¿Qué te falta por saber de ti?

Arantza Ríos

Está demostrado que el éxito que alcance una persona depende del nivel de Autoconocimiento de sí mismo que tenga.

En los procesos de coaching, las primeras sesiones siempre las dedicamos al autoconocimiento. ¿Por qué? Porque para mejorar y conseguir un determinado objetivo o resultado, lo primero que hay que saber es cómo soy yo, para a partir de aquí, ver qué puedo hacer para conseguir lo que me falta y cómo me puedo apoyar en lo que tengo para conseguir mi objetivo.

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Hay personas que se sienten insatisfechas en su vida profesional y personal por falta de autoconocimiento. Los motivos que les han podido llevar a esta situación son varios: desconocen cuáles son sus puntos ciegos (no son conscientes de lo que no saben), actúan de forma pasiva con su desarrollo profesional y personal, se apoyan demasiado en sus puntos fuertes, tienen áreas importantes de desarrollo no identificadas, etc.

A continuación te indico diez razones por las que deberías conocerte a ti mismo:

  1. Para poder saber en qué entornos profesionales encajas, y por lo tanto puedes trabajar satisfactoriamente, y en cuáles no.
  2. Para saber en qué eres bueno y malo profesionalmente
  3. Para saber qué habilidades tienes y cuales te faltan
  4. Para saber si trabajas mejor de forma individual o colectiva
  5. Para saber qué trabajos sabes hacer y cuales no
  6. Para saber gestionar tu vida personal y profesional
  7. Para gestionar mejor tus emociones
  8. Para saber cómo tu forma de ser influye en los demás
  9. Para conocer cómo tu forma de trabajar afecta a tus relaciones
  10. Para mejorar tus puntos débiles

 Y todo ello te servirá para ser mejor persona y profesional y tener éxito en las decisiones que tomes respecto a tu vida.

¿Cómo puedo mejorar mi autoconocimiento?

Si me preguntáis por la Autoevaluación como herramienta de autoconocimiento, os la desaconsejo porque evaluarse a uno mismo, generalmente conduce a engaño, porque nos vemos mejor de lo que somos.

Podéis utilizar la Autobiografía, esto es, escribir en una hoja vuestra vida personal y profesional. El hecho de pararte a pensar sobre lo que te ha sucedido en el pasado, cómo actuaste en las distintas situaciones y que consecuencias o resultados tuvo, te ayuda a tomar decisiones.

En mi opinión, preguntar a los demás, esto es, pedir feedback es la mejor manera de descubrirse así mismo. En al post de este blog titulado “Soy otro desde que recibí feedback” menciono una herramienta que utilizamos los Coachs, con mucho éxito en los procesos de coaching, para que los coachees ò clientes reciban feedback de su entorno laboral y personal: Mi Imagen Pública.

Recuerdo un cliente que cuando comenzamos el proceso de coaching me dijo que uno de los cambios que quería conseguir era mejorar la relación con su equipo. Cuando les pidió que le ayudarán a confeccionar su imagen pública, se dio cuenta de que el equipo lo tenía en muy alta consideración, lo veían como un jefe cercano, que les apoyaba, con el que podían hablar, sin embargo lo que si destacaban como debilidad era que les dedicaba poco tiempo. Esta información le sorprendió gratamente y le ayudo mucho a redefinir su objetivo.

En mi caso, las herramientas de autoconocimiento me han ayudado a entender por qué me siento tan incómoda ante determinadas situaciones o relaciones personales y laborales, qué escenarios me producen un nivel de stress altísimo, en que entornos prefiero para trabajar. El ser consciente de todo esto me ayuda a entender y gestionar mejor mis emociones y a sentirme más satisfecha en mi vida personal y profesional.

Coaching

Conviértete en coach para tus hijos

Por Victoria Gimeno

Este post está dedicado a todos los lectores de El blog de Ava que son padres

Una vez leí, hace muchísimos años, en una novela que se desarrollaba en China, que intentamos ponernos a la altura de lo  que se espera de nosotros, y la verdad es que siempre he guardado esta frase en la memoria porque siempre he estado de acuerdo.

Nosotros lo intentamos, otra cosa es que lo consigamos. Si esperan que seamos ingenieros de telecomunicaciones y no nos dan más opciones o no nos preguntan qué es lo que realmente queremos hacer,  y no somos capaces de entender las matemáticas que nos piden en esa carrera, lo más seguro es que fracasemos en el intento y lo peor es que nos frustremos por no ser capaces de ponernos a la altura de lo que se espera de nosotros.

