Por Victoria Gimeno

¿Qué hace un tímido en una sociedad en la que importa sobresalir sobre el resto de la gente?  ¿Qué importa más, lo que eres o lo que vendes que eres?

La timidez tiene mucho que ver con la autoestima,  con el perfeccionísmo y  auto exigencia y con el miedo. También está muy relacionada con las etiquetas que nos han puesto de niños. Pero es que todos estos ingredientes, a su vez, son como redes que se comunican y auto alimentan unos a otros.

Un tímido tiene miedo a exponerse a los demás porque los demás le pueden juzgar, rechazar o menospreciar. Imaginad lo que significa esto en un proceso de búsqueda de trabajo o de cambio de trabajo, donde tienes que mostrarte, donde te miran con lupa para ver si encajas en sus  posiciones.

Además de sentir miedo, el tímido es inseguro, le falta autoestima, por lo que ante los demás se contrae. Es más, puede que sea más capaz que otros de llevar a cabo un cometido, pero al sentirse inferior, no lo hará o lo hará peor.

El hecho de sentirse juzgado, le lleva a ser muy exigente consigo mismo, a querer hacer todo perfecto y como ya sabemos y lo hemos leído muchas veces en el blog de Ava, la perfección no existe por lo que el tímido puede caer fácilmente en la frustración, y  para evitarlo no sale de su muro que le separa del mundo y no acomete nuevas empresas.

En definitiva, al tímido le falta una de las características que conforman la inteligencia emocional, la habilidad social.  Sin esta habilidad, desenvolverte en esta sociedad se hace sino imposible, si difícil.

Se ha escrito mucho sobre si con la timidez se nace o se hace, aunque no hay consenso, sí que es verdad que los demás pueden influir en ello, poniéndonos etiquetas, y haciéndonos sentir vergüenza en experiencias pasadas.

Pero también, la timidez se vence. Es importante reconocerla, acotarla, esto es, analizar en qué situaciones la padecemos, aceptarla. Como todas las emociones, su carga se reduce cuando se conoce. Es importante adquirir hábitos que rompan la coraza que hemos construido frente a los demás, obligarnos a relacionarnos, siguiendo unas pautas. Creo que entrenarse en la improvisación y ver que no pasa nada, ayuda también a vencerla.

Por último, estoy segura de que muchos de vosotros estaréis pensando que sois tímidos, y es que lo sois, porque el mundo está lleno de tímidos, en mayor o menor grado, algunos dando conferencias a grandes auditorios o conciertos de piano, o actuando en un teatro. La diferencia, es que algunos lo habéis trabajado más y no lo aparentáis.

La timidez no lleva a nada, ¿para qué no le plantas cara?

 

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