Hay salida. La fuerza de la resiliencia

Por Victoria Gimeno

El concepto de resiliencia procede de la física y se refiere a la capacidad que tienen materiales y objetos  elásticos que tras recibir un impacto o una fuerza externa, son capaces de, después de deformarse o encogerse, volver a su posición original.

Este concepto ha sido recogido por la psiquiatría y la psicología, aplicándose a la capacidad que tienen las personas y grupos, de volver a su estado original después de haber  sufrido una adversidad o un trauma físico o emocional. Incluso, ser capaz de salir reforzado de esta situación.

El hecho de vivir conlleva necesariamente desdichas, el psiquiatra Enrique Rojas Marcos,  clasifica estas en comunes o excepcionales. Las primeras son a las que todos estamos expuestos y que como mínimo en la vida las padecemos dos veces, como puede ser la muerte de un ser querido, la pérdida de trabajo, la ruptura de la pareja o  una enfermedad. Por el contrario, las desgracias excepcionales son aquellas más improbables y dependientes del azar como la caída de un rayo, la guerra, un tsunami o un huracán. Ante una misma desgracia, las personas reaccionan de manera diferente, aunque la mayoría de estas es capaz de superarlas.Resiliencia foto

La resiliencia, esta capacidad asombrosa que tienen la mayoría de  personas de superar cualquier golpe de la vida,  se basa en los siguientes factores que además se pueden desarrollar:

  • Los lazos afectivos con los demás, como incentivo a seguir adelante.
  • El conocimiento de nosotros mismos, de nuestras habilidades, recursos y aptitudes que nos permite buscar fórmulas para salir del agujero, definir un objetivo y planificar nuestros pasos.
  • Confianza en nosotros mismos, buscar en nuestro pasado los logros que hemos conseguido, ver que otros han podido salir, y sentirnos seguros de que podemos.
  • Concienciarnos de que la responsabilidad es nuestra, de que nosotros tenemos que ser los que tomemos las riendas, no podemos dejarlo en manos de otro.
  • Definir la realidad, o mejor dicho interpretar la realidad, tomar consciencia de la gravedad o relativizar. Si los judíos hubieran sido conscientes de que su realidad era que si seguían en su ciudad, les esperaban los trenes que les conducirían a las cámaras de gas, muchos hubieran podido escapar de la tragedia. La información es crucial.
  • Ver lo positivo, ver que a pesar de lo trágico que sea lo que nos ha sucedido, también tiene un lado positivo.
  • El sentido del humor, mecanismo necesario contra el miedo, la desesperación y la angustia.
  • Buscar el sentido de la vida. Viktor E Frankl, psiquiatra austriaco que pasó 3 años en los campos de concentración de Auswitch y Dachau, en su libro “El hombre en busca de sentido” identificó que sin este no es posible sobrevivir y que  a un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.

Sabemos que  como seres vivos, somos vulnerables y  no estamos exentos de que nos sucedan desgracias, pero también sepamos que podemos, no solo salir indemnes de estas como los materiales elásticos, sino que podemos hacerlo incluso siendo más completos y mejores personas.

Coaching

Abre los ojos

Por Arantza Ríos

¿Crees que como tú piensas es cómo piensan los demás?

El otro día me comentaba una persona que quería mejorar la gestión de su equipo y que para ello, una de las cosas que tenía que hacer era desarrollarlo. También me dijo: “Con estos dos colaboradores ya se lo que tengo que hacer porque están como yo cuanto empecé a trabajar y tienen que pasar por el mismo proceso que yo he pasado”.

Seguimos conversando y me contó que otro de sus colaboradores era bastante mayor que él, pero bueno que con ese no tenía mucho que hacer, que seguro que le molestaba que le dirigiera alguien más joven que él. Y yo le pregunté: ¿en qué te basas? y él me contestó que su colaborador era más o menos de la edad de su padre y que no veía que a su padre le pudiera dirigir una persona más joven que él.