Analizando un punto en común de todas las expectativas que los padres puedan tener sobre sus hijos, encuentro, además de la felicidad, concepto etéreo y vago, que los padres quieren que sus hijos sean autónomos. Qué se sepan valer por sí mismos, y salgan adelante.

Si definimos el coaching como una metodología de desarrollo que te permite aprender para alcanzar tus objetivos de la manera más eficiente posible, sin duda esta técnica la deberían conocer los padres para desarrollar el talento de sus hijos y potenciarloUn padre coach, ayudaría entonces a sus hijos a descubrir sus habilidades, aumentar su autoestima, desarrollar su inteligencia emocional, hacerles responsables de su presente y su futuro, hacer que sean sus hijos quienes definan sus alternativas y objetivos, hacerles ver el camino que tienen que recorrer para conseguirlo, retarles y por supuesto, acompañarles.

Podemos pensar que queremos ser padres coaches, pero, ¿cómo lo padres hijosconseguimos? Las recetas son difíciles de dar, los consejos no tanto, aquí dejo una lista de ellos que creo pueden ayudar:

  • Confiando en nuestros hijos creyendo que pueden conseguir todo lo que se propongan.
  • Calidad de la escucha. No solo lo que nos comunican con palabras, también con el cuerpo y las emociones. Escucha al 100%.
  • Dándole otras gafas para mirar el mundo. Haciendo que miren otras perspectivas.
  • No queriendo que cumplan los sueños que tuvimos y no pudimos alcanzar.
  • Respetando la realidad que construyen.
  • Dejando que  tomen decisiones.
  • Celebrando sus logros, analizando sus no logros para que sepan por qué se produjeron.
  • Asumiendo comportamientos coherentes.
  • Dejándoles soñar.
  • Presentándoles retos. Ampliando su zona de confort.
  • No transmitiendo nuestros miedos a nuestros hijos.
  • Ayudándoles a conocer sus emociones, qué las provocan, los efectos que tienen y  cómo controlarlas en sus relaciones interpersonales. Además de reconocer y controlar tus propias emociones
  • Enseñándoles que el fracaso sirve para aprender. Generando actitudes positivas.
  • Desarrollando su empatía. Y por supuesto la tuya poniéndote en sus zapatos.
  • Facilitándoles sus relaciones con los demás, aprendiendo a compartir.
  • No poniéndoles etiquetas. Las etiquetas pueden construir su auto concepto.
  • Permitiendo que se descubran a sí mismos, sus habilidades, sus gustos, sus talentos. Planteándoles nuevas actividades, pintura, música, gimnasia rítmica o baile.

La tarea de ser padre no es fácil, la de ser un padre coach menos todavía. ¿vas a intentar este reto?

Coaching

Soy otro desde que recibí feedback

Por Arantza Ríos

Una de las herramientas de evaluación de competencias más extendida entre las empresas, es la evaluación 360ª. A través de esta herramienta se recoge la opinión que de ti tienen tus colaboradores, tus iguales, tus superiores y tus clientes y/o proveedores. De esta valoración se obtienen tus áreas en las que eres altamente competente y tus áreas de mejora.

Para aquellas personas que no tenéis la oportunidad de que os valoren a través un 360º existe una herramienta, que se utiliza en los Procesos de Coaching, denominada “MI IDENTIDAD PUBLICA”.

El ejercicio consiste en preguntar, en tu entorno, qué opiniones tienen los demás de ti.

Para ello, basta con que sigas los siguientes pasos:

1. Selecciona al menos a tres o cuatro personas en tu ámbito laboral (un jefe, un compañero de tu nivel y un colaborador) y alguna otra persona en el ámbito personal, por ejemplo,  un amigo/a,  tu mujer, pareja, etc.

2. Pídeles a todos ellos que identifiquen y pongan por escrito, tres aspectos tuyos que se te dan bien realizar, es decir tus fortalezas y tres que no se te dan tan bien, esto es tus debilidades. Es muy importante que les trasmitas que traten de ser lo más realistas posibles, para que el ejercicio tenga validez. La forma de ayudarte es siendo sinceros en sus opiniones.

