Con la salud no se juega. Cuídate

Por Arantza Ríos

¿Eres de los que desayunas un café bebido, después comes ligero -una ensalada o un sándwich-, te quedas trabajando hasta tarde en la oficina, con un montón de reuniones, llamadas, etc. y cuando llega la hora de la cena devoras?….pues resulta que para esta aventura que es vivir disponemos solamente de un cuerpo que deberíamos cuidarlo como eso, como único. ¿Lo estás haciendo tú?

Recientemente, he visto a mí alrededor varios casos de personas que, llegando a los cuarenta, están comenzando a tener problemas de salud relacionados con el sobrepeso, con el estómago, el colesterol alto, hipertensión, problemas de caderas (por la vida sedentaria), contracturas musculares, etc.

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Muchos de ellos tienen trabajos muy demandantes, están sometidos a situaciones de tensión y por falta de tiempo, no le proporcionan al cuerpo ni el descanso ni los nutrientes, ni la actividad que necesita. Creo que merece la pena tomárselo en serio y prestar a la salud la atención que merece. Con la salud no se juega.

Afortunadamente la salud empieza a ser un tema sensible en las empresas y algunas ya lo están incorporado dentro de los programas de formación de sus empleados. Las empresas también quieren personas sanas.

Con el objetivo de ayudaros en esta aventura “saludable” os planteo algunas recomendaciones relacionadas con la alimentación y con la vida sedentaria.

Respecto a la alimentación son de vital importancia dos temas:

  1. Vigilar la cantidad de alimentos que consumimos, con esto haremos frente al sobrepeso. Pero no te saltes ninguna comida principal.
  2. Que lo que comamos sea de calidad y equilibrado. Para ello es importante saber qué función tiene cada nutriente: las proteínas son los ladrillos del organismo, los hidratos de carbono y las grasas son el combustible, y las vitaminas y los minerales son el lubricante que regula el buen funcionamiento del organismo. La calidad tiene que ver sobre todo con las grasas; no deben tomarse en exceso, porque conducirían al sobrepeso. Asimismo, hay que evitar aquello que aumenta el colesterol: fritos, embutidos tipo mortadela, mantequilla, quesos curados, etc.

En lo referente a la vida sedentaria, como todos ya sabéis hacer una actividad física diaria es lo más recomendable para nuestro bienestar. ¡Enhorabuena a los que lo tenéis incorporado como un hábito de vida! Para el resto, aquí van algunas recomendaciones sencillas, que los médicos sugieren: subir las escaleras de casa andando; si la distancia lo permite ir andando a la oficina o bien utilizar el transporte público; si vas en metro sube y baja las escaleras o bien bájate una o dos paradas antes, y haz este recorrido andando. Por último, realiza ejercicios de estiramiento, los puedes hacer en la propia silla de la oficina y date un paseo de 20 minutos después de una comida sana. ¿A cuál de todas ellas te apuntas?

Coaching

¿Por qué dices si cuando quieres decir no?

Por Victoria Gimeno

Lo más importante que aprendí después de 40 años fue a decir no cuando es no. Gabriel García Márquez

¿Qué hago yo en esta fiesta?, ¿qué hago haciendo este trabajo por el que no me pagan y encima me quita tiempo?, ¿Por qué he subido el sueldo a esta persona si se lo merece menos que los demás?, ¿por qué me tengo que comer este marrón?…

Todo por no decir no. Por no poner un límite, he atentado contra mi libertad.

Hay millones de personas en el mundo que se lamentan todos los días por ser  esclavos del si. ¿Por qué lo hacemos?  Razones como pensar que está bien visto socialmente, caer bien,  la necesidad excesiva de ser aceptados por los demás, el miedo al rechazo, la creencia de que somos más simpáticos, educados y generosos,  así como no cargar con el remordimiento y sentido de culpabilidad que creen que significa decir no.

¿Te has parado a pensar en lo que renuncias por no ser capaz de decir no?  Si definimos el No como la diferencia entre lo que nosotros queremos y lo que los demás nos exigen,  cuando decimos si, podemos estar renunciando a nuestro tiempo, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro dinero, … nuestra felicidad. Entonces,  ¿te merece la pena decir si?

