Hay salida. La fuerza de la resiliencia

Por Victoria Gimeno

El concepto de resiliencia procede de la física y se refiere a la capacidad que tienen materiales y objetos  elásticos que tras recibir un impacto o una fuerza externa, son capaces de, después de deformarse o encogerse, volver a su posición original.

Este concepto ha sido recogido por la psiquiatría y la psicología, aplicándose a la capacidad que tienen las personas y grupos, de volver a su estado original después de haber  sufrido una adversidad o un trauma físico o emocional. Incluso, ser capaz de salir reforzado de esta situación.

El hecho de vivir conlleva necesariamente desdichas, el psiquiatra Enrique Rojas Marcos,  clasifica estas en comunes o excepcionales. Las primeras son a las que todos estamos expuestos y que como mínimo en la vida las padecemos dos veces, como puede ser la muerte de un ser querido, la pérdida de trabajo, la ruptura de la pareja o  una enfermedad. Por el contrario, las desgracias excepcionales son aquellas más improbables y dependientes del azar como la caída de un rayo, la guerra, un tsunami o un huracán. Ante una misma desgracia, las personas reaccionan de manera diferente, aunque la mayoría de estas es capaz de superarlas.Resiliencia foto

La resiliencia, esta capacidad asombrosa que tienen la mayoría de  personas de superar cualquier golpe de la vida,  se basa en los siguientes factores que además se pueden desarrollar:

  • Los lazos afectivos con los demás, como incentivo a seguir adelante.
  • El conocimiento de nosotros mismos, de nuestras habilidades, recursos y aptitudes que nos permite buscar fórmulas para salir del agujero, definir un objetivo y planificar nuestros pasos.
  • Confianza en nosotros mismos, buscar en nuestro pasado los logros que hemos conseguido, ver que otros han podido salir, y sentirnos seguros de que podemos.
  • Concienciarnos de que la responsabilidad es nuestra, de que nosotros tenemos que ser los que tomemos las riendas, no podemos dejarlo en manos de otro.
  • Definir la realidad, o mejor dicho interpretar la realidad, tomar consciencia de la gravedad o relativizar. Si los judíos hubieran sido conscientes de que su realidad era que si seguían en su ciudad, les esperaban los trenes que les conducirían a las cámaras de gas, muchos hubieran podido escapar de la tragedia. La información es crucial.
  • Ver lo positivo, ver que a pesar de lo trágico que sea lo que nos ha sucedido, también tiene un lado positivo.
  • El sentido del humor, mecanismo necesario contra el miedo, la desesperación y la angustia.
  • Buscar el sentido de la vida. Viktor E Frankl, psiquiatra austriaco que pasó 3 años en los campos de concentración de Auswitch y Dachau, en su libro “El hombre en busca de sentido” identificó que sin este no es posible sobrevivir y que  a un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.

Sabemos que  como seres vivos, somos vulnerables y  no estamos exentos de que nos sucedan desgracias, pero también sepamos que podemos, no solo salir indemnes de estas como los materiales elásticos, sino que podemos hacerlo incluso siendo más completos y mejores personas.

Coaching

Abre los ojos

Por Arantza Ríos

¿Crees que como tú piensas es cómo piensan los demás?

El otro día me comentaba una persona que quería mejorar la gestión de su equipo y que para ello, una de las cosas que tenía que hacer era desarrollarlo. También me dijo: “Con estos dos colaboradores ya se lo que tengo que hacer porque están como yo cuanto empecé a trabajar y tienen que pasar por el mismo proceso que yo he pasado”.

Seguimos conversando y me contó que otro de sus colaboradores era bastante mayor que él, pero bueno que con ese no tenía mucho que hacer, que seguro que le molestaba que le dirigiera alguien más joven que él. Y yo le pregunté: ¿en qué te basas? y él me contestó que su colaborador era más o menos de la edad de su padre y que no veía que a su padre le pudiera dirigir una persona más joven que él.

Esta persona está suponiendo que el modelo mental de sus colaboradores es el mismo que el suyo y esto es un error. Si no nos damos cuenta de esto, seguramente las decisiones y acciones que tomemos respecto a nuestros colaboradores no van a ser las más acertadas.

Para aclarar este tema, voy a hacer referencia al Modelo del observador. Según este modelo, cada uno de nosotros tenemos un Modelo Mental diferente (formado por nuestras creencias, imágenes, generalizaciones, miedos, juicios, etc.), que hemos ido nutriendo desde la infancia. Algunas tienen carácter biológico, otras provienen de nuestra cultura, nuestra familia, otras de nuestra propia experiencia.

