uno no quiere

Por Arantza Ríos

El jefe no lo podemos elegir, pero lo que sí está en nuestras manos es hacer todo lo posible para construir el tipo de relación que queremos mantener con él.

Por las experiencias compartidas con directivos he llegado a la conclusión de que no se consiguen grandes éxitos teniendo una mala relación con tu jefe.

Conozco varios directivos que teniendo una carrera profesional de éxito prolongada, dentro de su compañía, un cambio de su jefe directo ha supuesto el fin de su carrera profesional, dentro de dicha organización. Y estudiando los casos, en muchos de ellos pude ver que su forma de trabajar continúo siendo la misma antes y después de la llegada del nuevo jefe; dieron por hecho que “siendo buenos profesionales” lo seguirían siendo también con el nuevo jefe. No cabe duda que son buenos directivos, pero no supieron ver las necesidades del nuevo jefe ni adaptarse a ellas y esta actitud, les ha generado grandes dificultades en su carrera profesional, dentro de su organización.

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Para evitar estas situaciones, lo primero que tienes que hacer es “conocer muy bien a tu jefe”. Pues bien, ¿y qué hay que saber del jefe?:

  • Cuáles son sus objetivos tanto personales como profesionales. ¿Para qué ha sido designado a ese puesto? ¿Cuáles son sus aspiraciones?
  • Sus puntos fuertes, es decir, aquello en lo que brilla y sus puntos débiles, aquello que no domina tanto o en lo que es menos hábil. Los puntos fuertes y débiles puede tratarse tanto de conocimientos como de habilidades directivas.
  • Cómo le gusta trabajar. Para profundizar sobre esta cuestión debo poder contestar a las siguientes preguntas:
  1. ¿cómo le gusta recibir la información? Por ejemplo, a través de informes que él pueda leer y estudiar, o mediante conversaciones personales en las que pueda realizar preguntas, o vía llamadas telefónicas, o por email, etc.
  2. ¿le gusta trabajar en equipo o individual?
  3. ¿comparte información?
  4. ¿delega tareas (empowerment)?
  • Cómo se comporta ante los problemas: disfruta con ellos o trata de evitarlos.
  • Las tensiones a las que está sometido, por la propia organización, por sus superiores, por sus iguales, etc.
  • También te será muy útil, para conocer a tu jefe, preguntar a otros que han trabajado con él y a tus compañeros, cómo lo perciben. Ojo con las fuentes, que sean neutrales.

El principal objetivo es conocer muy bien a tu jefe, para poder elegir la forma más eficaz y eficiente de relación.

Otro tema muy importante, a tener en cuenta, es la gestión de las expectativas. Es muy arriesgado pensar que vamos a sobrevivir en nuestra posición sin saber lo que nuestro jefe espera de nosotros, sobre todo, cuando tenemos un nuevo jefe.

Como resumen, estoy convencida de que “es responsabilidad del colaborador indagar para conocer a su jefe y para saber qué espera su jefe de él”.

No te quedes de manos cruzados: se curioso y averigua la mayor información posible sobre tu jefe. Esta es la clave: ¡alíate con él!

Coaching

Las empresas no son democráticas

Por Victoria Gimeno

Para Alfonso, un seguidor del blog de Ava con quien nos comprometimos a hablar de los jefes

Según un estudio de Hay Group realizado a más de 86,000 líderes de todo el mundo, un 55 por ciento de estos están creando climas desmotivantes, a pesar de que un ambiente de trabajo positivo es crítico para el éxito de la empresa. Imagenempresas no democráticas

Estos “líderes” tóxicos generan, entre otros, además de desmotivación, frustración, resentimiento,  falta de autoestima,  y compromiso, y  sus  efectos nocivos persisten  mucho más allá de cuando ellos lideraban y dejan sus secuelas en quienes los han padecido. Su paso es como el de un tsunami, pasa, pero todo tarda mucho tiempo en recuperarse y algunas cosas nunca volverán a ser iguales.  Pero ojo, que las cosas no vuelvan nunca más a ser iguales no quiere decir que no puedan ser mejores en el futuro, aunque en medio de la “tragedia” no seamos capaces de vislumbrarlo.

