Cómo saber si soy una persona PAS (I parte)

Por Arantza Ríos

¿Te afectan mucho los ruidos? ¿Te molestan o asustan los portazos? ¿En cuánto entras en la casa de alguien notas que te sientes bien o mal? ¿Te gusta ayudar a las personas? ¿Detectas antes que los demás tanto los buenos olores como los malos? ¿Eres sensible a las etiquetas de la ropa? ¿Te encantan los masajes? ¿No soportas el bullicio de los centros comerciales? ¿Te fijas mucho en los detalles? ¿Toleras mal el stress? Si has contestado que sí a la mayoría de las preguntas, podrías ser una persona PAS (Persona Altamente Sensible).

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Susana descubrió que era una persona PAS cuando tuvo sobre sus manos un test que contenía preguntas todas ellas vinculadas a los sentidos.  Al hacer dicho test, obtuvo un resultado muy alto, y se dio cuenta de que era una persona PAS.

Hasta entonces, ella no sabía que era PAS, ni siquiera que existían las personas PAS. Ese día también descubrió que la forma en que ella vive y siente no se corresponde con ningún tipo de trastorno sino que es fruto de un rasgo de su personalidad. En ese momento, se dio cuenta de  por qué había llorado tanto a lo largo de su vida y de por qué le había resultado tan difícil en muchos momentos intentar vivir de la misma manera que lo hacen los demás. Y es que ella, siempre necesitaba sentirse querida, evitaba por tanto los conflictos y su autoestima era más bien baja.

Llegó a su casa, y compartió con su marido este descubrimiento. Le explicó que las personas PAS son personas que tienen los sentidos más desarrollados que otras, que son capaces de percibir un mayor número de información que la media. En consecuencia, son personas que se cansan antes y que necesitan descansar, con más frecuencia, para vaciar toda la información que van acumulando. Descubrió también, que muchos de los malos momentos que había pasado a lo largo de su vida eran debidos a su personalidad. Una vez descubierto esto lo primero que hizo fue aceptarlo.

Con los días y al observar a su alrededor, se dio cuenta de que su marido era también una persona PAS. Destacaba en él una capacidad de intuición muy alta, en cuanto veía a una persona en seguida se daba cuenta del estado en el  que se encontraba, si estaba preocupado por algo, si estaba triste, contento, etc. Era una persona muy sociable, le encantaba interactuar con otras personas y le importaba mucho que los demás, sus amigos, su familia, etc., se sintieran bien. Se preocupaba por el bienestar de ellos. Además le encanta a ayudar a los demás.

Siguió observando y se dio cuenta de que su hija también tenía características de persona PAS. Le encantaba la naturaleza, los animales y especialmente su perrita mestiza Pepa, que tenía apadrinada en una protectora de animales. Siempre pensaba en los demás y enseguida sentía pena por aquellos que veía que estaban indefensos. Si en el colegio se metían con algún compañero rápidamente ella salía en su defensa.

Resulta que había pasado de no saber que existían personas PAS, a descubrir que ya conocía a tres, incluida ella. Y es que las personas PAS pueden ser tanto hombres como mujeres y por supuesto, también niños. Es un rasgo de la personalidad hereditario, y en su caso, de esta forma se había comportado.

Coaching

Tú eliges: esclavitud o libertad

Por Victoria Gimeno

No perdonar es llevar una losa a la espalda, es no poder mirar y entrar en el futuro, no pasar página y sentir una y otra vez, resentir, el agravio, la traición, el engaño, el abandono, la rabia, el deseo de venganza, el odio o el dolor que nos causaron.

Nietszche definía el resentimiento como la emoción del esclavo, “no porque el esclavo sea resentido, sino porque quien vive en el resentimiento, vive en la esclavitud”.

Al único que perjudica el resentimiento es a nosotros mismos. La otra parte, “el depredador”, mientras tanto  no siente nada, no le pasa nada, no tiene ningún problema. El rencor nos destruye por dentro, nos encarcela, nos deprime y nos aísla, cerrándonos  las puertas al crecimiento personal y al aprendizaje.