Esta persona está suponiendo que el modelo mental de sus colaboradores es el mismo que el suyo y esto es un error. Si no nos damos cuenta de esto, seguramente las decisiones y acciones que tomemos respecto a nuestros colaboradores no van a ser las más acertadas.

Para aclarar este tema, voy a hacer referencia al Modelo del observador. Según este modelo, cada uno de nosotros tenemos un Modelo Mental diferente (formado por nuestras creencias, imágenes, generalizaciones, miedos, juicios, etc.), que hemos ido nutriendo desde la infancia. Algunas tienen carácter biológico, otras provienen de nuestra cultura, nuestra familia, otras de nuestra propia experiencia.

En función de ese Modelo Mental, somos un determinado tipo de Observador y por lo tanto vemos el mundo de una manera. El modelo continúa diciendo que según el observador que somos, así actuamos y en función de cómo actuamos obtenemos unos resultados u otros.

En mi opinión, es trabajo de un jefe de equipo tomarse la molestia y tener una conversación individual con cada uno de los miembros de su equipo. Seguro que se sorprenderá de lo diferente que es cada una de las personas.

En general, todos hablamos de la importancia del capital humano para las organizaciones, pero nos cuesta dedicar tiempo a tener conversaciones con nuestros equipos y muchas veces, llegamos a conclusiones fruto de aplicar nuestro propio modelo mental, sin hacer el esfuerzo de contrastarlo con ellos. Si de verdad queremos desarrollar a las personas que colaboran con nosotros hay que invertir tiempo y preguntarles por sus expectativas, sus necesidades y cómo tu les puedes ayudar para conseguirlas o cubrirlas.

Me contó esta persona que cuando se animó a hablar con el único colaborador con el que había hablado hasta la fecha, descubrió que tenía unas expectativas de formación que no estaban en línea con las de la empresa. A partir de ahí, pudo explicarle lo que la empresa necesitaba y lo que conseguiría si iba en esa dirección. Según me explicó, esto le ayudo a su colaborador a clarificar su posición dentro de la empresa, a sentirse reconocido y a clarificarse él mismo.

Es nuestra responsabilidad que las personas que trabajan con nosotros, cada año que pasa, sean mejores personas y profesionales y esto sólo se consigue interesándonos por ellos y por su desarrollo, dándonos cuenta de todo aquello que nos une y no fijándonos en lo que nos separa.

¿Qué te perderías si trabajaras en un entorno en que todos piensan cómo tú?

Coaching

Empezamos de cero: Una nueva oportunidad

Por Arantza Ríos

La protagonista de esta historia se llama Juana. Juana es madre de familia numerosa, tiene un cargo directivo en una empresa y un marido con una gran pasión: la caza. Esta pasión del marido ha producido muchas amarguras a Juana debido a que, en época de caza, durante los fines de semana, su marido salía muy temprano y regresaba el domingo por la tarde. Cuenta Juana que en ocasiones, siendo los niños pequeños, alguno se le ha puesto enfermo, lo ha tenido que llevar al hospital de urgencias y para que los otros no se quedaran solos, ha tenido que pedir a su madre o a alguna amiga que fuera a su casa, para quedarse al cuidado de sus otros hijos hasta que ella regresara. Cuando su marido volvía de caza, ella le reprochaba que la había dejado sola y que además de ocuparse ella de todo, había tenido que arreglárselas pidiendo ayuda a otras personas. Ante esta situación, ella, me explicaba, que se sentía triste, furiosa e insatisfecha de su relación.

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Hace algún tiempo coincidí con Juana y le pregunté, entre otras cosas, por su marido y si seguía cazando. Ella me contesto que sí y  que había decidido no amargarse más la vida. En este sentido, ella me explicó que se había dado cuenta de que su marido nunca iba a dejar de cazar y de que además, prefería ver feliz a su marido volviendo de caza, que verle malhumorado por no haber ido, a pesar de la carga que esto suponía para ella.