Cuando hablo de líderes tóxicos, me estoy refiriendo a los controladores, a los que desconfían, los que hacen suyo el trabajo de sus colaboradores, los que nunca felicitan a su equipo y a todos los que define Bernardo Stamateas en su libro Gente tóxica, como los descalificadores, falsos, psicópatas, autoritarios, neuróticos, manipuladores y por supuesto los mediocres que encima se creen muy listos. ¿Para qué nos vamos a engañar?, ¿quién no ha tenido alguna vez un jefe que responda a alguno de estos perfiles?, ¿a quién no le han dicho alguna vez con una palmadita en la espalda que ha hecho muy bien su trabajo pero que podía haberlo hecho aún mejor? , ¿quién no se ha sentido atosigado e incluso culpable por no hacer algo exactamente tal como se tenía que hacer?, ¿quién no ha sufrido órdenes contradictorias y se ha bloqueado?, ¿cuántos directivos no se atreven a tomar decisiones cruciales, que además tienen que ver con sus funciones, porque creen que no tienen autoridad para hacerlo? … Seguramente podría citar mil ejemplos más y en alguno te sentirías reflejado.

¿Cómo puede ocurrir esto?, ¿cómo puede haber líderes tan negativos?, ¿es que no sabes que la mayoría de las empresas no son democráticas? Si a los líderes los eligiesen los equipos, ¿qué pasaría?

Pero en definitiva la situación es la que es, y si te ha tocado un líder que responde a uno de estos perfiles que hemos definido, tienes varias opciones, pedir un cambio en tu empresa, irte directamente, esperar a que te echen o adaptarte. Me voy a centrar en esta última opción y lo voy a hacer porque es la que creo que vas a escoger.  Y así lo creo porque este perfil de personajes precisamente no dura siempre, y si coges cualquiera de las otras opciones puede que ese jefe desaparezca, pero tú también. También creo que lo que hace que unos sobrevivan y otros no, no es la inteligencia sino su adaptación al cambio.

En esta situación, me permito darte unos consejos:

  1. Desarrolla la resiliencia
  2. Define perfectamente cuál es el perfil de tu jefe, etiquétalo, conócelo bien para que sepas cuales van a ser sus próximos movimientos y puedas protegerte y que no te afecten tanto
  3. Ríete, el humor es una píldora muy efectiva
  4. Se empático, ponte en sus zapatos, trata de comprenderle por muy incomprensible que te parezca
  5. Se agradecido, hasta de quien creas que no lo merece, algo puedes agradecerle
  6. Perdónale
  7. Y sobre todo aprende. De cualquier persona, buena, mala o regular , algo se puede aprender

 

 

Coaching

Quiero buscar otro trabajo. Paso 2: Establecer un objetivo

Por Ana Herranz

Bien, ya he hecho las tareas que dijimos en el Paso 1 y tengo claro que: me gusta trabajar con gente, soy bueno comunicando y convenciendo y me encanta negociar, por ejemplo. Y todo ello lo puedo demostrar por los logros que he conseguido en el pasado.
Ya tengo definida la materia prima a vender, ahora a ver a quien se la vendo.
Es decir, tengo que definir mi objetivo, mi nicho de mercado. Esto es términos de búsqueda de empleo, es definir la función, el puesto.

Con el ejemplo que estamos usando, a bote pronto se me ocurren varios puestos que podrían encajar con mis habilidades:
• en el área de ventas : vendedor; responsable de desarrollo de negocio, ejecutivo de cuentas,     key account manager
• En el área de marketing
• En el área de comunicación

Dentro de cada una de estas áreas tenemos que validar si nuestra presunción es correcta.

¿Cómo se hace esta validación?

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1. Análisis de descripciones de puesto: La descripción de puesto es el documento que los departamentos de Recursos humanos elaboran donde se describen las funciones y los requisitos del puesto. Es el documento contra el que se revisa nuestro CV, por tanto hemos de verificar que el puesto objetivo nuestro es acorde a nuestras habilidades.
El análisis lo hacemos simplemente yendo a google y buscando ese documento. Ponemos: “descripción de puesto vendedor” . Miramos 5, 10, 15 descripciones del puesto y averiguamos si podríamos demostrar que tenemos las habilidades para ese puesto.