3. Además, es muy importante que cada aspecto identificado en el punto anterior vaya acompañado de hechos o situaciones concretas, que corroboren las opiniones de esas personas. Esto es clave para demostrar con hechos las opiniones de estas personas.

4. Por último, pídeles que te lo envíen por escrito. Lo ideal es que fuera anónimo, así lo hacemos en los procesos de coaching, en los que estas personas envían sus opiniones directamente al Coach. Pero también es válido si te lo envían a ti directamente

5. El siguiente paso es que consolides todas las impresiones de estas personas, agrupando por un lado todas tus fortalezas y por otras todas tus debilidades y ver aquellas en las que coinciden varias personas.

Ahora ya tienes tu IDENTIDAD PUBLICA y sabes qué percepción tienen de ti los demás. A continuación, te recomiendo que elijas un par de áreas de mejora que quieras desarrollar, tienen que ser comportamientos que realmente tú quieras cambiar, y te pongas a trabajar sobre ello. Recuerda que para mejorar hay que cambiar y que para cambiar hay que conocerse bien.

Coaching

Y para vacaciones… ¿Qué hay mejor que un libro?

Queridísima lectora/ Queridísimo lector,

Nos vamos de vacaciones hasta la primera semana de septiembre, por eso queremos darte una lista de lecturas que te recomendamos para tu crecimiento personal y tu desarrollo profesional, que estamos seguras de que te van a encantar, como a nosotras.

Son libros muy entretenidos y que enganchan rápido. No te preocupes que son un perfecto acompañamiento a la tumbona de la playa.

Vamos a cargar pilas y volveremos  en septiembre con mucho más.

¡Gracias por seguirnos y por tu fidelidad!

El hombre que se atrevió a soñar

El hombre que se atrevió a soñar

 Javier Carril

Se trata de 20 relatos cortos, que se pueden leer en el orden que a uno le apetezca, en los que se tratan los temas de la felicidad, la motivación y el liderazgo personal. La conclusión a la que llega Carril es que la solución está siempre en nuestro interior. Este libro te animará a vivir una vida mejor.

http://www.popularlibros.com/libros/el-hombre-que-se-atrevio-a-sonar/690593/978-84-941229-9-6

Reinventing you

Reinventing you

Dorie Clark

Si Herminia Ibarra en Working Identity, te ayuda a definir tu nueva identidad, a responder a la pregunta, quiero cambiar, pero ¿qué puedo hacer, Dorie Clark te da herramientas prácticas que te ayuden a reposicionarte en el mercado y en definitiva a “vender” de forma eficaz todo lo que vales

http://www.amazon.es/Reinventing-You-Define-Imagine-Future-ebook/dp/B00B6U63XQ/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1406544510&sr=8-1&keywords=dorie+clark

En busca del sentido de la vida

El hombre en busca de sentido

Viktor Frankl

Especialmente recomendado si  estas sufriendo por algo o si estas en un momento complicado de su vida, porque te ayudará a ver el camino y sacar fuerzas para seguir adelante. A través de su propia historia (un ejemplo claro de superación), Viktor Frankl te ayudará a reflexionar sobre el sentido de la vida.

http://www.amazon.es/El-hombre-en-busca-sentido/dp/8425423317

working identity

Working Identity

Herminia Ibarra

Si ves que tienes que dar un rumbo a tu vida porque aquello que haces no te llena, te consume más energía que la motivación que encuentras y no sabes en qué reinventarte, este libro puede ayudarte, a través de ejemplos de otras personas que lo han hecho, a explorar y buscar la vía de conseguirlo. Sobre todo a definir nuestro próximo objetivo

http://www.amazon.es/Working-Identity-Unconventional-Strategies-Reinventing-ebook/dp/B004OEIQ7C/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1406544155&sr=8-1&keywords=working+identity

sabiduría emociones

La sabiduría de las emociones

 Norberto Levy

El Dr. Norberto Levy, médico psicoterapeuta, muestra en este libro cómo las emociones son una señal que alerta de un problema particular. En esta obra, el autor presenta un análisis de las emociones básicas y universales: el miedo, la ira y la culpa. Además también trata la envidia, prototipo de emoción negativa y la vergüenza que inhibe la posibilidad de expresarse de un modo espontáneo y creativo. Desarrolla un análisis de cada una de estas emociones y muestra cuál es el problema que cada una de estas emociones señala. Asimismo afirma que solemos creer que las emociones son el problema, y sin embargo se convierten en el problema cuando no sabemos cómo aprovechar la información que nos ofrecen.