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¿Qué pasaría si dijeses no cuando  quieres decir no, cuando en la ecuación lo que queremos es mucho más importante para nosotros que lo que nos exigen? La mayoría de las veces no pasaría absolutamente nada y además te reportaría muchas ventajas:

  • Mejora de tu autoestima
  • Atracción de personas positivas
  • Alejamiento de las  personas manipuladoras y  negativas y de los acosadores
  • Reducción de tu stress
  • Respeto de los demás. Curiosamente a las personas asertivas se les respeta más.
  • Dejar de mentirte a ti mismo, buscando excusas inverosímiles
  • Ser más libre, no una marioneta
  • No hacer cosas que no quieres hacer
  • No ir a eventos a los que no quieres ir
  • Hacer lo que verdaderamente queremos. Ser más felices

Warren Buffet decía que” la diferencia entre la gente exitosa y la gente muy exitosa es que los segundos dicen no a casi todo”.

¿Crees que decir si, te hace ser mejor persona?, ¿Crees que va a acabar con tu reputación?, ¿Vas a seguir diciendo que si cuando quieres decir no? 

Coaching

Atrévete, no tienes nada que perder

Por Arantza Ríos

A muchas personas nos cuesta mucho pedir aquello que deseamos o necesitamos. Pensamos que los que nos conocen (nuestros jefes, compañeros, amigos, etc.) van a saber qué necesidades tenemos y nos las van a satisfacer porque nos aprecian, pero desafortunadamente esto no funciona así. En muchas ocasiones, no conseguimos lo que necesitamos pero no porque no quieran dárnoslos, sino porque ni siquiera saben que queremos algo.

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Las peticiones nos las decimos a nosotros mismos, pero no se lo decimos a nadie más, por lo que no les damos la opción de complacernos.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer para que la gente sepa lo que queremos? Lo primero de todo pedirlo. Pidiendo las cosas que uno desea no tienes nada que perder y sí, mucho que ganar. Veámoslo con un ejemplo. Un ejecutivo estaba deseando realizar un máster y no se atrevía a pedírselo a su jefe. Pensaba que le iba a responder a su petición con argumentos tales como “que ahora no es el momento”, “hay otras personas en el departamento que también van a querer hacerlo”, “estamos en época de recortes”, etc. Sin embargo, se atrevió, se lo pidió a su jefe, argumentándole los motivos que le movían a realizar ese máster y los beneficios que supondrían tanto para él como para la compañía y cuál fue su sorpresa, cuándo su jefe le respondió: ¿por qué no? Vamos a intentarlo, lo voy a proponer en el Comité.

Cuándo pides, pueden pasar dos cosas: que te digan que sí o que te digan que no. Si te dicen que sí, sales ganando respecto a tu situación inicial, y si te dicen que no, te quedas exactamente en la misma posición. Por lo tanto, atrévete, y pide. Eso sí, prepárate bien las razones y argumentos que sostienen tu petición.

A continuación, te muestro un ejemplo de cómo una persona le pide un cambio de comportamiento a su jefe, de forma eficaz, por sus reiterados retrasos a las reuniones:

“CUANDO TÚ llegas tarde a las reuniones, YO ME SIENTO defraudado. NECESITO sentirme valorado. Por ello, TE PIDO por favor que llegues pronto a las reuniones”.

En esta petición es clave, los aspectos señalados en negrita:

  1. Indicar objetivamente lo que el otro hace, debe de tratarse de un hecho observable, nunca de una impresión personal nuestra.
  2. Explicar brevemente como tú te sientes (triste, decepcionado, rabioso, etc., habla de tus emociones)
  3. Indicar la necesidad que necesitas cubrir, esto es muy importante para que el otro entienda para qué necesitas ese cambio.
  4. Realizar la petición de cambio

Verás que si utilizas esta técnica, obtendrás buenos resultados en tus peticiones.

Coaching

La falta de inteligencia emocional puede arruinar tu carrera profesional, ¿No quieres entrenarte?

