SENTIDO DEL HUMOR

Un sentido que no debe faltarte

Por Victoria Gimeno

Algunos definen el sentido del humor como el séptimo sentido, después del olfato, oído, gusto, tacto, vista y la intuición, si definimos “sentido” como la capacidad de percibir lo que está a nuestro alrededor.

De esta forma, podríamos decir que las personas que tienen sentido del humor tienen empatía, se preocupan por los demás y son capaces de captar lo que es gracioso para ellos y desdramatizan situaciones que generan tensión a su alrededor, siendo capaces de ver los temas desde diferentes perspectivas.

Coaching
No reconocer desmotiva y baja la autoestima

Practica el reconocimiento

Los efectos beneficiosos del reconocimiento

Por Victoria Gimeno

Pero, ¿qué te cuesta decir “¡bien hecho!” cuando está bien hecho?

Hay algunas situaciones que me dejan atónita, un ejemplo de ello, es el del niño que llega a casa con unas notas excelentes y su  padre,  después de someterlas a un escrutinio, responde con cara de queja: “¡tenías que haber sacado más de un 9 de media, no un 8,5!”.

Esto que puede suceder en la infancia, sucede a todas las edades y en todas las circunstancias.

En las empresas muchos jefes y compañeros no reconocen la inapreciable ayuda que otros les brindan. Y no estoy hablando de recompensas, ni de más sueldo ni de más vacaciones, sino de reconocer el trabajo de los demás. En definitiva agradecerlo.

Esta política, que desgraciadamente muchos practican, puede suponer en muchos individuos una desmotivación total y una insatisfacción plena, y en muchos casos, salvo que la persona tenga una gran confianza en sí mismo, una reducción de su autoestima.

Algo que es tan simple como decir “gracias, qué bien lo has hecho”, o la pura verdad “sin ti no lo habríamos conseguido”, tiene unos efectos muy positivos en las personas, que además se van acumulando a largo plazo.

Cuando veo que mis coachees se sienten reconocidos en sus empresas, en general no quieren cambiarse de trabajo, pero cuando no se sienten valorados, para no entrar en la espiral de la baja autoestima, siempre me dicen que quieren cambiar de trabajoSu fidelidad hacia la empresa es cero.

Quiero pedirte hoy, si no lo haces, que ensayes el reconocimiento, ojo no el halago, que lo practiques en todos tus ámbitos, que reconozcas a tus padres, maridos, mujeres, novios, novias, hijos, hijas, compañeros, jefes, empleados y amigos. Cuesta muy poco, pero los efectos son multiplicadores. Hagamos que los demás sean más felices.  Siempre hay alguien y algo que reconocer. ¿Qué te cuesta decir “¡bien hecho!” cuando está bien hecho?

Coaching
Negarse a crecer

El síndrome de Peter Pan

O negarse a crecer

Por Victoria Gimeno

Irremediablemente crecemos. Trabajamos, formamos una familia, nos vamos de la casa de nuestros padres,… Y por supuesto,  la vida nos da golpes bajos, de los que tenemos que defendernos nosotros.

Sin embargo existen personas que no quieren crecer, que quieren seguir bajo la protección de Wendy o encontrar una Wendy que lo haga.  Ya que ellos no quieren asumir las responsabilidades que conlleva ser adulto y por tanto, es difícil que su trabajo, su pareja y sus relaciones con los demás funcionen. En general se convierten así mismos en el centro del universo y los demás tienen que cuidarlos y amarlos, aunque ellos no hagan nada para merecerlo.

Coaching
Mobbing, acoso laboral, bajar la autoestima

El acoso laboral, ¿un delito?

Bajar la autoestima destruye a las personas

Por Victoria Gimeno

Muchas veces repito que bajar la autoestima de cualquier persona es un delito por el que se debería ir a la cárcel. Las secuelas que deja este hecho, en definitiva un maltrato, son muy difíciles de superar.