En función de ese Modelo Mental, somos un determinado tipo de Observador y por lo tanto vemos el mundo de una manera. El modelo continúa diciendo que según el observador que somos, así actuamos y en función de cómo actuamos obtenemos unos resultados u otros.

En mi opinión, es trabajo de un jefe de equipo tomarse la molestia y tener una conversación individual con cada uno de los miembros de su equipo. Seguro que se sorprenderá de lo diferente que es cada una de las personas.

En general, todos hablamos de la importancia del capital humano para las organizaciones, pero nos cuesta dedicar tiempo a tener conversaciones con nuestros equipos y muchas veces, llegamos a conclusiones fruto de aplicar nuestro propio modelo mental, sin hacer el esfuerzo de contrastarlo con ellos. Si de verdad queremos desarrollar a las personas que colaboran con nosotros hay que invertir tiempo y preguntarles por sus expectativas, sus necesidades y cómo tu les puedes ayudar para conseguirlas o cubrirlas.

Me contó esta persona que cuando se animó a hablar con el único colaborador con el que había hablado hasta la fecha, descubrió que tenía unas expectativas de formación que no estaban en línea con las de la empresa. A partir de ahí, pudo explicarle lo que la empresa necesitaba y lo que conseguiría si iba en esa dirección. Según me explicó, esto le ayudo a su colaborador a clarificar su posición dentro de la empresa, a sentirse reconocido y a clarificarse él mismo.

Es nuestra responsabilidad que las personas que trabajan con nosotros, cada año que pasa, sean mejores personas y profesionales y esto sólo se consigue interesándonos por ellos y por su desarrollo, dándonos cuenta de todo aquello que nos une y no fijándonos en lo que nos separa.

¿Qué te perderías si trabajaras en un entorno en que todos piensan cómo tú?

Coaching

Negociación Salarial: El minuto más caro de tu vida

Por Ana Herranz

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Muchas veces no pensamos en la importancia de la parte de la negociación salarial dentro de un proceso de selección.

Para ver la relevancia que tiene voy a poner un ejemplo. Si la negociación dura 5 minutos y está en juego el salario de los próximos 7 años de tu vida (vamos a ponerlo como media que vas a estar en esa empresa) y el salario en juego son 40.000€, por ejemplo, te estás jugando 280.000€ (40.000*7). O sea que en cada minuto te estás jugando 56.000€. (por simplificar. Si sois financieros seguro que podéis calcular el valor actual neto)

¿Qué te parece? A no ser que seas un cliente asiduo del Casino, igual es el minuto más caro de tu vida. Y eso si dura 5 minutos, que en muchos casos es menos.

Vamos a ver qué puntos esenciales no puedes descuidar en una negociación:

  1. Calma, calma, calma. Nerviosos no vamos a negociar bien. ¿y cómo nos calmamos? Pues siguiendo los pasos siguientes.
  2. Preparación: No podemos ir a una negociación sin información. Lo primero es buscar información sobre:
    1. Mercado: Rangos salariales en los que se mueve mi puesto. En España por ejemplo una muy conocida y que además se presentó ayer, es la guía Salarial Hays. La podéis encontrar fácilmente en su web. También podéis utilizar http://www.Glassdoor.com . Es una web donde la gente comparte salarios y comentarios sobre el proceso de selección anónimamente para que todos tengan esa información.
    2. Descripción completa del puesto: Hay que tener clara la magnitud del puesto, es decir, si tu nivel de responsabilidad es individual, afecta a un grupo, tamaño del grupo o si afecta a toda la compañía. Asimismo la complejidad de las decisiones, si es de un área muy especializada o si abarca a varias áreas.
    3. Compañía: Tamaño (número de empleados); Países en los que opera; si está en situación de crecimiento o no
    4. Cultura: burocrática vs abierta; jerarquizada vs plana; creatividad vs normatividad, etc
    5. Políticas de Recursos Humanos: Si tienen planes de desarrollo, de formación, dirección por objetivos o no, etc

La información que obtengas del Mercado, de la Compañía, de la Cultura y de la política de Recursos Humanos te va a servir para identificar el marco en el que te mueves y la descripción del puesto para valorar dentro de ese marco, el impacto de tu rol en la compañía.