Cuando perdonamos, por el contrario, nos estamos beneficiando a nosotros mismos, no al otro. No estamos liberando al otro, sino que nos estamos liberando a nosotros mismos.  Pensar que al perdonar estamos justificando al otro es un error, lo que hizo  si estuvo mal no lo disculpamos, tampoco implica que lo olvidemos, ni que volvamos a relacionarnos con él,y si no satisfizo nuestras expectativas, pues eso no podemos cambiarlo, pero lo que si hacemos al perdonar es dejar de llevar ese peso a nuestra espalda, liberarnos de todas las emociones negativas que nos produce el resentimiento, odio, deseos de venganza, ira, desconfianza, baja autoestima… todas emociones que son incompatibles con la felicidad, además de tener graves consecuencias para nuestra salud.

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El psicólogo Norberto Levy dice que perdonar y comprender son conceptos muy parecidos y lo que facilita el perdón es la comprensión.  En este sentido,nos deberíamos preguntar qué le pasó a la otra  persona para hacer lo que hizo, cuál era la brecha entre su  expectativa  y la nuestra, y en qué pudimos nosotros contribuir a que nos hirieran.

A corto plazo, no perdonar nos beneficia porque la culpa no está en nosotros, ¡pobres víctimas!, pero si no asumes parte de tu responsabilidad, como ya hemos escrito en este blog,  “si no formas parte del problema, no formas parte de la solución”.

El resentimiento es una conversación interna, que tienes contigo mismo, y una y otra vez te recuerdas el daño que te ha causado, te alimentas de mal rollo, te carcome por dentro, no das tregua al sufrimiento, ni al odio, ni al deseo de venganza.

Después de todo lo que he escrito, ¿para qué no vas a perdonar?. Te recomiendo el siguiente ejercicio:

Coge un bolígrafo y un papel, y escribe una lista de las personas a quienes no has perdonado, y a la derecha de cada nombre pon lo que hicieronCierra los ojos, y diles que les perdonas, no que les validas, ten una conversación con cada uno de ellos.

Ahora haz otra lista, esta vez escribe los nombres de las personas a las que tú has agraviado y no has pedido perdón,  a su derecha  pon lo que tú les hiciste. Cierra los ojos y pídeles perdón, aunque nada pueda cambiar y ellos no lo puedan olvidar.

Por último, haz otra lista, y escribe todo lo que te tienes que perdonar a ti mismo, todo aquello de lo que te sientes culpable. Vuelve a cerrar los ojos y perdónate a ti mismo.

Coaching

Las malas pasadas que nos juega el stress

Por Arantza Ríos

Cierto nivel de tensión te mantiene alerta pero sobrepasado este nivel, todo se vuelve en tu contra.

Cuando vivimos épocas de stress nuestro umbral de atención es muy bajo y todo ello se refleja en que estás más distraído, más irascible, más lento de reflejos, disminuye tu capacidad para tomar decisiones, pierdes memoria, etc. Entonces, ante una situación imprevista tu capacidad de respuesta y nivel de atención bajan.

Veámoslo con este ejemplo que me ocurrió. Un día, estando en unos grandes almacenes, a las afueras de Madrid, me olvidé el bolso en un cuarto de baño y alguien me lo robó. En el bolso llevaba el móvil, mi cartera y la de mi marido y en las carteras, ambos llevábamos varias tarjetas de crédito, documentación, etc.

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Ante esta situación, mi reacción fue primero de angustia, al pensar “si ya no me da la vida para lo que tengo que hacer, ¿de dónde voy sacar el tiempo para volver a solicitar toda mi documentación, tarjetas, etc.?” y después, de bloqueo y pérdida de memoria. Llamé para cancelar algunas tarjetas y al rato era incapaz de recordar qué tarjetas había cancelado y cuáles no, por lo que tuve que realizar varias llamadas para una gestión tan sencilla como esta. Me estaba resultando una losa tremenda realizar estas gestiones.