Por Victoria Gimeno

Seguramente nos hemos preguntado en ocasiones, cómo es posible que los alumnos con mejores notas luego no consiguen tener una carrera profesional brillante, o cómo personas que no destacan  precisamente por su inteligencia son muy felices y tienen mucha suerte, o incluso cómo alguien que tiene la razón en una discusión es capaz de perderla.

Daniel Goleman demostró con sus investigaciones que la inteligencia emocional doblaba en importancia al coeficiente intelectual (agudeza mental) a la hora de conseguir el éxito profesional. En  el caso de los líderes esta proporción era del 85%.

La inteligencia emocional se compone de habilidades internas, como el autoconocimiento, la motivación y el control emocional,  y de habilidades externas como la empatía y la destreza social. Todas estas habilidades se pueden adquirir. Hubiera sido ideal que nos hubiesen enseñado en el colegio  a desarrollar esta inteligencia, y esperemos que sea así en el futuro. En cualquier caso, tú también puedes desarrollarla y lo harás con entrenamiento.

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Para tu autoconocimiento, te recomiendo que hagas una lista de tus defectos y virtudes, de tus debilidades y fortalezas y que le pidas a tu entorno que haga también con sinceridad esa misma lista sobre ti.

Para tu motivación, te aconsejo que des prioridad a lo positivo, que entiendas que tú eres el único responsable de tu bienestar, que busques de la peor situación que te pueda suceder 10 cosas positivas por muy trágico que parezca. Te pido que desdramatices, que relativices, siempre hay una situación aún peor.

Para  tu control emocional, observa tus emociones, las emociones son signos que transmiten muchísima información, estate atento a ellas y  no dejes que te influyan y te gobiernen. Solo conociendo las emociones podemos controlarlas y llegar a una estabilidad emocional. Muchas veces tomamos posturas que no nos ayudan nada, por ejemplo negamos las emociones lo que nos lleva a un camino sin solución, otras por el contrario las expresamos, por ejemplo si tenemos irá gritamos, lo que puede desembocar en un terrible sentido de culpa,  otras nos escapamos o evadimos de ellas y nos refugiamos en drogas, alcohol… Pero tenemos que afrontarlas, averiguar de qué nos hablan, por ejemplo el miedo, en un post que escribió Arantza Rios en este blog, nos está diciendo que ante una amenaza no tenemos suficientes recursos para afrontarla, por lo tanto nos está guiando a encontrar esos recursos.

Conociendo nuestras emociones, podemos conocer las emociones de los demás, podemos desarrollar la empatía, ponernos en los zapatos del otro, ver cómo nos sentiríamos nosotros si estuviésemos en su lugar.

Todas estas habilidades en definitiva nos llevan a una mejor capacidad para relacionarnos con la gente, para liderar, trabajar en equipo, ser más productivos,  en definitiva ser más felices.

Coaching

Dilemas resueltos

Por Arantza Ríos

Es muy frecuente que las personas, a lo largo de su carrera profesional, se encuentren ante situaciones en las que tienen que decidir entre varias alternativas posibles. Hay casos, en que este escenario les produce confusión, pérdida de perspectiva, sensación de ambivalencia frente a la toma de decisiones e incluso puede bloquearlos. Para estos casos, os recomiendo una herramienta muy útil, que utilizamos en los procesos de coaching.

Esta herramienta sirve para clarificar opciones, e intentar racionalizar lo máximo posible la elección. Se trata de hacer un análisis coste-beneficio con las distintas alternativas que se te presentan. De ahí que se conozca con el nombre COSTE-BENEFICIO.

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Por ejemplo, imagínate que tienes que decidir entre seguir trabajando en tu empresa o aceptar una oferta en otra compañía, o por ejemplo, tienes la oportunidad de emprender en distintos sectores y no tienes claro cuál de ellos es mejor, o te plantean en tu empresa una posición internacional y tienes que decidir entre aceptar esa posición o mantenerte en la posición actual, etc. En todos estos casos, este análisis coste-beneficio sería muy clarificador.

¿En qué consiste?

1º paso: para cada una de las alternativas que se te presenten tienes que hacerte estas dos preguntas:

  • ¿Qué gano?
  • ¿Qué pierdo?

