Enseñanzas de otros seres, también queridos

Por Arantza Ríos

Cuando íbamos a adoptar a Pepa, una perrita mestiza,  de ocho años, que sus últimos siete años los había vivido en una casa de acogida,  la gente me decía: “ya verás, os va a dar mucho cariño y os va a enseñar muchas cosas”. Y así ha sido.

Lo que más me ha impactado ha sido su capacidad para salir adelante cuando estuvo gravemente enferma.

Coaching
Coaching sistémico

En busca de ti mismo

Entendiéndonos como parte de sistemas interrelacionados: coaching sistémico

Por Victoria Gimeno

¿Por qué un problema en el trabajo nos lleva a tener un mal día en nuestra casa?, ¿por qué el comportamiento de nuestra suegra afecta a la familia que hemos creado?, ¿por qué un amigo hace un comentario y tiembla nuestra pareja? Muy sencillo, todos formamos parte de sistemas que están interconectados y la crisis en uno de ellos, familia, trabajo, pareja, círculo de amistades, etc… , produce un sunami en el resto.

Coaching
Generosidad

La generosidad bien entendida

Por Victoria Gimeno

Si preguntamos a la gente que conocemos ¿qué es generosidad?, estoy segura que la mayoría nos diría que es dar. Algunos dirían que es dar dinero, otros que es dar amor, otros tiempo, regalos, consejos etc… 

Coaching
autoconocimiento
Efecto Pigmalión

El Efecto Pigmalión y tu realidad

Por Victoria Gimeno

 Sabemos que con nuestras creencias construimos nuestra realidad, pero también sabemos que con las creencias de los demás sobre nosotros, construimos  también nuestra realidad.

Coaching

Tolerancia/intolerancia vs aceptación

Por Victoria Gimeno

Hoy voy a hablar de los intolerantes y de los tolerantes, como comportamientos a evitar.

Muchas veces nos enfadamos con los demás porque creemos que no han actuado como debían,   es decir como hubiéramos hecho nosotros. Esta forma de pensar nos sitúa como poseedores de la verdad, nos legitima solo a nosotros, no a los demás.

El intolerante cree que solo él dice lo que hay que decir,  que solo él actúa como hay que actuar, solo él piensa como hay que pensar. Ese ser intransigente que tantas veces nos encontramos en todas partes, que nos mira mal en el metro porque nos hemos sentado a su lado en vez de enfrente, o que ha sonreído a alguien que le ha insultado… ¡Y todo porque exigimos a los demás que actúen como nosotros lo haríamos!tolerancia IMAGEN

Si pensamos que el intolerante nos juzga, también lo hace el tolerante. Este piensa lo mismo que el intolerante pero te “perdona la vida”, es más indulgente. El tolerante dice que es humano ser  y actuar de una manera,  equivocarse, pero que él lo respeta, pero queridos lectores, al igual que el intolerante tampoco legitima al otro.

El tolerante es el que  saluda a su vecino todos los días, aunque este no le contesta nunca y le indulta, pero le juzga como maleducado y le genera una emoción negativa cuando se cruza con él, pero al  día siguiente le vuelve a saludar.

Tanto el intolerante como el tolerante malgastan su energía en mayor o menor medida, pero les falta la aceptación.  Aceptar es no querer cambiar al otro,  respetar sus procesos mentales, estar a su lado, hacerle crecer, no esperar nada de él.  La aceptación nos abre al aprendizaje, nos hace fluir con los demás, nos descubre que hay pensamiento más allá del nuestro, que hay verdad más allá de la nuestra. La aceptación nos abre al mundo, nos da otra perspectiva, nos hace mejores.

Intolerar es no aceptar, tolerar también.

Aceptar es abrir un mundo de oportunidades.  Tienes la llave, ¿no lo vas a intentar?

 

NOTA IMPORTANTE: Este post habla estrictamente de diferencias de términos que se hacen en el coaching ontológico.  Por supuesto existen comportamientos, situaciones y pensamientos, totalmente intolerables e imposibles de aceptar (el insulto, maltrato, asesinato, menoscabo de la confianza, etc, etc….)

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Empezamos de cero: Una nueva oportunidad

Por Arantza Ríos

La protagonista de esta historia se llama Juana. Juana es madre de familia numerosa, tiene un cargo directivo en una empresa y un marido con una gran pasión: la caza. Esta pasión del marido ha producido muchas amarguras a Juana debido a que, en época de caza, durante los fines de semana, su marido salía muy temprano y regresaba el domingo por la tarde. Cuenta Juana que en ocasiones, siendo los niños pequeños, alguno se le ha puesto enfermo, lo ha tenido que llevar al hospital de urgencias y para que los otros no se quedaran solos, ha tenido que pedir a su madre o a alguna amiga que fuera a su casa, para quedarse al cuidado de sus otros hijos hasta que ella regresara. Cuando su marido volvía de caza, ella le reprochaba que la había dejado sola y que además de ocuparse ella de todo, había tenido que arreglárselas pidiendo ayuda a otras personas. Ante esta situación, ella, me explicaba, que se sentía triste, furiosa e insatisfecha de su relación.

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Hace algún tiempo coincidí con Juana y le pregunté, entre otras cosas, por su marido y si seguía cazando. Ella me contesto que sí y  que había decidido no amargarse más la vida. En este sentido, ella me explicó que se había dado cuenta de que su marido nunca iba a dejar de cazar y de que además, prefería ver feliz a su marido volviendo de caza, que verle malhumorado por no haber ido, a pesar de la carga que esto suponía para ella.

En esta ocasión, Juana vio que podía haber distintas opciones: que su marido cambiara, negociar con él para que él se quedara algunos fines de semana y ella saliese, asumir que sobre este asunto no iba a cambiar, etc. Después de evaluar los pros y los contras  de cada alternativa decidió que lo mejor para sentirse bien y para el bienestar de su relación y de su familia, era asumir que su marido no iba a cambiar.

Esta decisión supuso para ella pasar de un estado de RESIGNACIÓN donde Juana se sentía víctima, a la ACEPTACIÓN, una decisión que le permitió “pasar página” y “quitarse una losa” que le hacía sentirse mal. Sin duda, Juana nos ha enseñado una manera de cómo afrontar, de forma responsable y práctica, circunstancias que no están en nuestra mano cambiar.

Cuando una persona está en una situación de RESIGNACIÓN, nuestra labor como coachs, es empujarles hacia la ACEPTACIÓN. Esto le ayudará a liberarse de esa carga y a vivir mejor. No es un proceso sencillo pero vale la pena intentarlo.

Ahora te propongo que te preguntes: ¿tengo algo que ACEPTAR en mi vida?

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