En esta ocasión, Juana vio que podía haber distintas opciones: que su marido cambiara, negociar con él para que él se quedara algunos fines de semana y ella saliese, asumir que sobre este asunto no iba a cambiar, etc. Después de evaluar los pros y los contras  de cada alternativa decidió que lo mejor para sentirse bien y para el bienestar de su relación y de su familia, era asumir que su marido no iba a cambiar.

Esta decisión supuso para ella pasar de un estado de RESIGNACIÓN donde Juana se sentía víctima, a la ACEPTACIÓN, una decisión que le permitió “pasar página” y “quitarse una losa” que le hacía sentirse mal. Sin duda, Juana nos ha enseñado una manera de cómo afrontar, de forma responsable y práctica, circunstancias que no están en nuestra mano cambiar.

Cuando una persona está en una situación de RESIGNACIÓN, nuestra labor como coachs, es empujarles hacia la ACEPTACIÓN. Esto le ayudará a liberarse de esa carga y a vivir mejor. No es un proceso sencillo pero vale la pena intentarlo.

Ahora te propongo que te preguntes: ¿tengo algo que ACEPTAR en mi vida?

Coaching

Atrapado en tus quejas

Por Arantza Ríos

¡Qué fácil es quejarse y que difícil es cambiar!

Constantemente escucho a personas de mi entorno quejarse continuamente de su situación.

He aquí un ejemplo. Se trata de una persona, empresaria, con un negocio muy exitoso, que cada vez que hablo con ella se queja de que está desbordada de trabajo, que llega tardísimo a casa y que se siente muy cansada. El otro día me decía: “no puedo más, resulta que para colmo esta semana ha estado mi madre enferma y he tenido que ocuparme de llevar y traer a mí hija de todas las actividades extraescolares, cosa que hace siempre mi madre; y con el trabajo que tengo, estoy desbordada, no puedo más, me siento fatal”. Entonces le pregunté: ¿y tú que puedes hacer? Y ella me contestó: pues nada. Y seguí preguntándole: ¿y por qué no coges a alguna persona más en la empresa para que te ayude? No, eso no. ¿Y por qué no dices que no a alguno de los nuevos clientes que solicitan tus servicios? No, no puedo hacer eso, ¿Y por qué no estableces algún acuerdo de colaboración con alguna otra empresa o persona? No, tampoco. Y ya le dije, ¿y qué pasaría si te pones enferma y te tienen que hospitalizar? Pues trabajaría desde el hospital. ¿Y si no puedes trabajar? Pues que tendría que cerrar el negocio.espiralweb[1]

Como podéis ver esta persona no está dispuesta a hacer ningún cambio, pero continúa quejándose día tras día. Está presentando un estado de QUEJA, en el que se resiste a cambiar y se siente víctima de las circunstancias que está viviendo, produciéndose además en ella emociones negativas tales como la rabia, la tristeza, la angustia, etc. Sin embargo, ella no es consciente de que está en ese estado de queja. Ella está criticando una circunstancia que le está afectando, sin más.

Estamos de acuerdo en que si uno no quiere cambiar tiene que asumir las consecuencias que esto tiene en tu vida. En el caso de esta persona podría ser hasta perder su negocio después de tantos años de éxito.

¿Qué podemos hacer cuándo nos encontramos ante este estado?

Lo primero sería darnos cuenta de que estamos en ese estado. Esto es lo que precisamente se hace en un proceso de coaching: ayudar a las personas a que sean consciente de su situación de queja. Y después, tendríamos que averiguar qué es lo que le provoca la queja. Por ejemplo, en este caso, tendríamos que ver si es la falta de apoyo de su madre, el tenerse que ocupar de tareas que haría un tercero, el hecho de estar desbordada, etc.

A continuación preguntarnos: ¿Queremos cambiar esta situación?

Si decidimos que queremos cambiarla, la siguiente pregunta a hacernos sería: ¿Cuál sería tú situación ideal?