2. Entrevistas Informativas: Este es el paso que casi nadie realiza y que es crucial en el éxito de nuestra búsqueda. Consiste, en que una vez que hemos hecho el análisis de descripciones de puesto, hemos de volver a validar la información con gente que tenga o haya tenido el puesto en cuestión. Esto supone:

  • a. Identificar a las personas con quien hablar. Si no están entre nuestros contactos , tenemos que establecer una estrategia para llegar a ellas, a través de terceros u otras vías, como propiciando el encuentro participando en un mismo grupo, asistiendo a la misma conferencia..
  • b. Aproximarse a ellas de forma que acepten nuestra solicitud de reunión. La gente está muy ocupada y no es fácil que nos haga caso. Hemos de tener un discurso elaborado donde dejemos claro que solo queremos información (no les vamos a entregar nuestro CV).
  • c. No hacerles perder el tiempo. Hemos de decir claramente que con 20 min o 30 es suficiente y debemos prepararnos las preguntas con antelación: ¿Qué es lo que te gusta más de tu trabajo, ¿Qué es lo que menos?, ¿Cómo lo conseguiste? De forma que salgamos con una idea clara de si eso es lo que quiero y puedo hacer.
  • d. Dejar buena impresión y pedir otro contacto. Pensemos antes de cada encuentra si hay algo que yo pueda hacer por esa persona, presentarle a alguien de mi network, recomendarle algún artículo para leer y para finalizar la reunión preguntar: ¿Habría alguna persona con quien me recomiendes hablar o algún consejo que me puedas dar para seguir investigando?. Igual, si la reunión ha ido bien y has causado buena impresión, te pone en contacto con otra persona.
  • e. Hacer seguimiento. Esa misma tarde o al día siguiente, manda un mensaje de agradecimiento por el tiempo que te ha dedicado y los consejos que te ha dado.

Seguro que esta actividad a muchos os parece muy complicada de llevar a cabo, crees que no tienes contactos, te da vergüenza..mil excusas. Ya me las sé, pero es lo que más resultados da.
Piensa que el 80% de las oportunidades están ocultas, no se publican en ninguna web. Por tanto hablar con gente es la actividad más rentable en la búsqueda de oportunidades. Construye tu network y no te preocupes que seguiremos hablando más en detalle de cada uno de los pasos!

Carreras

El sabio aviso del miedo

Por Arantza Ríos

Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma. Facundo Cabral

El miedo es una emoción, que se produce ante una determinada situación. Es algo natural, que no podemos evitar sentir, pero sí somos -cada uno de nosotros- responsables de permanecer en esta emoción.

El miedo, además, esuna señal que alerta acerca de un problema, nos facilita información sobre una carencia. Veámoslo con un ejemplo: recientemente un excelente profesor, con muchos años de docencia, me dijo: el día que deje de ponerme nervioso antes de dar la clase, estoy perdido, me saldrá mal. ¡Esa es su señal!

Esta señal, como dice Norverto Levy, nos indica que hay desproporción entre la magnitud de la AMENAZA a la que nos enfrentamos y los RECURSOS que tenemos para resolverla. Haciendo uso de las matemáticas podríamos representarlo con esta ecuación:

AMENAZA>RECURSOS = MIEDO

Es decir, que el miedo se produce cuando la amenaza ante la que me enfrento es mayor que los recurso de los que dispongo para hacerla frente.

Veámoslo con un ejemplo: imaginemos a un domador de leones y a mí, metidos en una jaula de un circo y de repente, entra un león (el león es la AMENAZA). ¿Quién tendrá más MIEDO el domador o yo? Probablemente yo, porque los RECURSOS que dispongo para enfrentarme al león son mucho menores que los que dispone el domador, que sabe cómo tratar a los leones, conoce sus movimientos, sus reacciones, y sabe como domarlos.

