Aprender a gestionar el tiempo no es fácil, pero te ayudará a ser más feliz

Por Victoria Gimeno

“No tengo tiempo” es lo que más escucho en todas las empresas y a todas las personas.  El tiempo es nuestro recurso más escaso, que además es irrecuperable una vez que pasa, por eso muchas veces nos sentimos culpables por no haberlo rentabilizado.

No nos da tiempo a… Y sin embargo he tenido que hacer…Pon lo que quieras. Así que lo primero que tenemos que hacer es priorizar, separar lo importante de lo que no lo es, lo que verdaderamente sirve a nuestros objetivos vitales como salud, felicidad, éxito profesional, o los que nos hayamos fijado.

Una vez que tenemos claros, aunque no digo que sea una labor fácil, cuáles son nuestros objetivos vitales, tenemos que planificar las actividades que tenemos que realizar para conseguirlos y anotarlas de forma que todas respondan a 3 cuestiones, qué,  cuándo y cómo. Agendar por un lado y , crear una lista  con todo lo que tenemos que hacer para conseguir cada uno de nuestros objetivos de vida, no es una banalidad, ya que anotar hasta “llamar a mi madre para saber que le ha dicho el médico”, libera al cerebro de tener que recordar que es lo que tenemos que hacer. El hecho de ir tachando cada cosa que vamos haciendo, además  nos produce una gran satisfacción.  

Cuando fijamos prioridades, es más difícil que borremos de nuestra lista tareas que nos hacen sentir bien,  como deporte, familia, amigos, e impedir que nuestros días no nos gusten. Estar contentos nos hace ser más productivos.  Por eso, el ocio es una tarea importante. También lo es, dejar tiempo a la reflexión. Reflexionar sobre todas las tareas que hemos apuntado, para ver cuáles podemos eliminar, delegar o hacer de otra manera. ¿Cuántas veces oímos el “no me da la vida”?

Además de esta reflexión, que sin duda nos llevará a reducir nuestra lista de actividades, tenemos que tener cuidado con los ladrones de tiempo, reuniones no programadas, innecesarias, o sin agenda, emails,  redes sociales, teléfono, visitas inesperadas, mesa desorganizada donde no se encuentra nada, documentos archivados sin ninguna clasificación coherente, y tantos otros ladrones que nos roban nuestro tiempo.

Tenemos que fluir mientras realizamos cada una de nuestras actividades. Para ello es necesario concentrarnos en lo que estamos haciendo, poniendo alma y cuerpo en ello y solo en ello. Este fluir, esta concentración, nos hará realizar cada tarea en el menor tiempo posible y con la máxima eficacia.

Gestionar bien tu tiempo, te hará ser más feliz.

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