En el caso de esta persona la respuesta podría ser: tenerlo todo organizado para casos de emergencia o imprevistos.

Y por último tendríamos que preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para llegar a esa situación?

Siguiendo con el ejemplo, le preguntaríamos: ¿Qué puedes hacer para tenerlo todo organizado para casos de emergencia o de imprevistos?

A partir de esta pregunta se abren una serie de alternativas que la persona en cuestión tendría que ir valorando para elegir la mejor de ellas.

Haciendo este ejercicio le habremos ayudado a esta persona por un lado, a que sea consciente de su situación de queja y por otro, a qué vea un abanico de nuevas posibilidades de actuación que hasta entonces no era capaz de ver por sí sólo.

Coaching

Cómo saber si soy una persona PAS (II parte)

Por Arantza Ríos

Desde que Susana supo que era PAS su vida cambió. Se encontró más consigo misma, descubrió cosas que le hicieron sentirme más segura y fue una Susana más plena, con más recursos, más completa. Se puso manos a la obra y empezó a aprovecharse de ese don que tenía por ser PAS.

Fue más consciente que nunca de cómo le afectaba el stress y buscó todos los recursos a su alcance para hacerle frente, vencer el stress fue una de sus principales batallas. Se dio cuenta de que su familia, sobretodo sus hijos que derrochaban alegría,  era una fuente de energía y una vacuna antistress, por lo que trataba de pasar todo el tiempo que podía con ellos. También, descubrió situaciones y escenario que le reportaban calma y bienestar, como la naturaleza, un paisaje bonito y los entornos rurales. Antes no era consciente de ello y ahora lo iba identificando e iba en su búsqueda.personas-altamente-sensibles

Empezó a darse cuenta de cómo los comportamientos y actitudes de otras personas, hacía ella, le podían influir con tanta fuerza.  Y También, de su preocupación por las personas de su alrededor, para que se sintieran siempre bien y desde entonces, comenzó a verlo como algo natural.

Fue entonces muy consciente de la sensación que le transmitían los espacios, la decoración de un determinado lugar, la posición que ocupaba en una mesa de un restaurante, en una cena con amigos, y procuró, siempre que pudo, aprovecharse de ello y buscar lugares y posiciones que le trasmitían sensaciones positivas.

Aumentó su curiosidad por observar en personas de su entorno, compañeros y amigos, comportamientos y actitudes propios de PAS, llegando a reconocerlas e  identificarlas claramente en algunos de ellos. Hasta ahora, nunca se había parado a pensar en esto y ahora, era capaz de reconocer a otros PAS. Esto le hacía sentirse mejor, se daba cuenta de que no era la única persona así, pero sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no se atrevía a compartirlo con estas personas por miedo a que no lo entendieran y en consecuencia lo rechazaran.

Ya que la empatía era una de sus grandes capacidades, decidió dedicar más tiempo a conversar y a entender a los demás y a prestar más atención a las necesidades de los que la rodeaban. Se convirtió en una persona más cercana y más abierta, aún. Pensaba: “si no lo hago yo, que soy PAS, ¿quién lo va a hacer?”

En alguna ocasión, en la que se ponía de manifiesto su lado sensible y sus compañeros la tachaban de ello, llegó a decirles que eso era debido a que era una persona PAS, aunque todavía no se atrevía a decirlo muy alto por miedo al qué dirán, porque ahora sí que era plenamente consciente de que las personas con menos sensibilidad no lo entienden, porque ellos no lo viven así.

Desde entonces, estaba muy atenta para seguir descubriendo en ella nuevas capacidades como PAS, al mismo tiempo que le restaba importancia a todo aquello que, por su gran sensibilidad, le afectaba negativamente y trataba de disfrutar de su don y compartirlo con los demás. La nueva Susana era una Susana más feliz.

Coaching

Los peligros del control excesivo

Por Victoria Gimeno

Steve Jobs consideraba que el trabajo en equipo depende de la confianza en que los demás hagan su parte sin requerir supervisión. Además añadía que si quieres tener buena gente trabajando, tienes que dejarles que tomen decisiones, ya que de otra forma los mejores no querrán quedarse.

