Pánico a hablar en público

Por Victoria Gimeno

Recurrentemente, en muchos de mis procesos de coaching, me encuentro a una persona brillante que parece que se va a comer el mundo y de repente, como tema tangencial, me muestra su vulnerabilidad por una presentación que tiene que hacer unos días después. Entonces empiezo la indagación sobre el grado de su conocimiento del tema, y lo curioso es que a pesar de su seguridad ese no es el problema. Su problema es el miedo o incluso pánico a hablar en público.

El miedo es una emoción que produce, como todas las emociones, cambios fisiológicos en nuestro cuerpo, taquicardia, temblor, sudoración… y, entre otras cosas, acelera los pensamientos negativos que, como hemos visto, pueden llevarnos a realidades más negativas todavía. El origen del miedo a hablar en público, puede estar, entre otras razones,  en la falta de recursos para enfrentarnos a la propia presentación,  experiencias pasadas en las que lo hicimos mal, creencias sobre nosotros mismos y creencias sobre los demás en el sentido de  cómo nos van a juzgar.

En estos casos, yo siempre vuelvo atrás a sacar de la memoria de mi coachee todas las situaciones en las que tuvo éxito tras una presentación, y lo sorprendente es que son muchas, por no decir la mayoría, a pesar de que en muchas se jugaba mucho más que en la próxima y eran mucho más difíciles.

Analizamos el público que va a tener, muchas veces el miedo es por pensar que ellos saben más que él y le pueden pillar en un renuncio. Esto, que no deja de ser una creencia, en caso de que fuera cierto, lo podríamos contrapesar con el antídoto de  la humildad y mostrar nuestra propia debilidad, lo que hace que los demás se pongan de nuestra parte.

Además, realizamos una profunda indagación sobre los recursos que se necesitan para que sea un éxito cualquier presentación, además de conocimiento de la materia: planificación y estructuración de la presentación, apoyo con diapositivas y medios tecnológicos y ensayo de la misma las veces que sea necesario y si es frente a un espejo mejor.

También, hablamos de otras herramientas que favorecen que nos sintamos mejor como la postura, poner nuestro cuerpo en modo “soy el mejor”, cabeza alta, espalda estirada, hombros para atrás. Además de respirar profundamente, para lo que es muy recomendable hacer un curso de mindfullness.

Por último, les pido que visualicen que les va a salir bien para generar un pensamiento positivo, lo que quita ansiedad.

Por supuesto, hay muchas técnicas y se han escrito muchos libros sobre este tema, y todos ayudan desde mirar solo a alguien con quien más confianza tengamos, hablar despacio, tener un bolígrafo en las manos, ir bien vestido, etc, etc…

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