Coaching
Dar por hecho impide la comunicación

¿Para qué das por hecho?

“Dar por hecho” nos bloquea y nos impide actuar

Por Victoria Gimeno

Hablamos muchas veces de las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, y sabemos que algunas nos limitan y nos impiden dar un paso adelante porque estamos seguros de que no vamos a poder enfrentarnos a una determinada situación; también hablamos de las creencias que nos empoderan y que nos dan tanta seguridad que somos capaces de cualquier cosa.

Pero hoy, no voy a hablar sobre las creencias que tenemos de nosotros mismos, sino de las que tenemos sobre los demás. Estas creencias pueden ser igual de limitantes o poderosas que las nuestras.

Coaching Sin categoría
La timidez se vence

LA TIMIDEZ NO LLEVA A NADA

Por Victoria Gimeno

¿Qué hace un tímido en una sociedad en la que importa sobresalir sobre el resto de la gente?  ¿Qué importa más, lo que eres o lo que vendes que eres?

La timidez tiene mucho que ver con la autoestima,  con el perfeccionísmo y  auto exigencia y con el miedo. También está muy relacionada con las etiquetas que nos han puesto de niños. Pero es que todos estos ingredientes, a su vez, son como redes que se comunican y auto alimentan unos a otros.

Un tímido tiene miedo a exponerse a los demás porque los demás le pueden juzgar, rechazar o menospreciar. Imaginad lo que significa esto en un proceso de búsqueda de trabajo o de cambio de trabajo, donde tienes que mostrarte, donde te miran con lupa para ver si encajas en sus  posiciones.

Además de sentir miedo, el tímido es inseguro, le falta autoestima, por lo que ante los demás se contrae. Es más, puede que sea más capaz que otros de llevar a cabo un cometido, pero al sentirse inferior, no lo hará o lo hará peor.

El hecho de sentirse juzgado, le lleva a ser muy exigente consigo mismo, a querer hacer todo perfecto y como ya sabemos y lo hemos leído muchas veces en el blog de Ava, la perfección no existe por lo que el tímido puede caer fácilmente en la frustración, y  para evitarlo no sale de su muro que le separa del mundo y no acomete nuevas empresas.

En definitiva, al tímido le falta una de las características que conforman la inteligencia emocional, la habilidad social.  Sin esta habilidad, desenvolverte en esta sociedad se hace sino imposible, si difícil.

Se ha escrito mucho sobre si con la timidez se nace o se hace, aunque no hay consenso, sí que es verdad que los demás pueden influir en ello, poniéndonos etiquetas, y haciéndonos sentir vergüenza en experiencias pasadas.

Pero también, la timidez se vence. Es importante reconocerla, acotarla, esto es, analizar en qué situaciones la padecemos, aceptarla. Como todas las emociones, su carga se reduce cuando se conoce. Es importante adquirir hábitos que rompan la coraza que hemos construido frente a los demás, obligarnos a relacionarnos, siguiendo unas pautas. Creo que entrenarse en la improvisación y ver que no pasa nada, ayuda también a vencerla.

Por último, estoy segura de que muchos de vosotros estaréis pensando que sois tímidos, y es que lo sois, porque el mundo está lleno de tímidos, en mayor o menor grado, algunos dando conferencias a grandes auditorios o conciertos de piano, o actuando en un teatro. La diferencia, es que algunos lo habéis trabajado más y no lo aparentáis.

La timidez no lleva a nada, ¿para qué no le plantas cara?

 

Coaching

Quejarte no es la solución

Por Victoria Gimeno

En mi anterior post, veíamos como Pablo tenía un jefe que era muy simpático pero no era empático y que no se daba cuenta de que Pablo no se siente reconocido, no le lleva a las reuniones, no le aumenta el sueldo ni le promociona.