En mi trabajo como coach, me encuentro a menudo personas muy estresadas que necesitan controlar todo el trabajo de sus subordinados, de forma que no son capaces de delegar absolutamente nada, y sin ellos  saberlo, ni quererlo, están transmitiendo a sus empleados que no saben hacer su trabajo, que  este solo se puede hacer a su manera, que no tienen ni la formación ni las habilidades para desempeñarlo, que no pueden aportar nada útil… en definitiva, que no confían en ellos.

Esta forma de dirigir, que no de liderar, hace que las personas que dependen de ellos o bien se sometan o se rebelen. Los empleados sometidos, cumplen órdenes, dejan de involucrarse, de tomar decisiones, de comprometerse y de responsabilizarse, además les baja su autoestima y motivación. El exceso de control lleva a más control, se convierte en uno de esos círculos perversos de los que cada vez es más difícil salir.

Por su parte, los que se rebelan se saltan las reglas, se quejan, y si tienen oportunidad harán fracasar cualquier proyecto.

El directivo excesivamente controlador, seguramente se cree muy responsable, busca la perfección aunque esta no exista, quiere por supuesto alcanzar los objetivos, probablemente no quiere impedir el desarrollo profesional de sus colaboradores y quiere que estos se comprometan como él, pero, ¿es esto lo que consigue?

Los grandes líderes de la historia  tienen en común ser capaces de dirigir equipos, distribuyendo  el trabajo entre ellos y permitiendo que estos  desarrollen al máximo su potencial.delegate_authority_king_621555

El control excesivo, roba tiempo, tiempo para emprender nuevas tareas,  buscar otras soluciones, fijar estrategias, definir alternativas, tomar decisiones, ayudar a crecer a su equipo y facilitar el cambio. Por supuesto, esto no quiere decir que no pueda coexistir un sistema de supervisión con la delegación de tareas.

Sabemos que  quien delega no solo suma logros, sino que los multiplica. Entonces, ¿para qué no vas a delegar?

Coaching

Cómo saber si soy una persona PAS (I parte)

Por Arantza Ríos

¿Te afectan mucho los ruidos? ¿Te molestan o asustan los portazos? ¿En cuánto entras en la casa de alguien notas que te sientes bien o mal? ¿Te gusta ayudar a las personas? ¿Detectas antes que los demás tanto los buenos olores como los malos? ¿Eres sensible a las etiquetas de la ropa? ¿Te encantan los masajes? ¿No soportas el bullicio de los centros comerciales? ¿Te fijas mucho en los detalles? ¿Toleras mal el stress? Si has contestado que sí a la mayoría de las preguntas, podrías ser una persona PAS (Persona Altamente Sensible).

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Susana descubrió que era una persona PAS cuando tuvo sobre sus manos un test que contenía preguntas todas ellas vinculadas a los sentidos.  Al hacer dicho test, obtuvo un resultado muy alto, y se dio cuenta de que era una persona PAS.

Hasta entonces, ella no sabía que era PAS, ni siquiera que existían las personas PAS. Ese día también descubrió que la forma en que ella vive y siente no se corresponde con ningún tipo de trastorno sino que es fruto de un rasgo de su personalidad. En ese momento, se dio cuenta de  por qué había llorado tanto a lo largo de su vida y de por qué le había resultado tan difícil en muchos momentos intentar vivir de la misma manera que lo hacen los demás. Y es que ella, siempre necesitaba sentirse querida, evitaba por tanto los conflictos y su autoestima era más bien baja.

Llegó a su casa, y compartió con su marido este descubrimiento. Le explicó que las personas PAS son personas que tienen los sentidos más desarrollados que otras, que son capaces de percibir un mayor número de información que la media. En consecuencia, son personas que se cansan antes y que necesitan descansar, con más frecuencia, para vaciar toda la información que van acumulando. Descubrió también, que muchos de los malos momentos que había pasado a lo largo de su vida eran debidos a su personalidad. Una vez descubierto esto lo primero que hizo fue aceptarlo.