Con todo ello puedes fijar cual sería tu rango mínimo negociable, del que no vas a bajar y el máximo que consideras que se podría conseguir. Ten en cuenta que el salario base no es el único componente del salario, tienes que agregar la parte variable y el resto de compensaciones en especie como coche de empresa, tickets restaurante, seguro médico, etc.

  1. Posponer la negociación hasta el final. Es muy típico de los reclutadores comenzar con esta pregunta trampa: ¿Cuál es tu expectativa salarial? NUNCA debes contestar esa pregunta al inicio del proceso. ¿Cómo zafarse? Por ejemplo:

 “Mi expectativa es situarme en el precio de mercado, no por debajo de él. Hasta que no conozca un poco más en detalle el puesto no puedo responder a esa pregunta.  Si le parece continuamos con el proceso y abordamos este tema al final, cuando las 2 partes tengamos más conocimiento de ambos.”

Esto para alguien que está desesperado buscando trabajo le puede parecer muy agresivo, pero:

  • Recuerda que este es el minuto más caro de tu vida, no lo malgastes. Cuando estés dentro de la empresa tus posibilidades de negociación se reducen ad infinitum.
  • Si contestas y no entras en rango puedes estar descartado sin haber empezado el proceso. Caíste en la trampa
  • Si contestas, aunque entres en rango, reduces tu capacidad de negociación subsiguiente.
  • Si contestas, le estás demostrando al reclutador que tú eres la parte débil, y eso NO ES ASI. Tú le tienes que gustar a él y él te tiene que gustar a ti también.
  • Imagina que una de las características del puesto es ser un buen negociador………….Moriste antes de salir al ruedo

Insisto, la única manera de perder el miedo es prepararse bien y evaluar lo que la empresa necesita y lo que tú vas a ser capaz de aportar. Esa contribución que vas a hacer la tienes que poner en valor antes de negociar. Es como si quieres vender un piso de lujo, tiras el precio para vender rápido y luego pasas a contar todos los detalles exquisitos del piso. ¿tu crees que tienes alguna posibilidad de subir el precio? Tu jefe te despide ipso facto. Cero en negociación.

No te vendas barato. Nadie va a subir el precio por tí

Y cuando al final del proceso te vuelva a preguntar: ¿Cuáles son tus expectativas salariales?

Tú respondes: ¿es esta una oferta en firme?

En siguientes posts más…

Carreras

Quejarte no es la solución

Por Victoria Gimeno

En mi anterior post, veíamos como Pablo tenía un jefe que era muy simpático pero no era empático y que no se daba cuenta de que Pablo no se siente reconocido, no le lleva a las reuniones, no le aumenta el sueldo ni le promociona.

Y Pablo se queja y se queja con el mismo, en su diálogo interno. Pero esa queja no le lleva a resolver su problema, solo le lleva a intoxicarse más y más. Entra en la espiral de la queja donde esta se autoalimenta,  crece, le hace más daño y le merma cada vez más sus posibilidades para encontrar una solución.Queja Mafalda

A corto plazo, no hablar con su jefe, le da a Pablo una cierta comodidad, delega su responsabilidad en su jefe, pero a largo plazo se convierte en una víctima de su realidad.

Nosotros, lectores, sabemos cómo es la situación porque la vemos desde fuera. Sabemos que Pablo es muy valioso para su jefe, también que si no hablan, las cosas no van a cambiar y que Pablo se va a acabar yendo de la empresa. Y también sabemos que su jefe está contento con él, pero al no ser empático no va a dar un paso.

El otro día, le recomendamos a su jefe que entrenase la empatía, hoy vamos a recomendar a Pablo que hable con su jefe, que deje de quejarse en ese diálogo  que sostiene consigo mismo y que pase a la acción,  que mantenga con su jefe un diálogo reparador, porque sabemos  que si le pide a su jefe lo que él considera justo, este le va a intentar mejorar todos  los aspectos que el siente que se merece, porque su jefe le necesita y le gusta cómo trabaja y no le quiere perder.

Si, sé que es muy fácil desde fuera saber lo que tiene que hacer Pablo, porque no estamos dentro de su realidad. Pero esto es el coaching, sacar a Pablo de su realidad y conseguir que la mire desde fuera, que observe con otras lentes lo que le pasa. En el coaching queremos que deje de ser una víctima, que tome las riendas de su futuro, que sea responsable y que prepare esa conversación que tiene que mantener con su jefe.