http://www.amazon.es/sabiduria-las-emociones-Norberto-Levy/dp/8401013232

Amargarse la vida

El arte de no amargarse la vida

 Rafael Santandreu

El psicólogo Rafael Santandreu nos indica en este libro que “no nos afecta lo que nos sucede sino lo que decimos sobre lo que nos sucede”. En este sentido, tenemos creencias “irracionales” que nos llevan a mantener un diálogo interno con nosotros mismos que nos produce un malestar emocional y nos amarga la vida. En estas páginas nos da claves  para detectar estas creencias, cambiarlas y formular otras racionales más sensatas y alegres. La clave, afirma, es transformar la manera de pensar, la filosofía personal y el diálogo interno. El libro tiene ejemplos, lo que genera un aprendizaje más fácil del “arte de no amargarse la vida”.

http://www.amazon.es/arte-amargarse-vida-psicol%C3%B3gico-transformaci%C3%B3n/dp/849754546X

Carreras

¡No te atiborres de responsabilidad!

Por Arantza Rios
Especialmente dedicado a aquellas personas que sufren por exceso de responsabilidad. En muchos casos, su excesiva entrega les lleva a soportar además de sus problemas, los de sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus familiares, sus colaboradores, sus jefes, etc. He conocido casos de personas con este comportamiento que les ha llevado a una situación de stress, que a su vez ha desencadenado enfermedades importantes. A todos ellos, les sugiero que prueban a compartir sus problemas.

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“¡Qué bueno es tener un jefe!” me comentaba el otro día una persona durante un proceso de coaching y continuó diciéndome: “aquella noche me fui a dormir muy preocupado por la dificultad que suponía una actividad que tenía que hacer al día siguiente. Al levantarme pensé: ¿para qué tengo a mi jefe? , voy a compartir con él mi preocupación. Así que, en cuanto entré en la oficina, lo primero que hice es ir directamente a hablar con él. Después de la conversación con mí jefe, me sentí escuchado, comprendido y con más confianza y nuevas aportaciones para asumir la tarea”.  “Yo solo no hubiese podido”, me comentó este cliente.

Atrévete a compartir tus problemas de trabajo con tu jefe o con tus compañeros. Ábrete a tu familia, a tus amigos, a tus hijos y descubrirás con cualquiera de ellos otras perspectivas, que por tu cuenta, no eres capaz de ver. Esto es como una carrera de fondo: “Si corres solo corres más rápido pero si corres en compañía, llegas más lejos”.

Te sorprenderás de que, en general, a todo el mundo le gustará ayudarte pero para ello, tienes que dejar un hueco. Resérvate un espacio para recibir, no lo absorbas todo tú. De esta manera, compartirás tus preocupaciones, aligerarás tu mochila y verás como el viaje resulta más cómodo y más completo.

 

Coaching

Atrévete, no tienes nada que perder

Por Arantza Ríos

A muchas personas nos cuesta mucho pedir aquello que deseamos o necesitamos. Pensamos que los que nos conocen (nuestros jefes, compañeros, amigos, etc.) van a saber qué necesidades tenemos y nos las van a satisfacer porque nos aprecian, pero desafortunadamente esto no funciona así. En muchas ocasiones, no conseguimos lo que necesitamos pero no porque no quieran dárnoslos, sino porque ni siquiera saben que queremos algo.

Atreverse-al-futuro

Las peticiones nos las decimos a nosotros mismos, pero no se lo decimos a nadie más, por lo que no les damos la opción de complacernos.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer para que la gente sepa lo que queremos? Lo primero de todo pedirlo. Pidiendo las cosas que uno desea no tienes nada que perder y sí, mucho que ganar. Veámoslo con un ejemplo. Un ejecutivo estaba deseando realizar un máster y no se atrevía a pedírselo a su jefe. Pensaba que le iba a responder a su petición con argumentos tales como “que ahora no es el momento”, “hay otras personas en el departamento que también van a querer hacerlo”, “estamos en época de recortes”, etc. Sin embargo, se atrevió, se lo pidió a su jefe, argumentándole los motivos que le movían a realizar ese máster y los beneficios que supondrían tanto para él como para la compañía y cuál fue su sorpresa, cuándo su jefe le respondió: ¿por qué no? Vamos a intentarlo, lo voy a proponer en el Comité.