Te recomiendo que para hacer este ejercicio cojas papel y bolígrafo, y anotes lo más detalladamente posible las respuestas. Trata de hacerlo con calma y tomarte el tiempo que necesites. Cuantos más factores consideres qué ganas y qué pierdes, en cada alternativa, más información tendrás y por lo tanto más fácil te resultará llevar a cabo el análisis.

2º paso: hazte la siguiente pregunta:

¿Qué más? Es decir, ¿Qué más gano y qué más pierdo?

Una vez más, nos encontramos en una situación en la que es clave la búsqueda de información para el óptimo funcionamiento de este análisis.

3º paso: con toda la información recogida (costes y beneficios), pregúntate: ¿Qué voy a hacer?

Verás que si has hecho un buen análisis de las alternativas, la decisión la tendrás delante de ti.

Ahora ya solamente tienes que pensar que necesitas para hacerla realidad.

Nota: A veces ocurre que al hacer este análisis se nos presenta una nueva opción, que no estaba entre las iniciales y que nos convence mucho más. Puede que se trate de una alternativa totalmente diferente o de una combinación de dos o más de las anteriores. Sea lo que sea, cógela y no la pierdas de vista.

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¿Quieres ser una víctima?

Por Victoria Gimeno

“He llegado tarde porque me han pillado todos los semáforos en rojo”, “me tienen manía y por eso he suspendido”, “me han despedido por la crisis”, “es un pelota y por eso le han ascendido”,  “con tanto paro no es el momento para ponerme a buscar trabajo”,  “Con la experiencia que yo tengo no voy a encontrar nada”, “A mi edad a dónde voy”,   ¿te suena aluna de estas frases?

Estas son algunas de las explicaciones que se dan las víctimas. Son los demás, o las circunstancias, los culpables de lo que les pasa y también de sus emociones. En definitiva, ellos no pueden actuar para cambiar y mejorar su situación porque lo que les sucede depende de factores ajenos a ellos, y por tanto se declaran inocentes, quedando exentos de cualquier responsabilidad.

Pues bien, a corto plazo culpar a los demás o a nuestro entorno de lo que nos sucede y por tanto ponerlo fuera de nuestro control, puede tener algún efecto positivo como quitarnos ansiedad y aliviar el dolor, pero cuidado, el victimismo  puede crear adicción y en el medio plazo renunciar a la posibilidad de cambiar las cosas es recorrer el camino hacia la infelicidad, al aislamiento, falta de credibilidad, resentimiento, es cerrar las puertas a una vida mejor, a llevar tus propias riendas, perder el poder de decidir sobre ti mismo y tu capacidad de acción y por tanto anular cualquier posibilidad de solución. Además, si esto no te parece suficiente,  te lleva a no aprender, sobre todo aprender de tus errores y no ver nuevas posibilidades, en definitiva,  bloquea el camino del crecimiento y desarrollo personal además de profesional.

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Cuando los Coaches encontramos detrás de nuestro coachee a una víctima, le hacemos tomar conciencia de las causas que han generado que él se considere una víctima y que se sienta incapaz de afrontar un problema, solo cuando es capaz de mirar como otro observador su situación, cuando es capaz de encontrar y entender otros puntos de vista, se produce su transformación personal y es capaz de buscar soluciones y actuar y de esa forma cambiar su realidad.

Si te has identificado con este post y mantienes una actitud de víctima, cuida tu lenguaje, deja de justificarte y quejarte, no te des explicaciones que te impidan actuar y mírate como si no fueses tu, sino como si fueses otro, asume tu responsabilidad, aunque no la tengas toda, comprobarás que algo tendrás tu que ver. Y recuerda, si no formas parte del problema no formas parte de la solución.

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Dos no se hablan si uno no quiere

Por Arantza Ríos

El jefe no lo podemos elegir, pero lo que sí está en nuestras manos es hacer todo lo posible para construir el tipo de relación que queremos mantener con él.

Por las experiencias compartidas con directivos he llegado a la conclusión de que no se consiguen grandes éxitos teniendo una mala relación con tu jefe.