Para ello, le vamos a dar a Pablo algunos consejos:

  1. El primero que analice las creencias que tiene y le impiden dar el paso. Por ejemplo, ¿por qué piensa que su jefe no le da pie?, ¿qué le lleva en el fondo a pensar que no tiene que hablar con él?, etc…
  2. Que el mismo sea empatico
  3. Que piense detenidamente qué es lo que reclama
  4. Que busque el mejor contexto, lugar y momento para hablar con él
  5. Que no pierda la serenidad en la conversación
  6. Y que busquen entre los dos la mejor alternativa

Muchas veces nuestros juicios nos llevan a no intentarlo y entramos en la queja silenciosa, y vivir en la queja es vivir en la amargura.

Para terminar, me viene a la memoria este proverbio oriental: Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?

Coaching

A partir de mañana salgo a las 7!

Por Arantza Ríos

Seguramente que esta situación que voy a describir os resulta familiar. Se trata de una persona volcada en su trabajo. Comienza por la mañana temprano su jornada laboral, come un sándwich rápido, para aprovechar al máximo el tiempo, se va tarde de la oficina (sobre las 9). Llega a su casa, cena y después se pone un rato más a trabajar. Su pareja se queja del poco tiempo que pasan juntos y de la sobrecarga que tiene que asumir, por las labores domésticas que ella no realiza, teniéndolas que afrontar él en la mayoría de los casos.

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Esta persona se dio cuenta de que no tenía tiempo para hacer otras cosas, aparte de trabajar, y de que esta situación le estaba llevando a perderse momentos importantes de ocio, con su familia y con sus amigos, y de que le estaba afectando a la felicidad de su pareja y a la suya propia.

Tras esta reflexión, decidió que quería cambiar y salir antes de su trabajo.

Apoyándome en la técnica del desafío, que hace que las personas se exijan a sí mismo más de lo que creen que son capaces de hacer,  esta fue nuestra conversación.

– Te reto a que salgas todos los días a las 7 de la tarde.

– Uf, ¡imposible!

– Pero tú me habías dicho que querías salir antes de tu trabajo.

– Si, pero no puedo.

– Entonces, ¿Qué vas a hacer?

– Está bien, voy a intentar salir a las 8, pero me va a costar.

La técnica del desafío funcionó.

Cuando nos vimos, a los quince días, me contó que lo había intentado, que algunos días lo había conseguido pero otros no. “Yo sé que lo tengo que hacer, pero es muy difícil”, me dijo.

Para ayudarle a conseguir su cambio, la recomendé una herramienta que utilizamos también en coaching, que consiste en crear una estructura. Esto es, cualquier cosa que te recuerde que tienes que realizar una acción. El objetivo es crear una disciplina. Estos son algunos ejemplos: ponerse alguna señal llamativa, bien sea un aviso en el móvil, en la agenda de la oficina, cambiarse la pulsera o el reloj de mano, ponerse una foto de su familia encima de la mesa de trabajo, o cualquier otro elemente que la recuerde que se tiene que ir a las 8.

Algo que también ayuda a cumplir con tu desafío es ponerte otro desafío, por ejemplo: Tengo que salir a las 8, porque a las 8,30 voy a ir al cine, o voy a quedar con unos amigos o voy a ir al gimnasio, etc. O también, adoptar un compromiso prolongado, como puede ser apuntarte a un curso, para que te obligue a irte a la hora que quieres salir.

Por último le pregunté:

-¿Y yo, como voy a saber que lo has hecho?

– Te enviaré un sms cada vez que lo consiga. Me contestó.

De esta manera ella sabía que yo también iba a estar pendiente de la evolución de su reto y dado el compromiso que ella había adquirido conmigo, a lo largo del proceso de coaching, yo sabía que se esforzaría aún más para conseguirlo.

Efectivamente, cuesta cambiar los hábitos que nos han acompañado durante muchos años y los tenemos profundamente arraigados y registrados en nuestro cerebro. El psicólogo William James, que investigó sobre esta materia, llegó a la conclusión de que para que una conducta o comportamiento se convierta en un hábito sostenido e inconsciente, es necesario repetir dicha conducta por un mínimo de 21 días. 

Pero es posible. Todo es cuestión de practicar, de ayudarte con alguna estructura que te  lo recuerde e involucrando a alguna persona. Así es como esta persona lo consiguió. Y lo que más le sorprendió es que no había pasado nada, seguía siendo la misma profesional que era y ahora además, estaba satisfecha en su papel de pareja.

Y una vez conseguido, acuérdate de celebrarlo. 

