O negarse a crecer

Por Victoria Gimeno

Irremediablemente crecemos. Trabajamos, formamos una familia, nos vamos de la casa de nuestros padres,… Y por supuesto,  la vida nos da golpes bajos, de los que tenemos que defendernos nosotros.

Sin embargo existen personas que no quieren crecer, que quieren seguir bajo la protección de Wendy o encontrar una Wendy que lo haga.  Ya que ellos no quieren asumir las responsabilidades que conlleva ser adulto y por tanto, es difícil que su trabajo, su pareja y sus relaciones con los demás funcionen. En general se convierten así mismos en el centro del universo y los demás tienen que cuidarlos y amarlos, aunque ellos no hagan nada para merecerlo.

Este personaje se considera una víctima, todo lo que le pasa es por los demás, incluso no se responsabiliza ni de sus emociones, por ejemplo, de su tristeza tienen la culpa los demás.

Su físico cambia, pero ellos están anclados en su eterna adolescencia y si no cambian pueden  acabar  muy solos.

Uno de los primeros procesos de coaching que hice fue con un chico que tenía el síndrome de Peter Pan. Había sido un niño muy querido y buscado por sus padres, que paso una niñez y adolescencia muy feliz. Cuando yo le conocí y tuvimos la primera sesión, me describió su trayectoria profesional, en la que él nunca había tenido ningún protagonismo, en el sentido de que había pasado de una empresa a otra siempre por los demás, unas veces porque le habían cogido por un amigo o por un primo;   y, otras en que le habían despedido porque le habían tomado rabia o por un simple capricho. El caso es que había ido de un sitio para otro, sin que él hubiera enviado un solo curriculum en su vida. Cuando pasamos al plano personal, sus parejas le habían dejado, siendo él un bendito.  Avanzando por el proceso de coaching, me di cuenta de que cada vez que le ponía un ejercicio, por muy sencillo que fuera, nunca trajo alguno terminado, bajo excusas ridículas. De hecho, mis ejercicios solo consiguieron que dejase el proceso tras la segunda sesión.

Mi coachee era un niño, era un Peter Pan, no toleraba que tuviera el la culpa de nada. No es fácil hacer un proceso con alguien así. Y si te sucede trata de llevarle a la edad adulta, que se ponga en la piel de los demás, que se vea desde afuera y que aprenda a agradecer. Y cuídate mucho de ser su Wendy.

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