Y Pablo se queja y se queja con el mismo, en su diálogo interno. Pero esa queja no le lleva a resolver su problema, solo le lleva a intoxicarse más y más. Entra en la espiral de la queja donde esta se autoalimenta,  crece, le hace más daño y le merma cada vez más sus posibilidades para encontrar una solución.Queja Mafalda

A corto plazo, no hablar con su jefe, le da a Pablo una cierta comodidad, delega su responsabilidad en su jefe, pero a largo plazo se convierte en una víctima de su realidad.

Nosotros, lectores, sabemos cómo es la situación porque la vemos desde fuera. Sabemos que Pablo es muy valioso para su jefe, también que si no hablan, las cosas no van a cambiar y que Pablo se va a acabar yendo de la empresa. Y también sabemos que su jefe está contento con él, pero al no ser empático no va a dar un paso.

El otro día, le recomendamos a su jefe que entrenase la empatía, hoy vamos a recomendar a Pablo que hable con su jefe, que deje de quejarse en ese diálogo  que sostiene consigo mismo y que pase a la acción,  que mantenga con su jefe un diálogo reparador, porque sabemos  que si le pide a su jefe lo que él considera justo, este le va a intentar mejorar todos  los aspectos que el siente que se merece, porque su jefe le necesita y le gusta cómo trabaja y no le quiere perder.

Si, sé que es muy fácil desde fuera saber lo que tiene que hacer Pablo, porque no estamos dentro de su realidad. Pero esto es el coaching, sacar a Pablo de su realidad y conseguir que la mire desde fuera, que observe con otras lentes lo que le pasa. En el coaching queremos que deje de ser una víctima, que tome las riendas de su futuro, que sea responsable y que prepare esa conversación que tiene que mantener con su jefe.

Para ello, le vamos a dar a Pablo algunos consejos:

  1. El primero que analice las creencias que tiene y le impiden dar el paso. Por ejemplo, ¿por qué piensa que su jefe no le da pie?, ¿qué le lleva en el fondo a pensar que no tiene que hablar con él?, etc…
  2. Que el mismo sea empatico
  3. Que piense detenidamente qué es lo que reclama
  4. Que busque el mejor contexto, lugar y momento para hablar con él
  5. Que no pierda la serenidad en la conversación
  6. Y que busquen entre los dos la mejor alternativa

Muchas veces nuestros juicios nos llevan a no intentarlo y entramos en la queja silenciosa, y vivir en la queja es vivir en la amargura.

Para terminar, me viene a la memoria este proverbio oriental: Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?

Coaching

Empatía o simpatía, ¿una obvia distinción?

Por Victoria Gimeno

El otro día Pablo me dijo: “Mi jefe es muy simpático, y cuando me ve siempre me da una palmada en la espalda felicitándome y diciéndome ¡ánimo campeón! Y  a por la próxima,   pero no comprende cómo me siento en este trabajo, no se me reconoce, no me lleva a las reuniones,  ni me aumentan el sueldo ni me promociona. Y yo tampoco me atrevo a decírselo porque no me da pie a ello”.

El jefe de Pablo es,  como el mismo dice, simpático pero no es empático.

La simpatía  es un rasgo de la personalidad, del carácter, algo que surge espontáneamente,  nace por afinidad hacia la otra persona, como podría ser hacia una obra de arte o a cualquier objeto. Que una persona te caiga bien afectivamente es simpatía,  ponerte en su pellejo,  sentir y pensar como él, aunque no lo compartas y sin juzgarle, es empatía.

La falta de  empatía de su jefe puede llevar a Pablo, aun siendo el mejor empleado,  a que se vaya de la compañía.empatia imagen

Como vemos, simpatía y empatía son independientes,  podemos  sentir por una persona una u otra, las dos o ninguna de las dos.

Mientras que la simpatía, es un don que no se puede aprender, la  empatía es  una habilidad, se puede aprender y entrenar.

El jefe de Pablo si no se entrena, no entenderá lo que necesita este para seguir desempeñando su trabajo, no podrá negociar con él.  Y si Pablo se va, no entenderá por qué y no le perdonará y se enfurecerá.