Con los días y al observar a su alrededor, se dio cuenta de que su marido era también una persona PAS. Destacaba en él una capacidad de intuición muy alta, en cuanto veía a una persona en seguida se daba cuenta del estado en el  que se encontraba, si estaba preocupado por algo, si estaba triste, contento, etc. Era una persona muy sociable, le encantaba interactuar con otras personas y le importaba mucho que los demás, sus amigos, su familia, etc., se sintieran bien. Se preocupaba por el bienestar de ellos. Además le encanta a ayudar a los demás.

Siguió observando y se dio cuenta de que su hija también tenía características de persona PAS. Le encantaba la naturaleza, los animales y especialmente su perrita mestiza Pepa, que tenía apadrinada en una protectora de animales. Siempre pensaba en los demás y enseguida sentía pena por aquellos que veía que estaban indefensos. Si en el colegio se metían con algún compañero rápidamente ella salía en su defensa.

Resulta que había pasado de no saber que existían personas PAS, a descubrir que ya conocía a tres, incluida ella. Y es que las personas PAS pueden ser tanto hombres como mujeres y por supuesto, también niños. Es un rasgo de la personalidad hereditario, y en su caso, de esta forma se había comportado.

Coaching

Tú eliges: esclavitud o libertad

Por Victoria Gimeno

No perdonar es llevar una losa a la espalda, es no poder mirar y entrar en el futuro, no pasar página y sentir una y otra vez, resentir, el agravio, la traición, el engaño, el abandono, la rabia, el deseo de venganza, el odio o el dolor que nos causaron.

Nietszche definía el resentimiento como la emoción del esclavo, “no porque el esclavo sea resentido, sino porque quien vive en el resentimiento, vive en la esclavitud”.

Al único que perjudica el resentimiento es a nosotros mismos. La otra parte, “el depredador”, mientras tanto  no siente nada, no le pasa nada, no tiene ningún problema. El rencor nos destruye por dentro, nos encarcela, nos deprime y nos aísla, cerrándonos  las puertas al crecimiento personal y al aprendizaje.

Cuando perdonamos, por el contrario, nos estamos beneficiando a nosotros mismos, no al otro. No estamos liberando al otro, sino que nos estamos liberando a nosotros mismos.  Pensar que al perdonar estamos justificando al otro es un error, lo que hizo  si estuvo mal no lo disculpamos, tampoco implica que lo olvidemos, ni que volvamos a relacionarnos con él,y si no satisfizo nuestras expectativas, pues eso no podemos cambiarlo, pero lo que si hacemos al perdonar es dejar de llevar ese peso a nuestra espalda, liberarnos de todas las emociones negativas que nos produce el resentimiento, odio, deseos de venganza, ira, desconfianza, baja autoestima… todas emociones que son incompatibles con la felicidad, además de tener graves consecuencias para nuestra salud.

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El psicólogo Norberto Levy dice que perdonar y comprender son conceptos muy parecidos y lo que facilita el perdón es la comprensión.  En este sentido,nos deberíamos preguntar qué le pasó a la otra  persona para hacer lo que hizo, cuál era la brecha entre su  expectativa  y la nuestra, y en qué pudimos nosotros contribuir a que nos hirieran.

A corto plazo, no perdonar nos beneficia porque la culpa no está en nosotros, ¡pobres víctimas!, pero si no asumes parte de tu responsabilidad, como ya hemos escrito en este blog,  “si no formas parte del problema, no formas parte de la solución”.

El resentimiento es una conversación interna, que tienes contigo mismo, y una y otra vez te recuerdas el daño que te ha causado, te alimentas de mal rollo, te carcome por dentro, no das tregua al sufrimiento, ni al odio, ni al deseo de venganza.