Mientras tanto, mi marido, pensó: “que suerte, al menos tengo las llaves del coche y las de casa para poder regresar y entrar”. El realizó todas sus gestiones con calma y eficacia. En un momento había cancelado todas sus tarjetas, además de cancelar mis móviles y continuó ayudándome a mí con mis gestiones.

La conclusión que saqué de esta experiencia es que el olvido del bolso en el cuarto de baño es una señal de que mi nivel de atención por las cosas ha disminuido. También podéis pensar que un olvido lo tiene cualquiera, pero no fue el caso. La diferencia entre olvido por distracción y olvido por el bajo nivel de atención, causado por el stress, es la respuesta que yo tuve: angustia, bloqueo y pérdida de memoria.

A través de este ejemplo podemos ver que, ante una misma situación, dos personas reaccionan muy diferentemente en función de cuál sea el grado de stress al que están sometidos en ese momento.

Para reducir el nivel de stress, ATREVETE a:

Delegar, con ello beneficias a las personas en las que delegas, porque les ayuda a desarrollarse y a ti porque reduces tu carga de trabajo. No te escudes en pensar que pierdes el control o el poder, en que tú lo haces mejor que los demás, etc.

Decir que no cuando sabes que ya vas a tener dificultades en cumplir los plazos con la actividad que tienes y te siguen solicitando trabajos.

Pedir o buscar ayuda cuándo lo necesites, y antes de estallar. Verás cómo las personas que te aprecian estarán encantadas de ayudarte.

Intentar trabajar más en equipo. El equipo suma más que las partes.

No dejar toda la energía en el trabajo. También necesitas energía para afrontar las actividades posteriores a tu jornada laboral.

Y por supuesto, intenta dedicar todos los días algo de tiempo a hacer alguna actividad que te guste: practicar algún deporte, leer, ir al cine, meditar, dar un paseo, cenar o comer con amigos, con tu familia, etc. Mantén tu Plan Energético siempre activo.

Coaching

¿Qué te falta por saber de ti?

Arantza Ríos

Está demostrado que el éxito que alcance una persona depende del nivel de Autoconocimiento de sí mismo que tenga.

En los procesos de coaching, las primeras sesiones siempre las dedicamos al autoconocimiento. ¿Por qué? Porque para mejorar y conseguir un determinado objetivo o resultado, lo primero que hay que saber es cómo soy yo, para a partir de aquí, ver qué puedo hacer para conseguir lo que me falta y cómo me puedo apoyar en lo que tengo para conseguir mi objetivo.

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Hay personas que se sienten insatisfechas en su vida profesional y personal por falta de autoconocimiento. Los motivos que les han podido llevar a esta situación son varios: desconocen cuáles son sus puntos ciegos (no son conscientes de lo que no saben), actúan de forma pasiva con su desarrollo profesional y personal, se apoyan demasiado en sus puntos fuertes, tienen áreas importantes de desarrollo no identificadas, etc.

A continuación te indico diez razones por las que deberías conocerte a ti mismo:

  1. Para poder saber en qué entornos profesionales encajas, y por lo tanto puedes trabajar satisfactoriamente, y en cuáles no.
  2. Para saber en qué eres bueno y malo profesionalmente
  3. Para saber qué habilidades tienes y cuales te faltan
  4. Para saber si trabajas mejor de forma individual o colectiva
  5. Para saber qué trabajos sabes hacer y cuales no
  6. Para saber gestionar tu vida personal y profesional
  7. Para gestionar mejor tus emociones
  8. Para saber cómo tu forma de ser influye en los demás
  9. Para conocer cómo tu forma de trabajar afecta a tus relaciones
  10. Para mejorar tus puntos débiles

 Y todo ello te servirá para ser mejor persona y profesional y tener éxito en las decisiones que tomes respecto a tu vida.

¿Cómo puedo mejorar mi autoconocimiento?