Coaching

No me sé vender. Cómo lo hago

Por Ana Herranz

Este es un comentario super típico de la gente cuando busca nuevas oportunidades. En el espectro humano están aquellos que venden cualquier cosa, incluso algo que solo se basa en humo, los “vende humo” o “vende motos”, como se les conoce en la jerga popular, y luego están los tímidos o simplemente personas que les cuesta hablar de sí mismas.

Esto es un tema bastante cultural, en la cultura española, por ejemplo, nos cuesta mucho más hablar de nosotros mismos de lo que le puede costar a un norteamericano, que lo lleva dentro de su ADN y ejemplos de esto tenemos mil.

Para solucionarlo no se trata de forzar. Algo que no nos sale de forma natural, nunca va a ser percibido como tal. Por tanto tenemos que buscar otra estrategia.

Yo lo que le digo a la gente para superar esa barrera, es que piense, no en habilidades: buen comunicador, orientado a resultados, eficiente, resolutivo, creativo…y mil  más…sino en datos objetivos: Conseguí cerrar una negociación que aportó un crecimiento a la compañía, diseñé un proceso que ahorro 2 días de trabajo, evité el riesgo de ir a un juicio, etc.

A partir de ese listado de 5 -10 grandes hitos de tu carrera profesional, piensa en la solución que has aportado y concrétala en 1 línea: Ejemplos:

  • He ayudado a generar nuevos negocios rentables
  • He ayudado a ahorrar costes mediante el rediseño de procesos
  • He conseguido cerrar negociaciones exitosas y duraderas

Con este ejercicio tan simple, acabo de preparar mi Propuesta de Valor, que es aquello que yo aporto como profesional a una organización, que al final es lo que importa.

Bien, ya tenemos la materia prima, ahora vamos a “paquetizarla”. Para ello vamos a utilizar lo que se llama el “Elevator Pitch” o discurso del ascensor en traducción literal y discurso de venta en traducción más libre.

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La denominación viene del entorno emprendedor. Es el discurso que un emprendedor prepara para conseguir financiación para su proyecto. Y se llama discurso del ascensor porque si te encuentras con el inversor de tu vida en un ascensor, para no perder esa oportunidad única tendrías que tener un discurso impactante que le llame la atención en un corto espacio de tiempo.

Esta situación se ha asimilado al que busca nuevas oportunidades. Si coincides en un evento con un Directivo de Google, que es la empresa de tus sueños, qué le dices que llame su atención.

En nuestro discurso necesitamos 3 ingredientes:

  • Conocimientos (que sé)
  • Solución (qué consigo)
  • Motivación (qué quiero)

La parte de solución, lo que soy capaz de conseguir, lo que aporto, es nuestra propuesta de valor, tengo que añadirle qué es lo que sé, es decir nuestra formación, y qué es lo que me motiva, es decir lo qué me empuja a conseguir cosas.

Como esto es un discurso breve, no podemos soltar una parrafada como un papagayo, no sería natural. Para hacerlo natural, tenemos que usar la técnica del storytelling, Tienes que crear una historia.

Lo mejor es poner un ejemplo de lo que podría ser el discurso si yo soy un Informatico que quiero trabajar en Google:

“Buenos días, Mr. Jones, me ha encantado escucharle en la conferencia, he venido aquí, casi que por tener el placer de oírle en persona. Me apasiona Google, creo que es una empresa que inició una nueva era, yo estudié informática para entender mejor lo que había hecho y por eso me fue tan bien, sacando unas excelentes notas. Además como he hecho muchas pruebas con una web que tengo para descubrir cómo funciona el algoritmo de búsqueda, enseguida encontré un trabajo de consultoría en SEO. Mis clientes me adoran, he conseguido incrementos de tráfico a la web de un 100% en menos de una semana y no dejo de investigar para ayudarles a crecer. Muchas veces les propongo cosas para su venta que ni siquiera habían pensado. Soy embajador de Google allá donde voy. Ahora quiero buscar nuevos retos y ya puede imaginar cual sería mi sueño..trabajar en Google. ¿Hay algo que usted me pudiera recomendar, Mr. Jones, para conseguirlo?”

Este discurso dura apenas 30 segundos. ¿Y que he dicho?: que he sido un estudiante excelente (conocimiento), que soy un crack de vendedor (solución), que me apasiona la empresa (motivación).

Además después de soltar este Pitch, acabamos preguntando a nuestro interlocutor por alguna recomendación. Esto es una encerrona en sentido estricto. Después de esta pasión por la empresa, o nos tiene que dejar su tarjeta para que le llamemos más tarde, o algo….