Estas mismas situaciones de miedo se dan en el entorno laboral. ¿Qué podemos hacer cuando estemos en una situación de amenaza, que nos produce miedo? Revisar los recurso que disponemos para enfrentarla, identificar aquellos que nos faltan y trabajar para adquirirlos (por ejemplo formación, desarrollar habilidades de comunicación, de negociación, asertividad, etc.).

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Por otro lado, lo que nosotros nos decimos, nuestro lenguaje interior, también influye en el miedo. “El lenguaje no es inocente”.

Por ejemplo, supongamos que tenemos que impartir una conferencia, y ante la AMENAZA que supone impartirla, podemos actuar hablándonos a nosotros mismos, con estos dos tipos de lenguaje:

  • Lenguaje negativo (cuando me digo frases como seguro que me va a salir mal; me pondré nervioso como siempre, etc.)
  • Lenguaje positivo (cuando me digo: seguro que me va a salir bien, es una oportunidad para practicar y para detectar áreas de mejora).

Sin duda, en la segunda situación, hablándonos con lenguaje positivo, la probabilidad de que nos salga mejor la conferencia es mucho mayor que si utilizamos lenguaje negativo.

Como conclusión final: ¿qué podemos hacer para afrontar el miedo?

Lo primero de todo, Alíate con el miedo, te está alertando de una carencia.

Y después, ante situaciones de miedo:

  1. Haz caso a tu señal
  2. Revisa tu ecuación para fortalecer los recursos que necesites y
  3. Cuida tu lenguaje interior, hablándote siempre en positivo.
Coaching

El poder de la visión para alcanzar tus sueños

Por Victoria Gimeno
Si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable
Cartas de Séneca a Lucilio, carta LXXI

¿Por qué se alcanzan los sueños? Primero porque son realizables, segundo porque los definimos y tercero porque nos comprometemos y nos movilizamos para alcanzarlos. Todo ese camino es más corto si lo visualizamos.

La visión es un ejercicio de reflexión que te proyecta al futuro, hacia el lugar donde vas a vivir el resto de tu vida, que te ayuda a salir de tu zona de confort, y que te obliga a poner en palabras tus objetivos. El mero hecho de decirte a ti mismo a dónde quieres llegar, cuál es tu objetivo, es ya asumir un compromiso que te mueve a la acción. En ese moverte a la acción está todo lo que tú mismo sabes que te falta, lo que tienes que aprender, los recursos con que cuentas, y los lastres que tienes que soltar para conseguir tus sueños.
Visualizar el camino es la manera de llegar a un puerto. La visión, se convierte pues en una herramienta imprescindible, que nos ayuda a conseguir nuestros objetivos. Los entrenadores deportivos conocen muy bien el poder de esta herramienta que se basa en ver la meta, ver como construyes tu camino, ver cómo llegas al final y como alcanzas el éxito. Ves la dureza del esfuerzo, lo que si tienes que hacer, lo que no debes hacer, ver lo que te impulsa a seguir a pesar del esfuerzo, lo que te da energía para afrontarlo. La visión se convierte en una parte más del entrenamiento de los deportistas que se puede aplicar a cualquier profesional.
Un directivo sin visión es un directivo a la deriva. Todos tenemos talento, todos podemos llegar, pero ¿por qué no lo hacemos?, algunas de las razones son:
• Falta de definición de un objetivo
• Necesidad de aprender nuevas cosas como idiomas, un curso de especialización, etc.. , pero no lo sabemos, o sabiéndolo nos da pereza
• Falta de confianza en nosotros mismos que nos incapacita para llegar a la meta
• Miedo al fracaso
• Creencias que nos limitan
• Ataduras que nos unen al presente
• Falta motivación, no tenemos algo claro por qué luchar
• El victimísmo que nos lleva a que son otros o las circunstancias los que deciden por nosotros
• La comodidad y la complacencia
• Temor al futuro

Visión
Y si ahora, tienes un objetivo y quieres conseguirlo, atrévete a hacer tu visión, se sincero y ponte en acción:
1. Pon un plazo para conseguir tu visión (te recomiendo 5 años)
2. Define tu sueño alcanzable
3. ¿Qué te falta aprender?, y , ¿qué vas a hacer para aprenderlo?
4. ¿Qué te bloquea o lastra y cómo te lo vas a quitar de encima?
5. ¿Qué te da la energía para alcanzar tu objetivo?
Y por último, cuéntaselo a alguien a quien quieras y respetes. La palabra es acción.