Si me preguntáis por la Autoevaluación como herramienta de autoconocimiento, os la desaconsejo porque evaluarse a uno mismo, generalmente conduce a engaño, porque nos vemos mejor de lo que somos.

Podéis utilizar la Autobiografía, esto es, escribir en una hoja vuestra vida personal y profesional. El hecho de pararte a pensar sobre lo que te ha sucedido en el pasado, cómo actuaste en las distintas situaciones y que consecuencias o resultados tuvo, te ayuda a tomar decisiones.

En mi opinión, preguntar a los demás, esto es, pedir feedback es la mejor manera de descubrirse así mismo. En al post de este blog titulado “Soy otro desde que recibí feedback” menciono una herramienta que utilizamos los Coachs, con mucho éxito en los procesos de coaching, para que los coachees ò clientes reciban feedback de su entorno laboral y personal: Mi Imagen Pública.

Recuerdo un cliente que cuando comenzamos el proceso de coaching me dijo que uno de los cambios que quería conseguir era mejorar la relación con su equipo. Cuando les pidió que le ayudarán a confeccionar su imagen pública, se dio cuenta de que el equipo lo tenía en muy alta consideración, lo veían como un jefe cercano, que les apoyaba, con el que podían hablar, sin embargo lo que si destacaban como debilidad era que les dedicaba poco tiempo. Esta información le sorprendió gratamente y le ayudo mucho a redefinir su objetivo.

En mi caso, las herramientas de autoconocimiento me han ayudado a entender por qué me siento tan incómoda ante determinadas situaciones o relaciones personales y laborales, qué escenarios me producen un nivel de stress altísimo, en que entornos prefiero para trabajar. El ser consciente de todo esto me ayuda a entender y gestionar mejor mis emociones y a sentirme más satisfecha en mi vida personal y profesional.

Coaching

Conviértete en coach para tus hijos

Por Victoria Gimeno

Este post está dedicado a todos los lectores de El blog de Ava que son padres

Una vez leí, hace muchísimos años, en una novela que se desarrollaba en China, que intentamos ponernos a la altura de lo  que se espera de nosotros, y la verdad es que siempre he guardado esta frase en la memoria porque siempre he estado de acuerdo.

Nosotros lo intentamos, otra cosa es que lo consigamos. Si esperan que seamos ingenieros de telecomunicaciones y no nos dan más opciones o no nos preguntan qué es lo que realmente queremos hacer,  y no somos capaces de entender las matemáticas que nos piden en esa carrera, lo más seguro es que fracasemos en el intento y lo peor es que nos frustremos por no ser capaces de ponernos a la altura de lo que se espera de nosotros.

Analizando un punto en común de todas las expectativas que los padres puedan tener sobre sus hijos, encuentro, además de la felicidad, concepto etéreo y vago, que los padres quieren que sus hijos sean autónomos. Qué se sepan valer por sí mismos, y salgan adelante.

Si definimos el coaching como una metodología de desarrollo que te permite aprender para alcanzar tus objetivos de la manera más eficiente posible, sin duda esta técnica la deberían conocer los padres para desarrollar el talento de sus hijos y potenciarloUn padre coach, ayudaría entonces a sus hijos a descubrir sus habilidades, aumentar su autoestima, desarrollar su inteligencia emocional, hacerles responsables de su presente y su futuro, hacer que sean sus hijos quienes definan sus alternativas y objetivos, hacerles ver el camino que tienen que recorrer para conseguirlo, retarles y por supuesto, acompañarles.