En fin, no quiero decir que esto sea fácil, cada uno tiene que encontrar su historia, escribirla y ensayarla para que salga de manera natural. Este discurso está muy focalizado a Google, pero puede ser más general, sin hacer mención de una empresa concreta. Lo importante es tener nuestros ingredientes y luego jugar con ellos y adaptarlos en función de la situación.

 

Carreras

Empatía o simpatía, ¿una obvia distinción?

Por Victoria Gimeno

El otro día Pablo me dijo: “Mi jefe es muy simpático, y cuando me ve siempre me da una palmada en la espalda felicitándome y diciéndome ¡ánimo campeón! Y  a por la próxima,   pero no comprende cómo me siento en este trabajo, no se me reconoce, no me lleva a las reuniones,  ni me aumentan el sueldo ni me promociona. Y yo tampoco me atrevo a decírselo porque no me da pie a ello”.

El jefe de Pablo es,  como el mismo dice, simpático pero no es empático.

La simpatía  es un rasgo de la personalidad, del carácter, algo que surge espontáneamente,  nace por afinidad hacia la otra persona, como podría ser hacia una obra de arte o a cualquier objeto. Que una persona te caiga bien afectivamente es simpatía,  ponerte en su pellejo,  sentir y pensar como él, aunque no lo compartas y sin juzgarle, es empatía.

La falta de  empatía de su jefe puede llevar a Pablo, aun siendo el mejor empleado,  a que se vaya de la compañía.empatia imagen

Como vemos, simpatía y empatía son independientes,  podemos  sentir por una persona una u otra, las dos o ninguna de las dos.

Mientras que la simpatía, es un don que no se puede aprender, la  empatía es  una habilidad, se puede aprender y entrenar.

El jefe de Pablo si no se entrena, no entenderá lo que necesita este para seguir desempeñando su trabajo, no podrá negociar con él.  Y si Pablo se va, no entenderá por qué y no le perdonará y se enfurecerá.

Sin empatía, no podemos desarrollar el resto  de habilidades de la inteligencia emocional que son las que nos hacen tener éxito, por ejemplo, no entenderemos ni conoceremos nuestras emociones, no seremos capaces de gestionarlas, tampoco encontraremos razones para motivarnos y así motivar a los otros, ni desarrollaremos  relaciones efectivas con los demás.

Ahora  que sabemos que la empatía se  puede entrenar, vamos a dar unos consejos al jefe de Pablo para que lo haga:

  1. Que escuche, no solo sus palabras, también sus gestos y su corporalidad. Lo que dice y lo que no dice
  2. Que  detecte sus emociones
  3. Que no juzgue
  4. Que se ponga en sus zapatos,  con las experiencias anteriores que tiene Pablo, con sus creencias, con sus circunstancias
  5. Y que se tome su tiempo

Hoy nos hemos centrado en el jefe de Pablo, otro día nos centraremos en Pablo,  en ¿para qué Pablo no habla con su jefe?

Coaching

Empezamos de cero: Una nueva oportunidad

Por Arantza Ríos

La protagonista de esta historia se llama Juana. Juana es madre de familia numerosa, tiene un cargo directivo en una empresa y un marido con una gran pasión: la caza. Esta pasión del marido ha producido muchas amarguras a Juana debido a que, en época de caza, durante los fines de semana, su marido salía muy temprano y regresaba el domingo por la tarde. Cuenta Juana que en ocasiones, siendo los niños pequeños, alguno se le ha puesto enfermo, lo ha tenido que llevar al hospital de urgencias y para que los otros no se quedaran solos, ha tenido que pedir a su madre o a alguna amiga que fuera a su casa, para quedarse al cuidado de sus otros hijos hasta que ella regresara. Cuando su marido volvía de caza, ella le reprochaba que la había dejado sola y que además de ocuparse ella de todo, había tenido que arreglárselas pidiendo ayuda a otras personas. Ante esta situación, ella, me explicaba, que se sentía triste, furiosa e insatisfecha de su relación.

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Hace algún tiempo coincidí con Juana y le pregunté, entre otras cosas, por su marido y si seguía cazando. Ella me contesto que sí y  que había decidido no amargarse más la vida. En este sentido, ella me explicó que se había dado cuenta de que su marido nunca iba a dejar de cazar y de que además, prefería ver feliz a su marido volviendo de caza, que verle malhumorado por no haber ido, a pesar de la carga que esto suponía para ella.