Conozco varios directivos que teniendo una carrera profesional de éxito prolongada, dentro de su compañía, un cambio de su jefe directo ha supuesto el fin de su carrera profesional, dentro de dicha organización. Y estudiando los casos, en muchos de ellos pude ver que su forma de trabajar continúo siendo la misma antes y después de la llegada del nuevo jefe; dieron por hecho que “siendo buenos profesionales” lo seguirían siendo también con el nuevo jefe. No cabe duda que son buenos directivos, pero no supieron ver las necesidades del nuevo jefe ni adaptarse a ellas y esta actitud, les ha generado grandes dificultades en su carrera profesional, dentro de su organización.

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Para evitar estas situaciones, lo primero que tienes que hacer es “conocer muy bien a tu jefe”. Pues bien, ¿y qué hay que saber del jefe?:

  • Cuáles son sus objetivos tanto personales como profesionales. ¿Para qué ha sido designado a ese puesto? ¿Cuáles son sus aspiraciones?
  • Sus puntos fuertes, es decir, aquello en lo que brilla y sus puntos débiles, aquello que no domina tanto o en lo que es menos hábil. Los puntos fuertes y débiles puede tratarse tanto de conocimientos como de habilidades directivas.
  • Cómo le gusta trabajar. Para profundizar sobre esta cuestión debo poder contestar a las siguientes preguntas:
  1. ¿cómo le gusta recibir la información? Por ejemplo, a través de informes que él pueda leer y estudiar, o mediante conversaciones personales en las que pueda realizar preguntas, o vía llamadas telefónicas, o por email, etc.
  2. ¿le gusta trabajar en equipo o individual?
  3. ¿comparte información?
  4. ¿delega tareas (empowerment)?
  • Cómo se comporta ante los problemas: disfruta con ellos o trata de evitarlos.
  • Las tensiones a las que está sometido, por la propia organización, por sus superiores, por sus iguales, etc.
  • También te será muy útil, para conocer a tu jefe, preguntar a otros que han trabajado con él y a tus compañeros, cómo lo perciben. Ojo con las fuentes, que sean neutrales.

El principal objetivo es conocer muy bien a tu jefe, para poder elegir la forma más eficaz y eficiente de relación.

Otro tema muy importante, a tener en cuenta, es la gestión de las expectativas. Es muy arriesgado pensar que vamos a sobrevivir en nuestra posición sin saber lo que nuestro jefe espera de nosotros, sobre todo, cuando tenemos un nuevo jefe.

Como resumen, estoy convencida de que “es responsabilidad del colaborador indagar para conocer a su jefe y para saber qué espera su jefe de él”.

No te quedes de manos cruzados: se curioso y averigua la mayor información posible sobre tu jefe. Esta es la clave: ¡alíate con él!

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Las empresas no son democráticas

Por Victoria Gimeno

Para Alfonso, un seguidor del blog de Ava con quien nos comprometimos a hablar de los jefes

Según un estudio de Hay Group realizado a más de 86,000 líderes de todo el mundo, un 55 por ciento de estos están creando climas desmotivantes, a pesar de que un ambiente de trabajo positivo es crítico para el éxito de la empresa. Imagenempresas no democráticas

Estos “líderes” tóxicos generan, entre otros, además de desmotivación, frustración, resentimiento,  falta de autoestima,  y compromiso, y  sus  efectos nocivos persisten  mucho más allá de cuando ellos lideraban y dejan sus secuelas en quienes los han padecido. Su paso es como el de un tsunami, pasa, pero todo tarda mucho tiempo en recuperarse y algunas cosas nunca volverán a ser iguales.  Pero ojo, que las cosas no vuelvan nunca más a ser iguales no quiere decir que no puedan ser mejores en el futuro, aunque en medio de la “tragedia” no seamos capaces de vislumbrarlo.