Cuándo pides, pueden pasar dos cosas: que te digan que sí o que te digan que no. Si te dicen que sí, sales ganando respecto a tu situación inicial, y si te dicen que no, te quedas exactamente en la misma posición. Por lo tanto, atrévete, y pide. Eso sí, prepárate bien las razones y argumentos que sostienen tu petición.

A continuación, te muestro un ejemplo de cómo una persona le pide un cambio de comportamiento a su jefe, de forma eficaz, por sus reiterados retrasos a las reuniones:

“CUANDO TÚ llegas tarde a las reuniones, YO ME SIENTO defraudado. NECESITO sentirme valorado. Por ello, TE PIDO por favor que llegues pronto a las reuniones”.

En esta petición es clave, los aspectos señalados en negrita:

  1. Indicar objetivamente lo que el otro hace, debe de tratarse de un hecho observable, nunca de una impresión personal nuestra.
  2. Explicar brevemente como tú te sientes (triste, decepcionado, rabioso, etc., habla de tus emociones)
  3. Indicar la necesidad que necesitas cubrir, esto es muy importante para que el otro entienda para qué necesitas ese cambio.
  4. Realizar la petición de cambio

Verás que si utilizas esta técnica, obtendrás buenos resultados en tus peticiones.

Coaching

Dilemas resueltos

Por Arantza Ríos

Es muy frecuente que las personas, a lo largo de su carrera profesional, se encuentren ante situaciones en las que tienen que decidir entre varias alternativas posibles. Hay casos, en que este escenario les produce confusión, pérdida de perspectiva, sensación de ambivalencia frente a la toma de decisiones e incluso puede bloquearlos. Para estos casos, os recomiendo una herramienta muy útil, que utilizamos en los procesos de coaching.

Esta herramienta sirve para clarificar opciones, e intentar racionalizar lo máximo posible la elección. Se trata de hacer un análisis coste-beneficio con las distintas alternativas que se te presentan. De ahí que se conozca con el nombre COSTE-BENEFICIO.

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Por ejemplo, imagínate que tienes que decidir entre seguir trabajando en tu empresa o aceptar una oferta en otra compañía, o por ejemplo, tienes la oportunidad de emprender en distintos sectores y no tienes claro cuál de ellos es mejor, o te plantean en tu empresa una posición internacional y tienes que decidir entre aceptar esa posición o mantenerte en la posición actual, etc. En todos estos casos, este análisis coste-beneficio sería muy clarificador.

¿En qué consiste?

1º paso: para cada una de las alternativas que se te presenten tienes que hacerte estas dos preguntas:

  • ¿Qué gano?
  • ¿Qué pierdo?

Te recomiendo que para hacer este ejercicio cojas papel y bolígrafo, y anotes lo más detalladamente posible las respuestas. Trata de hacerlo con calma y tomarte el tiempo que necesites. Cuantos más factores consideres qué ganas y qué pierdes, en cada alternativa, más información tendrás y por lo tanto más fácil te resultará llevar a cabo el análisis.

2º paso: hazte la siguiente pregunta:

¿Qué más? Es decir, ¿Qué más gano y qué más pierdo?

Una vez más, nos encontramos en una situación en la que es clave la búsqueda de información para el óptimo funcionamiento de este análisis.

3º paso: con toda la información recogida (costes y beneficios), pregúntate: ¿Qué voy a hacer?

Verás que si has hecho un buen análisis de las alternativas, la decisión la tendrás delante de ti.

Ahora ya solamente tienes que pensar que necesitas para hacerla realidad.

Nota: A veces ocurre que al hacer este análisis se nos presenta una nueva opción, que no estaba entre las iniciales y que nos convence mucho más. Puede que se trate de una alternativa totalmente diferente o de una combinación de dos o más de las anteriores. Sea lo que sea, cógela y no la pierdas de vista.

Coaching

Dos no se hablan si uno no quiere

Por Arantza Ríos

El jefe no lo podemos elegir, pero lo que sí está en nuestras manos es hacer todo lo posible para construir el tipo de relación que queremos mantener con él.

Por las experiencias compartidas con directivos he llegado a la conclusión de que no se consiguen grandes éxitos teniendo una mala relación con tu jefe.