Después de todo lo que he escrito, ¿para qué no vas a perdonar?. Te recomiendo el siguiente ejercicio:

Coge un bolígrafo y un papel, y escribe una lista de las personas a quienes no has perdonado, y a la derecha de cada nombre pon lo que hicieronCierra los ojos, y diles que les perdonas, no que les validas, ten una conversación con cada uno de ellos.

Ahora haz otra lista, esta vez escribe los nombres de las personas a las que tú has agraviado y no has pedido perdón,  a su derecha  pon lo que tú les hiciste. Cierra los ojos y pídeles perdón, aunque nada pueda cambiar y ellos no lo puedan olvidar.

Por último, haz otra lista, y escribe todo lo que te tienes que perdonar a ti mismo, todo aquello de lo que te sientes culpable. Vuelve a cerrar los ojos y perdónate a ti mismo.

Coaching

Las malas pasadas que nos juega el stress

Por Arantza Ríos

Cierto nivel de tensión te mantiene alerta pero sobrepasado este nivel, todo se vuelve en tu contra.

Cuando vivimos épocas de stress nuestro umbral de atención es muy bajo y todo ello se refleja en que estás más distraído, más irascible, más lento de reflejos, disminuye tu capacidad para tomar decisiones, pierdes memoria, etc. Entonces, ante una situación imprevista tu capacidad de respuesta y nivel de atención bajan.

Veámoslo con este ejemplo que me ocurrió. Un día, estando en unos grandes almacenes, a las afueras de Madrid, me olvidé el bolso en un cuarto de baño y alguien me lo robó. En el bolso llevaba el móvil, mi cartera y la de mi marido y en las carteras, ambos llevábamos varias tarjetas de crédito, documentación, etc.

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Ante esta situación, mi reacción fue primero de angustia, al pensar “si ya no me da la vida para lo que tengo que hacer, ¿de dónde voy sacar el tiempo para volver a solicitar toda mi documentación, tarjetas, etc.?” y después, de bloqueo y pérdida de memoria. Llamé para cancelar algunas tarjetas y al rato era incapaz de recordar qué tarjetas había cancelado y cuáles no, por lo que tuve que realizar varias llamadas para una gestión tan sencilla como esta. Me estaba resultando una losa tremenda realizar estas gestiones.

Mientras tanto, mi marido, pensó: “que suerte, al menos tengo las llaves del coche y las de casa para poder regresar y entrar”. El realizó todas sus gestiones con calma y eficacia. En un momento había cancelado todas sus tarjetas, además de cancelar mis móviles y continuó ayudándome a mí con mis gestiones.

La conclusión que saqué de esta experiencia es que el olvido del bolso en el cuarto de baño es una señal de que mi nivel de atención por las cosas ha disminuido. También podéis pensar que un olvido lo tiene cualquiera, pero no fue el caso. La diferencia entre olvido por distracción y olvido por el bajo nivel de atención, causado por el stress, es la respuesta que yo tuve: angustia, bloqueo y pérdida de memoria.

A través de este ejemplo podemos ver que, ante una misma situación, dos personas reaccionan muy diferentemente en función de cuál sea el grado de stress al que están sometidos en ese momento.

Para reducir el nivel de stress, ATREVETE a:

Delegar, con ello beneficias a las personas en las que delegas, porque les ayuda a desarrollarse y a ti porque reduces tu carga de trabajo. No te escudes en pensar que pierdes el control o el poder, en que tú lo haces mejor que los demás, etc.

Decir que no cuando sabes que ya vas a tener dificultades en cumplir los plazos con la actividad que tienes y te siguen solicitando trabajos.

Pedir o buscar ayuda cuándo lo necesites, y antes de estallar. Verás cómo las personas que te aprecian estarán encantadas de ayudarte.

Intentar trabajar más en equipo. El equipo suma más que las partes.

No dejar toda la energía en el trabajo. También necesitas energía para afrontar las actividades posteriores a tu jornada laboral.