Podemos pensar que queremos ser padres coaches, pero, ¿cómo lo padres hijosconseguimos? Las recetas son difíciles de dar, los consejos no tanto, aquí dejo una lista de ellos que creo pueden ayudar:

  • Confiando en nuestros hijos creyendo que pueden conseguir todo lo que se propongan.
  • Calidad de la escucha. No solo lo que nos comunican con palabras, también con el cuerpo y las emociones. Escucha al 100%.
  • Dándole otras gafas para mirar el mundo. Haciendo que miren otras perspectivas.
  • No queriendo que cumplan los sueños que tuvimos y no pudimos alcanzar.
  • Respetando la realidad que construyen.
  • Dejando que  tomen decisiones.
  • Celebrando sus logros, analizando sus no logros para que sepan por qué se produjeron.
  • Asumiendo comportamientos coherentes.
  • Dejándoles soñar.
  • Presentándoles retos. Ampliando su zona de confort.
  • No transmitiendo nuestros miedos a nuestros hijos.
  • Ayudándoles a conocer sus emociones, qué las provocan, los efectos que tienen y  cómo controlarlas en sus relaciones interpersonales. Además de reconocer y controlar tus propias emociones
  • Enseñándoles que el fracaso sirve para aprender. Generando actitudes positivas.
  • Desarrollando su empatía. Y por supuesto la tuya poniéndote en sus zapatos.
  • Facilitándoles sus relaciones con los demás, aprendiendo a compartir.
  • No poniéndoles etiquetas. Las etiquetas pueden construir su auto concepto.
  • Permitiendo que se descubran a sí mismos, sus habilidades, sus gustos, sus talentos. Planteándoles nuevas actividades, pintura, música, gimnasia rítmica o baile.

La tarea de ser padre no es fácil, la de ser un padre coach menos todavía. ¿vas a intentar este reto?

Coaching

Tus pensamientos crean tu realidad

Por Victoria Gimeno

La tía abuela de una amiga mía se pasó toda la vida sufriendo, por ejemplo cuando empezó la guerra civil española, pensaba que a su marido, Paco, le iban a llevar al frente, y que en el frente le iban a matar, y que sus hijos se iban a morir de hambre y ella también. Al final ni a Paco le mandaron al frente a luchar, ni se murieron de hambre, ni nada de nada, pero vivió todo el tiempo en un mar de sufrimiento y así fue todo el resto de su vida.

Las personas, como seres humanos, nos pasamos 24 horas pensando, y se calcula que tenemos unos 70 000 pensamientos diarios siendo el 80% de los mismos negativos.

Sabemos que los pensamientos generan reacciones químicas capaces de modificar los circuitos que conectan las neuronas, por lo que sabemos que los pensamientos, nuestros diálogos internos, además de generar emociones continuamente, conforman nuestra realidad.  Así entendemos cómo ante un mismo suceso, dos personas reaccionan de manera completamente distinta, uno puede hundirse y por el contrario otro puede salir adelante y fortalecido, dando lugar a dos realidades distintas.

Nos podemos preguntar que si nosotros somos capaces de cambiar nuestros pensamientos negativos  y convertirlos en positivos para  generar una realidad que nos satisfaga más, ¿por qué no lo hacemos?  Una respuesta a esta pregunta es porque las emociones que surgen de estos pensamientos son adictivas. En este sentido, la tía abuela de mi amiga era adicta al sufrimiento. Al igual que ella, nos podemos mover al ámbito de la empresa y ver adictos a emociones como, enfado, tristeza, no valer nada, ser incapaz… Pero la buena noticia es que podemos acabar con nuestras adicciones.plensa2

Al final, salir de nuestras emociones es salir de un territorio en el que podemos predecir, tenemos certeza y entrar en un territorio de incertidumbre. Salir de la zona de confort (que yo llamo en la mayoría de las ocasiones de “desconfort”) y entrar en una zona de riesgo, que puede producir pánico, pero que es donde están las oportunidades.

