Por Victoria Gimeno

Olvídate, no tienes el poder de hacer feliz o infeliz a alguienLa felicidad depende de cada uno, por mucho que te empeñes, aunque regales una rosa a tu chica o le compres un coche, su felicidad no la construyes tú.

La culpabilidad es una emoción muy negativa, y como cualquier emoción nos  está emitiendo una señal, en este caso, básicamente nos dice que hemos trasgredido los límites de nuestros valores, principios, creencias o como queramos llamarlos.  Ante esto podemos tomar dos posturas:

  1. Analizar nuestra emoción, ver si nuestros valores no son los correctos y tenemos que cambiarlos, reparar el daño que hemos causado y aprender para no repetirlo.
  1. Torturarnos, aniquilarnos, castigarnos y sufrir. En este caso, además de pasarlo muy mal, nos vamos a paralizar, vamos a dejar de hacer cosas que queremos hacer por no hacer daño a los demás. Cuando sabemos que nuestra felicidad depende de nosotros  y la de los demás, de los demás.

Sea cual sea la postura que tomemos, eliminemos la palabra culpa por responsabilidad, y dejemos que la culpa sea solo del Cha-cha-chá.

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