Cuando hablo de líderes tóxicos, me estoy refiriendo a los controladores, a los que desconfían, los que hacen suyo el trabajo de sus colaboradores, los que nunca felicitan a su equipo y a todos los que define Bernardo Stamateas en su libro Gente tóxica, como los descalificadores, falsos, psicópatas, autoritarios, neuróticos, manipuladores y por supuesto los mediocres que encima se creen muy listos. ¿Para qué nos vamos a engañar?, ¿quién no ha tenido alguna vez un jefe que responda a alguno de estos perfiles?, ¿a quién no le han dicho alguna vez con una palmadita en la espalda que ha hecho muy bien su trabajo pero que podía haberlo hecho aún mejor? , ¿quién no se ha sentido atosigado e incluso culpable por no hacer algo exactamente tal como se tenía que hacer?, ¿quién no ha sufrido órdenes contradictorias y se ha bloqueado?, ¿cuántos directivos no se atreven a tomar decisiones cruciales, que además tienen que ver con sus funciones, porque creen que no tienen autoridad para hacerlo? … Seguramente podría citar mil ejemplos más y en alguno te sentirías reflejado.

¿Cómo puede ocurrir esto?, ¿cómo puede haber líderes tan negativos?, ¿es que no sabes que la mayoría de las empresas no son democráticas? Si a los líderes los eligiesen los equipos, ¿qué pasaría?

Pero en definitiva la situación es la que es, y si te ha tocado un líder que responde a uno de estos perfiles que hemos definido, tienes varias opciones, pedir un cambio en tu empresa, irte directamente, esperar a que te echen o adaptarte. Me voy a centrar en esta última opción y lo voy a hacer porque es la que creo que vas a escoger.  Y así lo creo porque este perfil de personajes precisamente no dura siempre, y si coges cualquiera de las otras opciones puede que ese jefe desaparezca, pero tú también. También creo que lo que hace que unos sobrevivan y otros no, no es la inteligencia sino su adaptación al cambio.

En esta situación, me permito darte unos consejos:

  1. Desarrolla la resiliencia
  2. Define perfectamente cuál es el perfil de tu jefe, etiquétalo, conócelo bien para que sepas cuales van a ser sus próximos movimientos y puedas protegerte y que no te afecten tanto
  3. Ríete, el humor es una píldora muy efectiva
  4. Se empático, ponte en sus zapatos, trata de comprenderle por muy incomprensible que te parezca
  5. Se agradecido, hasta de quien creas que no lo merece, algo puedes agradecerle
  6. Perdónale
  7. Y sobre todo aprende. De cualquier persona, buena, mala o regular , algo se puede aprender

 

 

Coaching

El sabio aviso del miedo

Por Arantza Ríos

Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma. Facundo Cabral

El miedo es una emoción, que se produce ante una determinada situación. Es algo natural, que no podemos evitar sentir, pero sí somos -cada uno de nosotros- responsables de permanecer en esta emoción.

El miedo, además, esuna señal que alerta acerca de un problema, nos facilita información sobre una carencia. Veámoslo con un ejemplo: recientemente un excelente profesor, con muchos años de docencia, me dijo: el día que deje de ponerme nervioso antes de dar la clase, estoy perdido, me saldrá mal. ¡Esa es su señal!

Esta señal, como dice Norverto Levy, nos indica que hay desproporción entre la magnitud de la AMENAZA a la que nos enfrentamos y los RECURSOS que tenemos para resolverla. Haciendo uso de las matemáticas podríamos representarlo con esta ecuación:

AMENAZA>RECURSOS = MIEDO

Es decir, que el miedo se produce cuando la amenaza ante la que me enfrento es mayor que los recurso de los que dispongo para hacerla frente.

Veámoslo con un ejemplo: imaginemos a un domador de leones y a mí, metidos en una jaula de un circo y de repente, entra un león (el león es la AMENAZA). ¿Quién tendrá más MIEDO el domador o yo? Probablemente yo, porque los RECURSOS que dispongo para enfrentarme al león son mucho menores que los que dispone el domador, que sabe cómo tratar a los leones, conoce sus movimientos, sus reacciones, y sabe como domarlos.

Estas mismas situaciones de miedo se dan en el entorno laboral. ¿Qué podemos hacer cuando estemos en una situación de amenaza, que nos produce miedo? Revisar los recurso que disponemos para enfrentarla, identificar aquellos que nos faltan y trabajar para adquirirlos (por ejemplo formación, desarrollar habilidades de comunicación, de negociación, asertividad, etc.).