Coaching

Quiero buscar otro trabajo, ¿por dónde empiezo?: Paso 1

Por Ana Herranz

Primero, no nos pongamos nerviosos. Hay que seguir un proceso, pasito a pasito y si no lo seguimos tenemos muchas posibilidades de hacerlo mal. O sea que es importante.
Ya sé que coger el ultimo CV, añadir la última actualización y buscar en la web anuncios de cosas que se asemejen a los que más o menos podríamos hacer reduce la ansiedad, sí, vale, hazlo, si con eso consigues bajar la ansiedad y decir cada día, ya he hecho los deberes de hoy, he aplicado a 5 puestos.
Pero ten en cuenta que solo vale para eso, para reducir la ansiedad.
Lo primero que tienes que hacer es un auto análisis de tus fortalezas. Definir aquello en que destacas. En el mercado hay muchas herramientas que te ayudan a hacerlo, los test de autoconocimiento. Lo que pasa es que muchos de ellos tienen un precio aunque se puede encontrar alguno gratuito. Pero ni siquiera hacer falta. Se puede hacer de forma rudimentaria:
1. Hazte un listado de los 10 logros más importantes de tu carrera y cuantifícalos. Piensa en los momentos en los que te has sentido más orgulloso de tu trabajo y los momentos en que te han felicitado por algo bien hecho.
2. Identifica las categorías más recurrentes. Ejemplos:
a. Negocio bien
b. Soy buen vendedor: consigo convencer a mis clientes
c. Soy buen comunicador.
d. Siempre busco eficiencias en los procesos, consigo ahorrar tiempo y por tanto dinero.
e. Consigo mis objetivos siempre porque soy resolutivo y siempre miro rápidamente como superar los obstáculos.
3. Elije las 2 más repetidas.
4. Contrasta con la gente que te conoce. Pregunta. Escoge a 5 personas de tu círculo de amigos/familiares y pregúntales en qué destacas. Registra lo que te dicen porque si no se te olvidará.
5. Compara tu listado inicial con el que te han dicho y escoge tus 2 o 3 fortalezas principales.
Es muy importante que tengamos claro cuáles son nuestras fortalezas porque es como nuestra materia prima. No podemos hacer pan si no tenemos harina, ¿no? pues esto es lo mismo. Y si no podemos hacer pan no podemos venderlo. Es decir si no sabemos en qué destacamos, ¿qué vamos a vender de nosotros mismos?
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Carreras

¿Por qué te empeñas en quedarte en tu zona de confort si es la de «desconfort»?

Por Victoria Gimeno

“En mi empresa me aburro”, “ tengo que callar porque si hablo se desata una guerra”, “vivo pensando que me van a echar del trabajo”, “quiero seguir viviendo en el mismo pueblo aunque detesto mi trabajo”, “qué van a pensar de mí, mi familia y mis amigos, si dejo de trabajar en la empresa” , “me hacen mobbing pero tengo que resistir” … Estos son algunos de los comentarios que me hacen mis coachees insistentemente.  No están contentos,  pero cuando hablamos de su objetivo, este es precisamente seguir padeciendo una situación que ellos mismos consideran insoportable.

Como dice Jeffrey Sachs, director de The Earth Institute de la Universidad de Columbia,  “el mundo es un lugar menos feliz desde hace cinco años” y lo que es peor, “los efectos de la crisis perduran más allá de la crisis”.

Estos comentarios que expongo, y que son tan reales, denotan la baja autoestima que se ha extendido en la gente como consecuencia de la crisis económica, crisis que ha sido devastadora para la confianza en nosotros mismos, bloqueando la capacidad de emprender y tomar iniciativas. El sufrimiento y la resignación se han instalado en nosotros y nos encontramos claramente en una zona de «desconfort».