Sin empatía, no podemos desarrollar el resto  de habilidades de la inteligencia emocional que son las que nos hacen tener éxito, por ejemplo, no entenderemos ni conoceremos nuestras emociones, no seremos capaces de gestionarlas, tampoco encontraremos razones para motivarnos y así motivar a los otros, ni desarrollaremos  relaciones efectivas con los demás.

Ahora  que sabemos que la empatía se  puede entrenar, vamos a dar unos consejos al jefe de Pablo para que lo haga:

  1. Que escuche, no solo sus palabras, también sus gestos y su corporalidad. Lo que dice y lo que no dice
  2. Que  detecte sus emociones
  3. Que no juzgue
  4. Que se ponga en sus zapatos,  con las experiencias anteriores que tiene Pablo, con sus creencias, con sus circunstancias
  5. Y que se tome su tiempo

Hoy nos hemos centrado en el jefe de Pablo, otro día nos centraremos en Pablo,  en ¿para qué Pablo no habla con su jefe?

Coaching

Entrena tu sentido del humor

Por Victoria Gimeno

Algunos definen el sentido del humor como el séptimo sentido, después del olfato, oído, gusto, tacto, vista y la intuición, si definimos “sentido” como la capacidad de percibir lo que está a nuestro alrededor.

De esta forma, podríamos decir que las personas que tienen sentido del humor tienen empatía, se preocupan por los demás y son capaces de captar lo que es gracioso para ellos y desdramatizan situaciones que generan tensión a su alrededor, siendo capaces de ver los temas desde diferentes perspectivas.

Además, el sentido del humor nos permite superar la adversidad y  los obstáculos de la vida, haciendo que esta sea más llevadera y agradable para nosotros y los que nos rodean.  Indira Gandhi en una de sus entrevistas comentó que “de no ser por mi sentido del humor, hace ya tiempo que me habría suicidado”. En esta línea, ya había indicado Sigmund Freud que “el humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo”.

Numerosos estudios científicos demuestran que el sentido del humor tiene beneficios para nuestra salud física y emocional, aceleración del ritmo cardiaco, incremento del aporte de oxígeno al cerebro, reducción de stress, mejora del sistema inmunológico, mejora de la digestión, e incremento de las endorfinas lo que aumenta nuestra sensación de bienestar y relativiza los miedos.

Pero si a nivel individual el sentido del humor se convierte en una herramienta para superar los impedimentos que nos encontramos en la vida y ayuda a nuestra salud, no es menor la importancia  que tiene  en la empresa y en la salud de esta.

Algunas empresas potencian el sentido del humor con cursos de formación, otras,  como Google tienen toboganes en sus oficinas y practican el juego de billar y futbolín en sus instalaciones, dejan reírse a la gente, porque saben que algunos beneficios de potenciar el sentido del humor son las siguientes:

  • Las personas con sentido del humor son mejor aceptadas, se acercan unas a otras, lo que favorece las relaciones sociales
  • Aumenta la colaboración en y entre los equipos
  • Reduce los conflictos
  • Mejora la tolerancia a la novedad y la adaptación al cambio
  • Saben navegar en la ambigüedad
  • Facilita el pensamiento divergente
  • Incrementa la creatividad para resolver problemas, añadiendo la visión de estos desde diferentes ángulos
  • Reduce el absentismo laboral
  • Se reduce el nivel de stress de la compañía
  • Aumenta la productividad

En definitiva, el sentido del humor es bueno para el trabajador y es bueno para la empresa.

sentido del humor

Y como siempre decimos en nuestras páginas del Blog de Ava, cuando hablamos de emociones y  de creencias, también el sentido del humor se puede entrenar, si naces con él como con los músculos, ¿por qué no lo intentas?

Para ello, te recomiendo que empieces riéndote de ti mismo.

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