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Por otro lado, lo que nosotros nos decimos, nuestro lenguaje interior, también influye en el miedo. “El lenguaje no es inocente”.

Por ejemplo, supongamos que tenemos que impartir una conferencia, y ante la AMENAZA que supone impartirla, podemos actuar hablándonos a nosotros mismos, con estos dos tipos de lenguaje:

  • Lenguaje negativo (cuando me digo frases como seguro que me va a salir mal; me pondré nervioso como siempre, etc.)
  • Lenguaje positivo (cuando me digo: seguro que me va a salir bien, es una oportunidad para practicar y para detectar áreas de mejora).

Sin duda, en la segunda situación, hablándonos con lenguaje positivo, la probabilidad de que nos salga mejor la conferencia es mucho mayor que si utilizamos lenguaje negativo.

Como conclusión final: ¿qué podemos hacer para afrontar el miedo?

Lo primero de todo, Alíate con el miedo, te está alertando de una carencia.

Y después, ante situaciones de miedo:

  1. Haz caso a tu señal
  2. Revisa tu ecuación para fortalecer los recursos que necesites y
  3. Cuida tu lenguaje interior, hablándote siempre en positivo.
Coaching

El poder de la visión para alcanzar tus sueños

Por Victoria Gimeno
Si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable
Cartas de Séneca a Lucilio, carta LXXI

¿Por qué se alcanzan los sueños? Primero porque son realizables, segundo porque los definimos y tercero porque nos comprometemos y nos movilizamos para alcanzarlos. Todo ese camino es más corto si lo visualizamos.

La visión es un ejercicio de reflexión que te proyecta al futuro, hacia el lugar donde vas a vivir el resto de tu vida, que te ayuda a salir de tu zona de confort, y que te obliga a poner en palabras tus objetivos. El mero hecho de decirte a ti mismo a dónde quieres llegar, cuál es tu objetivo, es ya asumir un compromiso que te mueve a la acción. En ese moverte a la acción está todo lo que tú mismo sabes que te falta, lo que tienes que aprender, los recursos con que cuentas, y los lastres que tienes que soltar para conseguir tus sueños.
Visualizar el camino es la manera de llegar a un puerto. La visión, se convierte pues en una herramienta imprescindible, que nos ayuda a conseguir nuestros objetivos. Los entrenadores deportivos conocen muy bien el poder de esta herramienta que se basa en ver la meta, ver como construyes tu camino, ver cómo llegas al final y como alcanzas el éxito. Ves la dureza del esfuerzo, lo que si tienes que hacer, lo que no debes hacer, ver lo que te impulsa a seguir a pesar del esfuerzo, lo que te da energía para afrontarlo. La visión se convierte en una parte más del entrenamiento de los deportistas que se puede aplicar a cualquier profesional.
Un directivo sin visión es un directivo a la deriva. Todos tenemos talento, todos podemos llegar, pero ¿por qué no lo hacemos?, algunas de las razones son:
• Falta de definición de un objetivo
• Necesidad de aprender nuevas cosas como idiomas, un curso de especialización, etc.. , pero no lo sabemos, o sabiéndolo nos da pereza
• Falta de confianza en nosotros mismos que nos incapacita para llegar a la meta
• Miedo al fracaso
• Creencias que nos limitan
• Ataduras que nos unen al presente
• Falta motivación, no tenemos algo claro por qué luchar
• El victimísmo que nos lleva a que son otros o las circunstancias los que deciden por nosotros
• La comodidad y la complacencia
• Temor al futuro

Visión
Y si ahora, tienes un objetivo y quieres conseguirlo, atrévete a hacer tu visión, se sincero y ponte en acción:
1. Pon un plazo para conseguir tu visión (te recomiendo 5 años)
2. Define tu sueño alcanzable
3. ¿Qué te falta aprender?, y , ¿qué vas a hacer para aprenderlo?
4. ¿Qué te bloquea o lastra y cómo te lo vas a quitar de encima?
5. ¿Qué te da la energía para alcanzar tu objetivo?
Y por último, cuéntaselo a alguien a quien quieras y respetes. La palabra es acción.

Coaching