En esta ocasión, Juana vio que podía haber distintas opciones: que su marido cambiara, negociar con él para que él se quedara algunos fines de semana y ella saliese, asumir que sobre este asunto no iba a cambiar, etc. Después de evaluar los pros y los contras  de cada alternativa decidió que lo mejor para sentirse bien y para el bienestar de su relación y de su familia, era asumir que su marido no iba a cambiar.

Esta decisión supuso para ella pasar de un estado de RESIGNACIÓN donde Juana se sentía víctima, a la ACEPTACIÓN, una decisión que le permitió “pasar página” y “quitarse una losa” que le hacía sentirse mal. Sin duda, Juana nos ha enseñado una manera de cómo afrontar, de forma responsable y práctica, circunstancias que no están en nuestra mano cambiar.

Cuando una persona está en una situación de RESIGNACIÓN, nuestra labor como coachs, es empujarles hacia la ACEPTACIÓN. Esto le ayudará a liberarse de esa carga y a vivir mejor. No es un proceso sencillo pero vale la pena intentarlo.

Ahora te propongo que te preguntes: ¿tengo algo que ACEPTAR en mi vida?

Coaching

Buscar Trabajo. Entrevistas informativas. Paso 3: ¿Qué pregunto?

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Siguiendo los dos post anteriores donde hemos identificado a nuestros contactos y hemos conseguido que acepten una breve reunión o conversación, en este post vamos a ver qué tipo de preguntas hemos de hacer.

A tener en cuenta antes del encuentro:

  • Tiempo. No podemos faltar a nuestra palabra e intentar rebasar el tiempo establecido. Hemos dicho que queríamos 20 minutos de su tiempo y tenemos que intentar que así sea. Es decir a los 20 minutos, podemos hacer un inciso y decir, “ya llevamos 20 minutos, a no ser que puedas quedarte unos minutos más, no me gustaría abusar de tu tiempo”. Es decir, que sea tu interlocutor el que rebase el tiempo, no tú.
  • Planificación: Es mejor que nos hagamos un esquema de las preguntas que queremos hacer. No se trata de ir como un autómata pero al menos tener una guía
  • Información básica. No puedes perder esos preciosos 20 minutos preguntando algo que es fácilmente encontrable en la web. Te lo tienes que haber mirado antes.

Bien, ha llegado el encuentro. Piensa que antes de que tu empieces a preguntar te van a preguntar a ti o te vas a tener que presentar. Este es el momento en el que tienes que tener preparado un discurso de 2 minutos “vendiéndote”.

“como te comenté estudié ADE en la Complutense y la verdad es que descubrí un mundo nuevo con las asignaturas de Marketing, me fascina todo lo que tiene que ver, primero con detectar las necesidades de la gente, que no es tan obvio como parece, y luego con hacerles ver algo que quieren pero que igual todavía ni ellos mismos habían racionalizado. Total, que al final acabo leyendo de Neuromarketing, Psicología, Comunicación, Técnicas de venta, me apasiona leer sobre el tema e ir a todas las conferencias y eventos que puedo….”

Este mini discurso dura unos escasos 20 segundos, es decir todavía puedes alargarlo un poco más. Pero simplemente con esto, estás diciendo, que te apasiona el proceso de cómo descubrir y vender productos adaptados a las necesidades del cliente, es decir la esencia misma del marketing y que estás al día en todo lo relacionado con el tema.

Después de esta fase introductoria, vamos a hacer un esquema de las preguntas a realizar:

Si interiorizas este esquema y lo sigues, te va a resultar cada vez más fácil y natural este proceso de entrevistas y lo vas a acabar haciendo con mucha gente con la que te tropieces en tu día a día.

1. Preguntas sobre tendencias: (Están dirigidas a que el interlocutor se sienta un “gurú”)

¿Cuáles son las tendencias que más están impactando en marketing en estos momentos?

¿Cómo crees que va a evolucionar en el futuro?

¿Cuál es ahora el reto más grande dentro de esta área?

2. Preguntas sobre punto de vista personal: (están dirigidas a mostrar un genuino interés por nuestro interlocutor):

¿Qué parte de tu trabajo es la que más te gusta?

¿Qué es lo que menos te gusta?

¿Qué habilidades crees que son las más importantes para tener éxito en Marketing?