Y por supuesto, intenta dedicar todos los días algo de tiempo a hacer alguna actividad que te guste: practicar algún deporte, leer, ir al cine, meditar, dar un paseo, cenar o comer con amigos, con tu familia, etc. Mantén tu Plan Energético siempre activo.

Coaching

¿Qué te falta por saber de ti?

Arantza Ríos

Está demostrado que el éxito que alcance una persona depende del nivel de Autoconocimiento de sí mismo que tenga.

En los procesos de coaching, las primeras sesiones siempre las dedicamos al autoconocimiento. ¿Por qué? Porque para mejorar y conseguir un determinado objetivo o resultado, lo primero que hay que saber es cómo soy yo, para a partir de aquí, ver qué puedo hacer para conseguir lo que me falta y cómo me puedo apoyar en lo que tengo para conseguir mi objetivo.

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Hay personas que se sienten insatisfechas en su vida profesional y personal por falta de autoconocimiento. Los motivos que les han podido llevar a esta situación son varios: desconocen cuáles son sus puntos ciegos (no son conscientes de lo que no saben), actúan de forma pasiva con su desarrollo profesional y personal, se apoyan demasiado en sus puntos fuertes, tienen áreas importantes de desarrollo no identificadas, etc.

A continuación te indico diez razones por las que deberías conocerte a ti mismo:

  1. Para poder saber en qué entornos profesionales encajas, y por lo tanto puedes trabajar satisfactoriamente, y en cuáles no.
  2. Para saber en qué eres bueno y malo profesionalmente
  3. Para saber qué habilidades tienes y cuales te faltan
  4. Para saber si trabajas mejor de forma individual o colectiva
  5. Para saber qué trabajos sabes hacer y cuales no
  6. Para saber gestionar tu vida personal y profesional
  7. Para gestionar mejor tus emociones
  8. Para saber cómo tu forma de ser influye en los demás
  9. Para conocer cómo tu forma de trabajar afecta a tus relaciones
  10. Para mejorar tus puntos débiles

 Y todo ello te servirá para ser mejor persona y profesional y tener éxito en las decisiones que tomes respecto a tu vida.

¿Cómo puedo mejorar mi autoconocimiento?

Si me preguntáis por la Autoevaluación como herramienta de autoconocimiento, os la desaconsejo porque evaluarse a uno mismo, generalmente conduce a engaño, porque nos vemos mejor de lo que somos.

Podéis utilizar la Autobiografía, esto es, escribir en una hoja vuestra vida personal y profesional. El hecho de pararte a pensar sobre lo que te ha sucedido en el pasado, cómo actuaste en las distintas situaciones y que consecuencias o resultados tuvo, te ayuda a tomar decisiones.

En mi opinión, preguntar a los demás, esto es, pedir feedback es la mejor manera de descubrirse así mismo. En al post de este blog titulado “Soy otro desde que recibí feedback” menciono una herramienta que utilizamos los Coachs, con mucho éxito en los procesos de coaching, para que los coachees ò clientes reciban feedback de su entorno laboral y personal: Mi Imagen Pública.

Recuerdo un cliente que cuando comenzamos el proceso de coaching me dijo que uno de los cambios que quería conseguir era mejorar la relación con su equipo. Cuando les pidió que le ayudarán a confeccionar su imagen pública, se dio cuenta de que el equipo lo tenía en muy alta consideración, lo veían como un jefe cercano, que les apoyaba, con el que podían hablar, sin embargo lo que si destacaban como debilidad era que les dedicaba poco tiempo. Esta información le sorprendió gratamente y le ayudo mucho a redefinir su objetivo.

En mi caso, las herramientas de autoconocimiento me han ayudado a entender por qué me siento tan incómoda ante determinadas situaciones o relaciones personales y laborales, qué escenarios me producen un nivel de stress altísimo, en que entornos prefiero para trabajar. El ser consciente de todo esto me ayuda a entender y gestionar mejor mis emociones y a sentirme más satisfecha en mi vida personal y profesional.

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