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La baja autoestima paraliza y tiene perversas consecuencias en nuestro comportamiento, algunas de estas son:

  • Miedo a asumir nuevos retos
  • Creernos incapaces de ejercitar otras competencias y por tanto mejorar nuestro rendimiento e iniciar nuevos proyectos
  • Sentirnos incapaces  de aprender
  • Necesitar la aprobación continua de los demás para tomar cualquier decisión, sea insignificante o no
  • Depender de alguien que nos proteja
  • Vivir en la queja  y en el sufrimiento de manera permanente
  • Estancarnos en la mediocridad
  • No avanzar, no desarrollar nuestra carrera profesional, ni crecer como personas
  • Caer en una depresión, de la que todavía es más difícil salir

Por eso, te propongo que te pongas en marcha, que trabajes en mejorar tu autoestima, y que sigas estos consejos:

  • Reconoce tus talentos y ponlos en una lista
  • Haz una lista de tus logros, de los que estás orgulloso
  • No te compares con el resto de las personas que conoces, siempre hay alguien mejor que tú
  • Rodéate de personas positivas, alegres, que quieren emprender, progresar. Aléjate de los que se consideran víctimas
  • Comparte tus ideas y tus conocimientos
  • Deja de hablarte negativamente. Con el lenguaje creas tu realidad.
  • Busca otras interpretaciones a tu situación presente y a tu pasado
  • Vive tu vida, no la de los demás
  • Ponte en acción

Recuerda que si quieres, puedes y si puedes, debes

Coaching

¿La perfección existe? Entonces… ¿para qué la buscas?

Por Arantza Rios

Son muchos los directivos que en sus sesiones de coaching manifiestan ser exigentes y perfeccionista consigo mismo y con sus equipos. Y cuando les pregunto: ¿la perfección existe? la respuesta siempre es no. Entonces ¿Para qué nos empeñamos en seguir buscando la perfección si todos sabemos que no la vamos a encontrar, porque no existe? Este intento de ser perfectos nos hace tremendamente infelices y es frustrante. Pero claro, nosotros insistimos e insistimos, esto es humano, pero como dice Einstein: tonto es aquel que haciendo siempre lo mismo espera resultados diferentes, así que: ¿por qué no probamos a cambiar?


La alternativa a la exigencia es la excelencia. La excelencia consiste en hacer las cosas lo mejor que uno sabe (lo mejor posible), y esto siempre se puede lograr. Por lo tanto, ¿No será esta actitud mucho más sana y recomendable que la exigencia?
Eso sí, en el ámbito de la excelencia el error es el rey. Es importante permitirnos y permitir a los demás cometer errores, porque esta es la única manera de aprender y mejorar, tanto como personas como profesionales y si no, recordad como aprenden los niños: ¡Equivocándose una y otra vez! Como nos decían cuando éramos niños: de los errores se aprende. Y esto mismo sigue siendo válido ahora que somos adultos, ¿no?
Para dar el salto de la exigencia a la excelencia tenemos que salir de nuestra “zona de confort” y arriesgarnos a hacer las cosas de manera diferente. De esta forma, abrimos una puerta a la innovación y además, podremos mejorar nosotros, nuestros trabajos, nuestros equipos, etc. Por ejemplo, a aquellos que os gusta llevar perfectamente preparadas las reuniones, con toda la información recopilada y analizada de antemano, os propongo que probéis a no llevarlo todo preparado, que dejéis algo abierto y experimentéis que pasa. Seguro que lo pasareis mal en la reunión, os sentiréis inseguros, pero veréis que no pasa nada, que la reunión ha salido prácticamente igual y el beneficio para vosotros es que además de ejercitar la improvisación, ese tiempo que habéis ahorrado -hasta conseguir la preparación perfecta de la reunión-, lo podéis dedicar a otra actividad o porque no, a disfrutar con aquello que os da energía y os hace felices, como la familia, los amigos, la lectura, el deporte, el cine, etc.
Además, como habéis podido comprobar en el ejemplo anterior: “el perfeccionismo es un ladrón de vuestro tiempo”. ¿Estás dispuesto a dejarte robar? Si la respuesta es no: ¡Atrévete ya a dejar el perfeccionismo y busca la excelencia!

Coaching