3. Preguntas para pedir consejo: (están dirigidas a convertir al interlocutor de simple consejero a mentor):

¿Qué me aconsejarías hacer si quisiera un puesto de Market Research en una empresa de gran consumo? (esta pregunta pretende buscar una repuesta del tipo: “dame tu CV” o “te voy a presentar a mi colega XX”)

¿Si consiguiera un trabajo, que me aconsejarías tener en cuenta durante los primeros meses?

¿hay algo que te hubiera gustado saber a mi edad que aprendiste después?

Y ya está, algo así de sencillo, a lo que finalmente añadir tu agradecimiento y decirle a la persona que le mantendrás al tanto de tu evolución. Eso te permitirá contactarla de nuevo y mantenerte en su radar.

Este es el esquema básico, puedes añadir preguntas de cada categoría. (este esquema está basado en el libro de Steve Dalton: «The 2-hour Job Search», que te invito a leer)

¿Qué has conseguido? :

  • Conocer las tendencias del mercado
  • Conocer los retos que tiene la empresa y que pocos candidatos más conocen
  • Tener más claro si es este es un trabajo y una empresa que te encajan
  • Que esta persona te conozca y entrar en su radar.
  • Que esta persona te pida el CV y te recomiende

Estas entrevistas tienes que llevarlas a cabo con contactos de Empresas que te interesen, y obligatoriamente cuando veas un puesto publicado en alguna web. No te puedes limitar a mandar tu CV online. Eso no da resultado. Tienes que buscar gente en tu red con quien mantener esta conversación, es la única manera de salir del “agujero negro” de los 300 candidatos que se apuntan online a una vacante.

Carreras

¿Debería? ¡No, cambia tu discurso!

Victoria Gimeno

Cuantas veces escuchamos, debería dejar de fumar, debería ponerme a dieta o debería cambiar esta situación. Estos son los malditos “debería” y “tendría” con los que pretendemos cambiar algo de nuestra vida, sabiendo que tenemos que hacerlo, pero partiendo de una cierta resistencia a hacerlo, que puede ser porque es una imposición,  o porque en el fondo nos da pereza o miedo. En definitiva, sé tengo que hacerlo pero al mismo tiempo no quiero.

Estos “debería”, son muy perjudiciales, ya que nos llevan a no hacer lo que es bueno que hagamos. Si esto sucede, nos vamos a sentir mal con nosotros mismos.  Sentirnos mal con nosotros mismos es sufrir, es sentirnos culpables, tener stress y bajar nuestra aceptación o autoestima.

Para realizar cualquier cambio en nuestra conducta o en nuestra vida,  es muy importante que sea una elección nuestra y no una imposición.  Eso significa que tenemos que preguntarnos, ¿para que lo vamos a hacer? Y/o  ¿para qué no lo vamos a hacer?  Indaguemos en ello, para darnos una justificación tanto para hacerlo como para no hacerlo, de forma que la decisión sea nuestra y nos lleve a hablarnos de otra manera.dudas

Si decimos debería hacer dieta y nos preguntamos ¿para qué lo vamos a hacer?  Y la respuesta es para gustar, y llegamos a la conclusión de que eso es algo imprescindible en nuestra vida, cambiemos nuestro diálogo interior  y digamos “voy a hacer dieta”, vayamos a un médico y empecemos ya, cuanto antes.

Si nos preguntamos para qué no voy a hacer dieta, y la respuesta es que nos encanta comer mucho más que gustar, entonces dejemos “el debería” y digamos “no voy a hacer dieta porque no voy a renunciar a comer lo que más me gusta del mundo”.

El lenguaje, hemos dicho muchas veces en este blog, no es inocente, es muy poderoso y crea nuestra realidad, depende de cómo nos hablemos actuaremos. Demos una patada a los “debería”, “tendría”,” habría”,… porque todos estos no nos llevan a ninguna parte, más que a la infelicidad.  Si nos damos mensajes de estímulo a nosotros mismos eliminaremos la divergencia entre lo que sabemos que nos conviene y lo que tenemos que hacer.

Usemos un lenguaje que nos lleve a la acción.

He tenido un coachee que sabía que tenía que aprobar, y siempre me decía que “debería estudiar”, al final utilizaba “el debería” porque por un lado tenía la obligación impuesta por sus padres de hacerlo, así que no era su propia elección y por otra parte, era el miedo  a no ser capaz de aprobar. Justificándose en “el debería estudiar” lógicamente no conseguía el resultado de aprobar y si en cambio conseguía padecer los sentimientos de culpabilidad y baja autoestima que he descrito antes.

Te propongo que no te auto justifiques, que seas sincero contigo mismo y que saques “los debería” de tu vida.

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