Al igual que en el blog de Ava hemos hablado otras veces de entrenamiento, también podemos entrenarnos en cambiar nuestros pensamientos, no siempre es fácil porque hay unos mecanismos automáticos que producen pensamientos inconscientes, pero por eso, voy a daros unos consejos que damos a nuestros coachees y que yo misma trato de poner en práctica:

  1. Observa tus pensamientos, incluso te vas a dar cuenta de los inconscientes y vas a ver que todos tus pensamientos tienen efectos, y si siempre piensas lo mismo, siempre vas a conseguir los mismos resultados y siempre vas a vivir en la misma realidad. Recuerda que la química que genera tus pensamientos, te hacer reaccionar siempre de la misma manera.
  2. Aprende, el aprendizaje genera nuevas conexiones neuronales.
  3. Medita. La respiración no va a hacer que desaparezcan tus pensamientos, pero si va a mantenerlos a raya. No hay nadie que después de meditar, de respirar profundamente unos minutos, o una hora si puedes, no se encuentre tranquilo, sereno, de buen humor.
  4. Ríete, no dramatices. Ríete de ti y de lo que piensas. El sentido del humor es un gran aliado. Además si pones una sonrisa en tu cara, el cerebro no distingue si la sonrisa es verdadera o ficticia.
  5. Ánclate, busca recuerdos y pensamientos que te hagan feliz, y vuelve a ellos. Momentos en que has conseguido un logro importante, vuelve a él, vuelve a vivirlo. Los coaches ayudamos a nuestros coachees a buscar anclajes. Visualizar momentos felices del pasado genera endorfinas.
  6. Cambia tu diálogo interno, háblate de otra manera, no te digas que estas “fatal” porque te estás dañando. El lenguaje, lo hemos dicho en este blog muchas veces, no es inocente, puede ser destructivo. No seas duro contigo mismo.

“Pienso, luego existo”, pero, ¿cómo quieres existir? Haz que tus pensamientos te empoderen.

Coaching

Soy otro desde que recibí feedback

Por Arantza Ríos

Una de las herramientas de evaluación de competencias más extendida entre las empresas, es la evaluación 360ª. A través de esta herramienta se recoge la opinión que de ti tienen tus colaboradores, tus iguales, tus superiores y tus clientes y/o proveedores. De esta valoración se obtienen tus áreas en las que eres altamente competente y tus áreas de mejora.

Para aquellas personas que no tenéis la oportunidad de que os valoren a través un 360º existe una herramienta, que se utiliza en los Procesos de Coaching, denominada “MI IDENTIDAD PUBLICA”.

El ejercicio consiste en preguntar, en tu entorno, qué opiniones tienen los demás de ti.

Para ello, basta con que sigas los siguientes pasos:

1. Selecciona al menos a tres o cuatro personas en tu ámbito laboral (un jefe, un compañero de tu nivel y un colaborador) y alguna otra persona en el ámbito personal, por ejemplo,  un amigo/a,  tu mujer, pareja, etc.

2. Pídeles a todos ellos que identifiquen y pongan por escrito, tres aspectos tuyos que se te dan bien realizar, es decir tus fortalezas y tres que no se te dan tan bien, esto es tus debilidades. Es muy importante que les trasmitas que traten de ser lo más realistas posibles, para que el ejercicio tenga validez. La forma de ayudarte es siendo sinceros en sus opiniones.

3. Además, es muy importante que cada aspecto identificado en el punto anterior vaya acompañado de hechos o situaciones concretas, que corroboren las opiniones de esas personas. Esto es clave para demostrar con hechos las opiniones de estas personas.

4. Por último, pídeles que te lo envíen por escrito. Lo ideal es que fuera anónimo, así lo hacemos en los procesos de coaching, en los que estas personas envían sus opiniones directamente al Coach. Pero también es válido si te lo envían a ti directamente

5. El siguiente paso es que consolides todas las impresiones de estas personas, agrupando por un lado todas tus fortalezas y por otras todas tus debilidades y ver aquellas en las que coinciden varias personas.

Ahora ya tienes tu IDENTIDAD PUBLICA y sabes qué percepción tienen de ti los demás. A continuación, te recomiendo que elijas un par de áreas de mejora que quieras desarrollar, tienen que ser comportamientos que realmente tú quieras cambiar, y te pongas a trabajar sobre ello. Recuerda que para mejorar hay que cambiar y que para cambiar hay que conocerse bien.