Conozco varios directivos que teniendo una carrera profesional de éxito prolongada, dentro de su compañía, un cambio de su jefe directo ha supuesto el fin de su carrera profesional, dentro de dicha organización. Y estudiando los casos, en muchos de ellos pude ver que su forma de trabajar continúo siendo la misma antes y después de la llegada del nuevo jefe; dieron por hecho que “siendo buenos profesionales” lo seguirían siendo también con el nuevo jefe. No cabe duda que son buenos directivos, pero no supieron ver las necesidades del nuevo jefe ni adaptarse a ellas y esta actitud, les ha generado grandes dificultades en su carrera profesional, dentro de su organización.

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Para evitar estas situaciones, lo primero que tienes que hacer es “conocer muy bien a tu jefe”. Pues bien, ¿y qué hay que saber del jefe?:

  • Cuáles son sus objetivos tanto personales como profesionales. ¿Para qué ha sido designado a ese puesto? ¿Cuáles son sus aspiraciones?
  • Sus puntos fuertes, es decir, aquello en lo que brilla y sus puntos débiles, aquello que no domina tanto o en lo que es menos hábil. Los puntos fuertes y débiles puede tratarse tanto de conocimientos como de habilidades directivas.
  • Cómo le gusta trabajar. Para profundizar sobre esta cuestión debo poder contestar a las siguientes preguntas:
  1. ¿cómo le gusta recibir la información? Por ejemplo, a través de informes que él pueda leer y estudiar, o mediante conversaciones personales en las que pueda realizar preguntas, o vía llamadas telefónicas, o por email, etc.
  2. ¿le gusta trabajar en equipo o individual?
  3. ¿comparte información?
  4. ¿delega tareas (empowerment)?
  • Cómo se comporta ante los problemas: disfruta con ellos o trata de evitarlos.
  • Las tensiones a las que está sometido, por la propia organización, por sus superiores, por sus iguales, etc.
  • También te será muy útil, para conocer a tu jefe, preguntar a otros que han trabajado con él y a tus compañeros, cómo lo perciben. Ojo con las fuentes, que sean neutrales.

El principal objetivo es conocer muy bien a tu jefe, para poder elegir la forma más eficaz y eficiente de relación.

Otro tema muy importante, a tener en cuenta, es la gestión de las expectativas. Es muy arriesgado pensar que vamos a sobrevivir en nuestra posición sin saber lo que nuestro jefe espera de nosotros, sobre todo, cuando tenemos un nuevo jefe.

Como resumen, estoy convencida de que “es responsabilidad del colaborador indagar para conocer a su jefe y para saber qué espera su jefe de él”.

No te quedes de manos cruzados: se curioso y averigua la mayor información posible sobre tu jefe. Esta es la clave: ¡alíate con él!

Coaching

¿La perfección existe? Entonces… ¿para qué la buscas?

Por Arantza Rios

Son muchos los directivos que en sus sesiones de coaching manifiestan ser exigentes y perfeccionista consigo mismo y con sus equipos. Y cuando les pregunto: ¿la perfección existe? la respuesta siempre es no. Entonces ¿Para qué nos empeñamos en seguir buscando la perfección si todos sabemos que no la vamos a encontrar, porque no existe? Este intento de ser perfectos nos hace tremendamente infelices y es frustrante. Pero claro, nosotros insistimos e insistimos, esto es humano, pero como dice Einstein: tonto es aquel que haciendo siempre lo mismo espera resultados diferentes, así que: ¿por qué no probamos a cambiar?