Coaching

Entrena tu sentido del humor

Por Victoria Gimeno

Algunos definen el sentido del humor como el séptimo sentido, después del olfato, oído, gusto, tacto, vista y la intuición, si definimos “sentido” como la capacidad de percibir lo que está a nuestro alrededor.

De esta forma, podríamos decir que las personas que tienen sentido del humor tienen empatía, se preocupan por los demás y son capaces de captar lo que es gracioso para ellos y desdramatizan situaciones que generan tensión a su alrededor, siendo capaces de ver los temas desde diferentes perspectivas.

Además, el sentido del humor nos permite superar la adversidad y  los obstáculos de la vida, haciendo que esta sea más llevadera y agradable para nosotros y los que nos rodean.  Indira Gandhi en una de sus entrevistas comentó que “de no ser por mi sentido del humor, hace ya tiempo que me habría suicidado”. En esta línea, ya había indicado Sigmund Freud que “el humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo”.

Numerosos estudios científicos demuestran que el sentido del humor tiene beneficios para nuestra salud física y emocional, aceleración del ritmo cardiaco, incremento del aporte de oxígeno al cerebro, reducción de stress, mejora del sistema inmunológico, mejora de la digestión, e incremento de las endorfinas lo que aumenta nuestra sensación de bienestar y relativiza los miedos.

Pero si a nivel individual el sentido del humor se convierte en una herramienta para superar los impedimentos que nos encontramos en la vida y ayuda a nuestra salud, no es menor la importancia  que tiene  en la empresa y en la salud de esta.

Algunas empresas potencian el sentido del humor con cursos de formación, otras,  como Google tienen toboganes en sus oficinas y practican el juego de billar y futbolín en sus instalaciones, dejan reírse a la gente, porque saben que algunos beneficios de potenciar el sentido del humor son las siguientes:

  • Las personas con sentido del humor son mejor aceptadas, se acercan unas a otras, lo que favorece las relaciones sociales
  • Aumenta la colaboración en y entre los equipos
  • Reduce los conflictos
  • Mejora la tolerancia a la novedad y la adaptación al cambio
  • Saben navegar en la ambigüedad
  • Facilita el pensamiento divergente
  • Incrementa la creatividad para resolver problemas, añadiendo la visión de estos desde diferentes ángulos
  • Reduce el absentismo laboral
  • Se reduce el nivel de stress de la compañía
  • Aumenta la productividad

En definitiva, el sentido del humor es bueno para el trabajador y es bueno para la empresa.

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Y como siempre decimos en nuestras páginas del Blog de Ava, cuando hablamos de emociones y  de creencias, también el sentido del humor se puede entrenar, si naces con él como con los músculos, ¿por qué no lo intentas?

Para ello, te recomiendo que empieces riéndote de ti mismo.

Coaching

¡No te atiborres de responsabilidad!

Por Arantza Rios
Especialmente dedicado a aquellas personas que sufren por exceso de responsabilidad. En muchos casos, su excesiva entrega les lleva a soportar además de sus problemas, los de sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus familiares, sus colaboradores, sus jefes, etc. He conocido casos de personas con este comportamiento que les ha llevado a una situación de stress, que a su vez ha desencadenado enfermedades importantes. A todos ellos, les sugiero que prueban a compartir sus problemas.

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“¡Qué bueno es tener un jefe!” me comentaba el otro día una persona durante un proceso de coaching y continuó diciéndome: “aquella noche me fui a dormir muy preocupado por la dificultad que suponía una actividad que tenía que hacer al día siguiente. Al levantarme pensé: ¿para qué tengo a mi jefe? , voy a compartir con él mi preocupación. Así que, en cuanto entré en la oficina, lo primero que hice es ir directamente a hablar con él. Después de la conversación con mí jefe, me sentí escuchado, comprendido y con más confianza y nuevas aportaciones para asumir la tarea”.  “Yo solo no hubiese podido”, me comentó este cliente.

Atrévete a compartir tus problemas de trabajo con tu jefe o con tus compañeros. Ábrete a tu familia, a tus amigos, a tus hijos y descubrirás con cualquiera de ellos otras perspectivas, que por tu cuenta, no eres capaz de ver. Esto es como una carrera de fondo: “Si corres solo corres más rápido pero si corres en compañía, llegas más lejos”.

Te sorprenderás de que, en general, a todo el mundo le gustará ayudarte pero para ello, tienes que dejar un hueco. Resérvate un espacio para recibir, no lo absorbas todo tú. De esta manera, compartirás tus preocupaciones, aligerarás tu mochila y verás como el viaje resulta más cómodo y más completo.

 

Coaching

No tengas miedo al fracaso

Por Victoria Gimeno

Podemos detenernos cuando subimos, pero nunca cuando descendemos. Napoleón Bonaparte

“No he aceptado la invitación a dar una conferencia por miedo a hacer el ridículo”. “ No voy a  dar mi opinión en la reunión por miedo a meter la pata”, “No vuelvo a poner en marcha una empresa después de la mala experiencia, buscaré un trabajo fijo” en definitiva , mejor no me expongo al fracaso.

El fracaso en nuestra sociedad está mal visto, tanto que lo ocultamos, nos justificamos, buscamos otros culpables. El fracaso nos hace sentir vergüenza, nos tachan de inútiles y generamos desconfianza. Tampoco el éxito está bien visto. Sin embargo en los países anglosajones es algo natural, de hecho  en  Sillicon Valley el fracaso es un orgullo y forma parte de la idiosincrasia  exhibirlo.

Quería traer al blog de Ava algunos ejemplos de hombres y mujeres que fracasaron, pero no dejaron de intentarlo nuevamente, la lista es enorme, baste con algunos que me parecen muy significativos: Thomas Alva Edison, después de fallar mil veces logró el filamento de carbón que se utiliza en las bombillas, Albert Einstein a quien su profesora consideraba mentalmente lento, insociable y  con sueños tontos, echaron de su escuela,  Walt Disney a quien despidieron de un periódico por no tener buenas ideas y por su falta de imaginación,  Joseph Rudyard Kipling a quien le dijeron que no dominaba la lengua inglesa, Abraham Lincoln  que perdió 8 veces las elecciones, Vincent van Gogh quien vendió un solo cuadro en toda su vida, Michael Jordan a quien en secundaria echaron del equipo de baloncesto,  J.K. Rowling, a quien varias editoriales le dijeron que su libro  Harry Potter no tendría éxito ya que a los niños no les gustaban los cuentos largos, y  John Lennon y Paul McCartney a quienes su profesora de música les dijo que no tenían talento.  También en el mundo de la empresa todavía  hay más ejemplos, baste citar Henry Ford, Anita Roddick, Steve Jobs y Bill Gates quien aseguró que “el éxito es un mal maestro. Seduce a la gente inteligente a creer que nunca puede perder”.

Todas las personas que he mencionado, tienen un punto en común y es que a pesar del fracaso han vuelto a intentarlo. Nos podríamos preguntar entonces si el fracaso es positivo, y solo hay una respuesta, lo es para aquellos que están dispuestos a convertirlo en una oportunidad, en un aprendizaje. Para que esto suceda, te recomiendo:

  1. Que reconozcas el fracaso. Cuanto antes lo hagas, menos perderás y antes podrás actuar
  2. Que aceptes el fracaso y asumas la responsabilidad, alguna tendrás tú, ¿no?
  3. Que te pongas en acción. Analiza qué ha fallado, qué te ha faltado, cómo puedes generar recursos para que esto no vuelva a pasar

Si eres capaz de levantarte, saldrás fortalecido.

Me gustaría que en las entrevistas de trabajo, además de preguntar por los éxitos conseguidos, preguntasen a los candidatos por los fracasos, ya que el que ha fracasado alguna vez al menos demuestra que sabe enfrentarse a la adversidad.Imagen

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