La alternativa a la exigencia es la excelencia. La excelencia consiste en hacer las cosas lo mejor que uno sabe (lo mejor posible), y esto siempre se puede lograr. Por lo tanto, ¿No será esta actitud mucho más sana y recomendable que la exigencia?
Eso sí, en el ámbito de la excelencia el error es el rey. Es importante permitirnos y permitir a los demás cometer errores, porque esta es la única manera de aprender y mejorar, tanto como personas como profesionales y si no, recordad como aprenden los niños: ¡Equivocándose una y otra vez! Como nos decían cuando éramos niños: de los errores se aprende. Y esto mismo sigue siendo válido ahora que somos adultos, ¿no?
Para dar el salto de la exigencia a la excelencia tenemos que salir de nuestra “zona de confort” y arriesgarnos a hacer las cosas de manera diferente. De esta forma, abrimos una puerta a la innovación y además, podremos mejorar nosotros, nuestros trabajos, nuestros equipos, etc. Por ejemplo, a aquellos que os gusta llevar perfectamente preparadas las reuniones, con toda la información recopilada y analizada de antemano, os propongo que probéis a no llevarlo todo preparado, que dejéis algo abierto y experimentéis que pasa. Seguro que lo pasareis mal en la reunión, os sentiréis inseguros, pero veréis que no pasa nada, que la reunión ha salido prácticamente igual y el beneficio para vosotros es que además de ejercitar la improvisación, ese tiempo que habéis ahorrado -hasta conseguir la preparación perfecta de la reunión-, lo podéis dedicar a otra actividad o porque no, a disfrutar con aquello que os da energía y os hace felices, como la familia, los amigos, la lectura, el deporte, el cine, etc.
Además, como habéis podido comprobar en el ejemplo anterior: “el perfeccionismo es un ladrón de vuestro tiempo”. ¿Estás dispuesto a dejarte robar? Si la respuesta es no: ¡Atrévete ya a dejar el perfeccionismo y busca la excelencia!

Coaching

Si crees que puedes, ¡puedes!

Victoria Gimeno

Es muy conocido que Henry Ford, fundador de la compañía Ford,  decía tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto. Nos podríamos preguntar,  ¿Y por qué estás en lo cierto? Por el poder que tienen tus creencias, aunque tú no seas consciente,  a veces son más poderosas que la realidad.

Las creencias son esas fuerzas que unas veces nos atrapan en una red y no nos dejan actuar, limitándonos, o haciendo que el camino sea muy penoso y lleno de obstáculos; y sin embargo otras veces son esas fuerzas que nos empujan, que nos ayudan, que nos llevan en volandas hacia nuestras metas.

Así pues las creencias afectan a nuestras acciones, a nuestros resultados y a nuestra realidad.

Pero además,  afectan a nuestras percepciones:  sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre las cosas y situaciones. Esto significa que si nos sentimos incapaces de hacer algo, no lo haremos, o si sentimos que los demás son incapaces, no confiaremos en ellos, y si las situaciones nos parecen desagradables se pondrán en marcha nuestras reacciones emocionales e incluso fisiológicas negativas.

Pero las creencias son inevitables, algunas aparecen en nuestra infancia, en nuestra adolescencia, se forjan en nuestros trabajos, en nuestras relaciones de amistad y amor. Me viene a la memoria la historia del elefante que cuando era bebé le ataron con una pequeña cuerda a  una pequeña estaca y ahora, ya grande y poderoso, cree que sigue sin poder moverse cuando esa cuerda (que para el es un hilo) rodea su pata. El elefante como nosotros nos ponemos nuestros propios límites, que muchas veces nos han sido impuestos en la infancia.

Pero sean limitantes o potenciadoras, las creencias son necesarias, ya que nos ayudan a explicar el pasado, el presente y prevenir el futuro. En muchas ocasiones, las creencias se refuerzan, tanto las positivas como las negativas,  en el alcance o alejamiento de nuestros objetivos. La buena noticia es que las creencias se pueden elegir.

En este sentido, en los procesos de Coaching trabajamos las creencias que condicionan la forma de actuar y por tanto los resultados de nuestros coachees.  Por supuesto que no son las creencias, las únicas que nos llevan a actuar de una manera, también lo hacen nuestros miedos, valores, principios, experiencias,  genes…, per o si son fuerzas muy poderosas y arraigadas en nosotros que condicionan nuestra propia realidad. Así pues, si yo me encuentro en paro y creo firmemente que por ser mayor de 40 años no voy a tener ninguna opción,  no me moveré de la manera adecuada para cambiar el resultado, y mi realidad será que seguiré en paro. Si por el contrario creo en mí, en mis capacidades, en los logros que he conseguido, estar en paro será una oportunidad para buscar un mejor trabajo que el que tenía o auto emplearme.

En este sentido, los coaches tenemos que desarticular  las creencias que nos limitan, cambiarlas por otras que nos potencien, hacer que nuestros coachees se hablen de otra manera, que busquen otros significados, que miren diferente, en definitiva cambiar el observador que somos, nuestros resultados y nuestra realidad.

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